El proyecto del Parque Sankt Jorgens Soe de Copenhague, Dinamarca es un desarrollo de bajo impacto. (Imagen: Cortesía)

Desarrollo de bajo impacto, modelo de infraestructura sustentable

in Cuauhtémoc Vidrio/Investigaciones Especiales

En nuestra región, es una necesidad iniciar el camino para transitar a convertirnos en municipios con infraestructura sustentable y con desarrollo de bajo impacto.

Por: Cuauhtémoc Vidrio | Calgary, Canadá.

Autlán de Navarro, Jalisco. 31 de agosto 2018. (Letra Fría) La infraestructura sustentable como elemento esencial del desarrollo de bajo impacto (LID, por sus siglas en inglés), es un concepto innovador que ha cobrado gran popularidad en Estados Unidos y Canadá para mejorar el manejo del agua en sus ciudades. El concepto se refiere al conjunto de sistemas o prácticas que imitan a la naturaleza en su forma original, disminuyendo el impacto urbano sobre lo que ocurriría en el sitio si no existiera la ciudad.

Entendamos este concepto como un enfoque basado en el propio ecosistema para reducir el impacto negativo del desarrollo urbano, el cambio de uso de suelo y el manejo hídrico del sistema de drenaje. El objetivo de esta filosofía es imitar a la hidrología natural del sitio, mediante el uso de métodos que permiten que el agua penetre en el suelo, se filtre, almacene, evapore y mantenga los escurrimientos en la periferia de su fuente, resultando en un paisaje hidrológico natural y una cuenca protegida.

Éstas técnicas se basan en la premisa de que el manejo de agua pluvial no debe ser entendido como la necesidad de deshacerse del agua producto de la precipitación, sino considerarla como un elemento fundamental, que debe existir y circular de manera armónica en el entorno y que mejora la calidad de vida de los ciudadanos.

Este enfoque de desarrollo es bastante versátil y se puede implementar tanto en proyectos de nueva infraestructura, como en modificaciones a la ya existente o proyectos de reactivación de espacios urbanos. Es decir, puede llegar a integrarse en proyectos de otras índoles, por ejemplo, como estrategias de apropiamiento del espacio público para mejorar la seguridad.

Los cinco principios básicos del desarrollo de bajo impacto son: I) Conservar espacios naturales; II) minimizar el impacto de la urbanización; III) mantener el coeficiente de escurrimiento (relación entre la cantidad de agua que llueve y la que escurre en la superficie) y controlar el volumen de tormentas cortas; IV) usar prácticas integrales de control (de volúmenes y concentración de contaminantes); y, V) implementación de programas de prevención de contaminación, mantenimiento adecuado y programas de educación a la sociedad en general.

Provencher_Roy recibió el Premio Nacional de Diseño Urbano otorgado por el Royal Architectural Institute of Canada (RAIC) por el desarrollo de su proyecto Technopôle Angus – Phase II, durante el Festival de Arquitectura RAIC 2016. (Imagen: Especial)

Algunos ejemplos de infraestructura y técnicas de desarrollo de bajo impacto son:

  • Celdas de bio-retención o Jardines de lluvia: sistemas compuestos por vegetación, capas de suelo de diferente tamaño (granulometría) y áreas de encharcamiento que permiten infiltración con mejor calidad del agua y permiten su aprovechamiento para las plantas, así como la evapotranspiración.
  • Techos verdes: parcial o totalmente cubiertos con vegetación sobre una membrana a prueba de agua sobre el techo, útiles para regulación térmica en la vivienda y el ambiente, mejoran la estética del paisaje y reducen el efecto de isla de calor.
  • No pavimentar toda la superficie si no es estrictamente necesario.
  • Pavimentos permeables: construidos con concreto de alta porosidad para permitir infiltración y recarga de acuíferos.
  • Barriles de lluvia: tanques para el almacenar del agua de lluvia para su posterior aprovechamiento en las actividades cotidianas del sitio.
  • Espacios compartidos: son espacios públicos que comparte el agua y el ciudadano en diferentes momentos. Un ejemplo de esto es el proyecto del Parque Sankt Joergens Soe, en Copenhague, Dinamarca, un parque con andadores y espacios verdes a desnivel donde el ciudadano puede ir a descansar y relajarse durante la mayor parte del año, pero durante un evento de tormenta fuerte, sirve como vaso receptor de escurrimientos de sus alrededores y se convierte en un lago urbano, que puede ser transitado a través de sus veredas elevadas. Este tipo de aplicaciones no siempre pueden aplicarse en cualquier sitio y está sujeto a un estudio de factibilidad de acuerdo con las condiciones específicas del lugar y aceptación de la comunidad.

Adicionalmente, hay varias alternativas más, bien establecidas y otras más en desarrollo e investigación. No hay limitantes para innovar y construir una ciudad que sea más sustentable y agradable para quienes la habitamos. Es deseable que las autoridades de diferentes órdenes de gobierno, consideren seriamente incluir estas nuevas tecnologías en sus proyectos futuros. Así mismo, hay medidas que podemos integrar en el hogar. Es un esfuerzo que rinde más frutos si se implementa tanto en lo particular, como en lo colectivo.

En nuestra región, es una necesidad iniciar el camino para transitar a convertirnos en municipios con infraestructura sustentable y con desarrollo de bajo impacto. Pueden y deben acabar la carencia de previsión y de conciencia con las que hemos crecido hasta hoy.

Este texto fue publicado en la versión impresa de Letra Fría del mes de julio. #ApoyaElPeriodismoRegional #ImpresoLetraFría

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