Agenda Ciudadana | Debates, encuestas y desvergüenzas

in David Chávez Camacho/PlumasLF

Autlán de Navarro, Jalisco (LF).- Otra vez, otro debate de candidatos y candidata a gobernador de Jalisco. El formato de estos encuentros se reitera como la búsqueda de una verdadera interpelación entre los contendientes y de éstos con los ciudadanos. No se ha logrado, parece que tal comunicación a la que se aspira es difícil de lograr, dada la complejidad y la pluralidad que caracteriza ahora a Jalisco.

Los debates que hemos observad, parecieran entrevistas colectivas que exposiciones contrastadas de los proyectos de los candidatos. Han sido formateados en la lógica de los medios de comunicación tradicionales, respetable porque da orden a la percepción de la realidad, pero insuficiente por dicha complejidad de la misma realidad. Es observable la tematización, no siempre oportuna.

En tal forma, los debates han sido un reto para los candidatos, el reto de lograr exponer y comunicar sus proyectos de una manera integral, más allá de la tematización que ya he referido.

Como sea, el candidato de MC, Enrique Alfaro, se reitera como el que más ha logrado comunicar una idea completa de su proyecto de gobierno, gracias al concepto rector de su campaña, la refundación de Jalisco, que le permite presentar coherentemente sus diagnósticos y propuestas de solución para los asuntos abordados. En tal sentido, el ganador de los debates realizados ha sido Alfaro Ramírez.

Por otro lado, pero en el mismo tenor, los analistas y líderes de opinión, coinciden en que las encuestas mantienen a Alfaro y a los candidatos de MC en ventaja respecto de las preferencias electorales. Preferiría no valorar a los candidatos de otros partidos, pero los mismos analistas señalan que o se “cuelgan” de los respectivos candidatos a la Presidencia de la República o se hunden atados al peso negativo de su marca partido.

Nadie se debe confiar, las encuestas tienen un valor relativo, suelen sugerir mayorías en vez de descubrirlas, suelen también revelar más estados de ánimo que racionalizaciones, y suelen tener un margen de error que no es, digamos para ejemplificar, de hasta cinco puntos de error, sino de cinco hasta cien puntos. Esto lo saben incluso quienes hacen encuestas de manera profesional.

Pero lo peor que se puede hacer con las encuestas, es inventarlas y acreditarlas a empresas profesionales, como ocurrió en Autlán con cierto partido de tres colores de cuyo nombre los ciudadanos ya no queremos ni acordarnos. Ello es el colmo de la desvergüenza. Si ya saben que van a perder, debieran hacerlo con algo de estilo. Y si no lo saben, debieran darse ya por informados. Los ciudadanos ya están en movimiento.

 

*Este texto es la opinión del autor y no necesariamente la de Letra Fría*

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