Crónica | Las rastreadoras de tesoros

Investigaciones Especiales

Las Rastreadoras son un grupo de mujeres y hombres que tienen un familiar desaparecido y que cada miércoles y domingo salen desde muy temprano a buscar a sus tesoros en parajes baldíos al norte de Sinaloa. Su enorme amor los ha vuelto expertos en la localización de fosas.

Por: Darwin Franco Migues | Guadalajara, Jalisco

Las Rastreadoras de El Fuerte, en Sinaloa, no buscan cuerpos en fosas clandestinas, ellas buscan tesoros. Les llaman así porque quienes fueron enterrados bajo tierra para jamás ser encontrados constituyen lo más valioso para una familia con un ser querido desaparecido.

Si ellas no se hubiesen decidido a buscar en fosas clandestinas, 113 cuerpos jamás hubiesen sido encontrados y 96 no estarían de vuelta con sus familias. Las Rastreadoras son un grupo de mujeres y hombres que tienen un familiar desaparecido y que cada miércoles y domingo salen desde muy temprano a buscar a sus tesoros en parajes baldíos al norte de Sinaloa. Su enorme amor los ha vuelto expertos en la localización de fosas.

Conforme a datos oficiales provenientes de la Procuraduría General de la República (PGR) y las Fiscalías o Procuradurías estatales, desde el 1 de enero de 2006 al 30 junio de 2017 se han localizado 1,588 fosas clandestinas en 23 de los 32 estados del país. De estas fosas se exhumaron los cuerpos de 2,674 personas y 11,429 restos óseos; sin embargo, Estados como Sinaloa –donde buscan Las Rastreadoras- se negaron a dar información a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para la elaboración del Informe Especial sobre Desaparición de Personas y Fosas Clandestinas en México presentado en agosto de 2017.

A sabiendas de esta realidad, mujeres y hombres tomaron palas y varillas para buscar bajo sus propios medios a sus seres queridos desaparecidos en septiembre de 2014; el grupo inicialmente se llamó “Desaparecidos de El Fuerte y Zona Norte”; sin embargo, el periodista Javier Valdez, les dio el nombre de “Las Rastreadoras”, mote con el cual ahora se reconocen y  son reconocidas no sólo en México sino también internacionalmente.

Conforme al Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas de la Secretaría de Gobernación, en Sinaloa existen 2 mil 852 desaparecidos; una cuarta parte de todos los desaparecidos de este estado (784 personas) se concentran en el sitio donde Las Rastreadoras realizan búsqueda de campo dos días a la semana. Los municipios donde realizan búsquedas son Ahome, El Fuerte, Guasave, Choix y Sinaloa de Leyva, en todos ellos existe una fuerte presencia del Cártel de Sinaloa. Esto, sin embargo, no las detiene.

Verde y café, son más que colores

Vestidas con playeras verdes y café, Las Rastreadoras recorren terrenales donde a simple vista no parece existir nada pero su experiencia les hace ver esperanza en sitios donde sólo pueden verse ramas secas y tierra; en la búsqueda del 19 de noviembre de 2017, día en que localizaron a nueve tesoros, Rosario dio prueba de ello cuando a los 10 minutos de explorar un terreno baldío a las afueras de Los Mochis, cabecera municipal de Ahome, pudo ver a la distancia la forma irregular de la tierra. Con firmeza aseguró a la distancia que “ahí había algo”, así que se acercó al lugar y clavó una varilla; el hundimiento de la tierra comprobó su hipótesis porque efectivamente ahí se encontró la osamenta de una persona.

Rosario Salomé Trigueros, se unió a Las Rastreadoras de El Fuerte tres días después de que su hijo mayor, Jassyel Fernando Ramos Trigueros, fuera desaparecido por un grupo armado, el 14 de abril de 2016 en Los Mochis. Seguía en Facebook a Las Rastreadoras pero nunca se imaginó que sería una de ellas: “Jamás me imaginé que estaría aquí buscando… pero yo le hice una promesa a mi esposo de que encontraría a nuestro hijo; hoy encontré a este precioso y espero que así también pueda hallar a mi muchacho”.

La diferencia en los tonos de las playeras que usan las y los rastreadores significa que han hallado a sus tesoros o que permanecen en su búsqueda. De café visten quienes aún los buscan y de verde quienes ya los han encontrado. La líder de Las Rastreadoras es Mirna Nereyda Medina Quiñonez, quien es madre de Roberto Corrales Medina quien desapareció el 14 de julio de 2014 en El Fuerte, Sinaloa, cuando fue llevado por hombres armados del negocio de discos que tenía en una gasolinera. Mirna Nereyda, quien ahora viste de verde, halló a su hijo Roberto tres años después de su desaparición, el 14 de julio de 2017, en un paraje ubicado entre las comunidades de Ocolome y Los Muros.

Ella mismo lo sacó debajo de la tierra sin saber que se trataba de su propio hijo; por ello, al reverso de su playera tiene la leyenda: “Misión cumplida”, y esa fue la misma frase que gritó a los cuatro vientos el día en que enterró a su hijo tras tres años de búsqueda; sin embargo, Mirna sabe que la promesa con su hijo Roberto está cumplida pero no así la misión de Las Rastreadoras: “Mi vida ahora es esto; Las Rastreadoras ya no tenemos vida: ésta es nuestra vida. Nosotros no somos sólo un grupo, somos una familia y a esta familia aún le hacen falta muchos tesoros. Yo vengo a las búsquedas a encontrar tesoros, así lo hago cada miércoles y domingo porque esta es mi vida. Yo encontré a Roberto pero me hacen falta los tesoros de mis compañeras… Mi Roberto es de ellas y míos son cada uno de sus tesoros, y hasta que no los encontremos a todos yo no dejaré de buscar. Buscar es ahora mi vida”.

