Desde la Ciencia | Vaquita Marina, especie en peligro crítico de extinción

en Plumas

Por: Oscar Cárdenas Hernández

Autlán de Navarro, Jalisco. 26 de marzo de 2019. (Letra Fría) Desafortunadamente en esta ocasión tengo malas noticias. Todo parece indicar que la vaquita marina, una especie de cetáceo que vive en el alto Golfo de California, se extinguirá en un futuro muy próximo, ya que sólo quedan unos veintidós individuos (como máximo) de acuerdo con estudios realizados por el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA).

Vaquita marina (Phocoena sinus) muerta por enredarse en redes utilizadas para pescar totoabas o corvinas blancas (imagen obtenida del sitio https://www.nytimes.com/es/2019/03/21/vaquita-marina-gobierno-mexico).

La vaquita marina es una de las especies de cetáceos odontocetos más pequeñas y con mayor grado de amenaza de extinción en el planeta. Los cetáceos son mamíferos completamente adaptados a la vida acuática, y su nombre deriva del griego këtos, que significa “ballena” o monstruo marino, término acuñado por Aristóteles para referirse a los animales acuáticos dotados de respiración pulmonar. Es un cetáceo odontoceto porque tiene dientes; hay que recordar que existen dos tipos de cetáceos: los odontocetos que tienen dientes (como las orcas y los cachalotes), y los misticetos, que presentan propiamente barbas en lugar de dientes (como la ballena gris y los rorcuales).

La principal amenaza para la vaquita marina es la pesca ilegal de totoaba, también conocida como corvina blanca o cabicucho, una especie endémica del norte del Golfo de California o Mar de Cortés, y que también se encuentra en peligro de extinción.

La vejiga natatoria de este pez (conocida también como “buche”), a la que erróneamente se le atribuyen propiedades afrodisiacas, alcanza precios muy altos en el mercado asiático, principalmente en China, donde se vende en hasta 8 mil dólares el kilo en el mercado negro.

De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), desde el año 2005 se emprendieron medidas de conservación para la vaquita marina, tales como el establecimiento del Área de Refugio de la Vaquita para su Protección y el Programa de Protección dentro del Área de Refugio de esta especie marina, ubicada en la porción occidental del Alto Golfo de California.

Totoaba (Totoaba macdonaldi) o corvina blanca. Imagen obtenida del sitio http://www.aquafeed.co/acuacultura-futuro-totoaba).

La Comisión Nacional de áreas Naturales Protegidas (CONANP) inició en el año 2012 el Programa de Acción para la Conservación de la Especie: Vaquita (PACE-Vaquita), un instrumento de política pública para promover la protección y conservación de la vaquita y su hábitat, mediante la promoción de acciones de reconversión tecnológica y productiva, así como la ejecución de actividades de pesca responsable de camarón, con la finalidad de contribuir a la recuperación de la población de la vaquita y al desarrollo y bienestar de las comunidades costeras del Alto Gofo. Este programa se ejecutó hasta el año 2015 en la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado en los estados de Baja California y Sonora.

Sin embargo, las acciones realizadas para la conservación de la vaquita marina no han sido efectivas, y muchos científicos consideran que solo se han hecho promesas de papel para proteger a estos cetáceos, sin cumplimiento real en el agua.

A pesar de que México prohibió el uso de redes de enmalle en 2017, los críticos dicen que en realidad no controla las aguas para asegurarse de que las vaquitas estén seguras.

Esa responsabilidad recae en activistas, como los voluntarios de Sea Shepherd, una organización ambiental sin fines de lucro que se dedica a tratar de proteger la vida silvestre marina mediante la aplicación, el fortalecimiento y el desarrollo de leyes, tratados, políticas y prácticas de protección en todo el mundo. Los voluntarios de esta organización navegan en el golfo por la noche para buscar las redes de enmalle, casi 400 de las cuales fueron descubiertas el año pasado, una cruzada peligrosa que expone a los ecologistas a los ataques con bombas de los cazadores furtivos que colocan las redes, que trabajan en representación de cárteles del crimen organizado que pescan ilegalmente las aguas.

Cuando los científicos reportaron por primera vez el riesgo en el que se encontraban las vaquitas, cientos, si no miles, todavía nadaban en el océano. Ahora sólo queda intentar salvar a la fracción de vaquitas sobrevivientes que quedan, y que enfrentan una amenaza significativa: nosotros y nuestra inacción para protegerlas efectivamente.

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