AMLO Y LA UNIVERSIDAD SIN MÉRITO

in Maricela Páez Gutiérrez/PlumasLF

El discurso fácil es parte de las campañas electorales que están en la búsqueda del voto masivo; las campañas se ganan en la conquista de aquellos que ven en la promesa la salida simple a problemas sociales complejos. Se trata de ganar a costa de todo, incluyendo la irresponsabilidad de la mentira.

 Llama la atención cómo en temas tan delicados como es la educación, economía, seguridad pública étc, aparece la disminución de ideas  y capacidad para dar respuestas inteligentes, creíbles, viables, factibles a las demandas de las personas.

                La Universidad sin mérito es una de tantas propuestas de campaña de López Obrador, por supuesto, él no la llama así, en su discurso para despertar la contentura masiva ofrece eliminar el examen de ingreso a la universidad, el ingreso será parejo, sin importar desempeño académico de los jóvenes, sin importar trayectoria escolar; el estudiante de 5, reprobado, es igual al de 10, no hay filtro ni siquiera para tener un diagnóstico de conocimientos de los aspirantes.

                La salida que ofrece es sin duda romántica y popular, sin embargo empobrece las aspiraciones de un país, olvida que el mundo contemporáneo no disculpa la mediocridad y aunque queramos tener a nuestros jóvenes bajo nuestras faldas, en algún momento volarán y lo mejor es que sus alas sean fuertes y poderosas,  la única forma de conseguirlo es forjando  la cultura del esfuerzo, la perseverancia, el trabajo y el reconocimiento por salvar las barreras que encuentran a su paso. Sí al ingreso de los jóvenes al sistema educativo superior, pero sin dádivas, porque nada que se consiga sin esfuerzo se valora a conciencia.

                Más allá de lo que significa el gasto público en aceptar a jóvenes que no tienen en su historia académica reconocimiento a su esfuerzo y muestra de compromiso con su educación (muchos sí) el fenómeno de precarización profesional no se analiza ¿ qué hacer ante un exceso de oferta profesional que no encuentra demanda a sus servicios? Seguramente el mercado, que nos guste o no, existe, acabará entregando migajas por los servicios profesionales ante la falta de regulación de las profesiones. ¿cómo asume AMLO tal responsabilidad? No lo dice, quizás ni lo piensa.

                La experiencia de AMLO no le ha servido para pensar la educación superior como el motor más valioso que pueda tener un país por lo cual no se debe abaratar. La Universidad que fundó en el 2001, la Universidad Autónoma de la ciudad de México (UACM) permisiva y con nula exigencia hoy atraviesa una crisis severa de credibilidad, confianza pero sobre todo, de bajísima eficiencia terminal, es decir, los jóvenes no se titulan, no consiguen la acreditación final de sus conocimientos; del un total de 51 mil 333 alumnos que han ingresado durante este tiempo, sólo 699 se han titulado,  el 1.36 por ciento, ¿ cómo se justifica un presupuesto tan alto  asignado por años para tan malos resultados? Sostener la UACM nos cuesta 53 millones 911 mil pesos cada mes según lo investigado por el periódico El Financiero, sin embargo sus resultados son estériles.

¿Universidad sin mérito? En una sociedad que aspira a mejores cuotas de conocimiento, investigación, innovación  productividad y autonomía es un absurdo, aunque no se escuche popular, la universidad, el espacio en la universidad debe ganarse a pulso para que como sociedad tengamos inversión en las nuevas generaciones  y no un gasto que arroje pésimos resultados y cero perspectiva de futuro para el desarrollo y la competitividad.

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