 

 

Las Rastreadoras, bastiones de esperanza

Las Rastreadoras, como sostiene Mirna, son una cofradía de esperanza y esto es lo que las mantiene unidas y fuertes; por ello, quien entra al grupo persiste en éste a pesar de haber localizado a su familiar, ya que la misión es aún más grande, tan grande como el dolor que aún permanece tras la desaparición de un ser querido, así de claro lo tiene Miriam, quien junto con su novio, permanecen aún en el grupo porque creen en los milagros.

Ellos vivieron de manera particular el suyo cuando lograron en las inmediaciones del ejido Bachoco, en el municipio de Guasave, encontrar los restos del hermano de Miriam, Paul Gilberto, quien desapareció el 8 de diciembre de 2014 cuando salió de su casa para reunirse con unos amigos. Como en muchos casos, la autoridad los hizo esperarse 72 horas para poner su denuncia, tras ya hacerla les prometieron que irían a su casa a realizar las investigaciones correspondientes pero jamás acudieron.

Miriam, al igual que Rosario, supo de Las Rastreadoras por Facebook y se integró al colectivo en 2016. Los dos primeros años de búsqueda de Paul Gilberto lo hicieron de manera solitaria y esperando a que la autoridad hiciera su parte: “Mi madre fue la que hizo el primer contacto para entrar al grupo, Mirna nos recibió en las oficinas pero yo fui la que me integré a las búsquedas porque mi mamá decía que no tenía fuerzas para hacerlo. Yo siempre en su cumpleaños o en fechas especiales, Navidad o 10 de mayo, le preguntaba qué era lo que quería y ella me pedía que le regalara a su hijo… yo no sabía cómo hacerlo pero desde que entramos al grupo yo le prometí que se lo regresaría; lo encontramos el 5 de mayo de 2017 y nos los regresaron el 10 de mayo. Se lo regresar en esa fecha especial”.

Para Miriam continuar con Las Rastreadoras sigue siendo prioridad en su vida porque sabe que otras madres merecen recibir el mismo milagro que la suya aunque también sabe que el dolor tras el hallazgo no siempre concluye: “La gente al encontrar a un desaparecido piensa que la familia ya descansa, yo creo que el desaparecido sí lo hace porque ya está en paz… Nosotros recién estábamos terminando el duelo de la desaparición cuando ya iniciamos un nuevo proceso donde ahora ya sabemos que él no va a regresar… las preguntas nos cambiaron porque pensábamos todo el tiempo dónde estaba y ahora lo que no dejamos pensar es en por qué se lo llevaron y por qué nos lo dejaron tan lejos”.

Quien también dentro de Las Rastreadoras logró encontrar a su familiar fue Noemí. Su esposo, Rodrigo Palafox Corral, fue secuestrado el 6 de noviembre de 2014 y sus restos fueron localizados en mayo de 2017. La autoridad le avisó de este hallazgo y le confirmó que se trataba de los restos de quien fuera líder de la Cooperativa de Pescadores Sebastián Ahumada Valdez perteneciente a las comunidades ribereñas del puerto de Topolobampo: “Yo me siento con Las Rastreadoras como si estuviera con mi esposo. Ellas se han vuelto mi familia y todas ellas son quienes me ayudaron a encontrarlo”.

Mirna Nereyda, al igual que Mirian y Noemí, ahora portan en cada búsqueda una playera verde, el resto de Las Rastreadoras aún porta su camisa en tonos cafés; el objetivo, asegura Mirna, es que cada una ellas pueda colocarse una playera verde porque eso significaría que han logrado encontrar a su tesoro. Significaría que hay esperanza entre tanta violencia.

En la búsqueda del 19 de noviembre de 2017, Las Rastreadoras se localizaron nueve fosas de las que se exhumaron nueve cuerpos. De éstos, ocho ya fueron identificados y entregados a sus familiares. Tras cada hallazgo existió una mezcla de alegría y dolor, pues llenaba de rabia saber lo que les habían hecho pero, a la par, se deseaba que fueran sus familiares; este sentir fue retratado en una canción escrita por Don Nacho -padre de Ignacio Neftalí Álvarez Osuna a quien se le dejó de ver el 26 de marzo de 2016 en Los Mochis cuando salió en su bicicleta a realizar trabajos de albañilería-: “Agranda mi dolor… pues hace tiempo que no sé qué es de su vida… porque la gente no me quiere dar razón. No sé si vive o si por su amor yo muero, o si mi imagen de su mente se borró…”.

Las Rastreadoras de El Fuerte constituyen hoy uno de los más importantes bastiones de esperanza en la búsqueda de las y los desaparecidos del país; su amor las ha llevado a localizar a 113 tesoros desaparecidos y a identificar a 96 personas que hoy están ya en casa.

(Fotografías: Darwin Franco Migues).

*Este contenido forma parte de la edición impresa de Letra Fría del mes de enero de 2018*

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