MD Ismael Hernández Barra, Director General.

Editorial | Descalificaciones

in Ismael Hernández Barra

Autlán de Navarro, Jalisco. (LF).- Es por demás insultante a la inteligencia de la sociedad el nivel del ejercicio de la política que se ha dejado ver y, que sin duda, ha prevalecido en este proceso electoral 2018. Este es un tema que, sin duda, debería preocupar y ocupar la mente de los juristas que privilegian con sus conocimientos a las diferentes bancadas  de los distintos partidos políticos en ambas cámaras en lo que para efectos de legislar se refiere.

A prácticamente unos cuantos días del cierre del proceso electoral 2018, los que tenemos la última palabra, los votantes, seguimos esperando las propuestas de los candidatos y las candidatas de las diferentes expresiones y partidos políticos que contienden por cargos locales, estatales o federales.

Ante la falta de contenido real y viabilidad de las incipientes propuestas de los diferentes candidatos y candidatas, los lectores  y votantes, actores determinantes en el resultado de este proceso, nos conformamos con esa sensación de placer que genera el morbo de las poco serias actuaciones de quienes en su momento, tomarán las riendas del país, del Estado o del municipio, de quienes aspiran a ganar una curul en la Cámara de Diputados o de Senadores, y decidirán el rumbo de los Estados Unidos Mexicanos.

Como buenos mexicanos y conociendo ciertamente nuestra idiosincrasia, vemos que quienes definen los rumbos de este país, ponen de manifiesto el sentido del humor y la infinita creatividad que tenemos como raza mexicana, que va desde el famoso banquito de  Alfaro, hasta la flautita con su Guapango de Moncayo y la ejecución del peligroso paso de la muerte de Anaya, quien por cierto, resultó bueno para las suertes arriesgadas.

Es increíble que al pueblo le sigan dando “Pan y Circo”. Ahí estamos todos, festejando en su máxima expresión las manifestaciones de falta de dignidad de los candidatos, de poca altura política, quienes con tal de llevar un voto a su conteo son capaces de cualquier cosa, hasta de las que usted no puede imaginar.

Los debates son otro tema en el que, sin duda, debemos poner atención. Todos los participantes, en los diferentes debates de los diferentes niveles, no han dejado pasar la oportunidad de recordarse mutuamente qué, cómo y cuándo han sido responsables de actos de corrupción. Todos se señalan, todos presentan pruebas, todos amenazan que al salir de ese escenario presentarán las denuncias propias ante las instancias competentes. Incluso algunos hasta han aprovechado las piezas melódicas de alguna que otra intérprete para enviar saludos personales a sus adversarios. Aplican una acción clásica de la adolescencia, la de “nos vemos a la salida”, como en el barrio bravo.

Lo cierto es que por desgracia, este tipo de información sale a relucir en situaciones de esta naturaleza; ahora que, la ley es muy clara al respecto; quien tiene conocimiento de una conducta antijurídica tiene la obligación legal de denunciar, so pena de ser corresponsable.

Pero, por fortuna para ellos y desgracia para el resto, vivimos en un país donde todo se puede y todo se vale, siempre que prevalezca el bien mayor del proyecto, mismo que nunca se acercará siquiera un poco al tema de justicia social. Además, este es un concepto muy viejo, ¿Por qué se tendría que privilegiar? Ahora hay políticas modernas, de “primer mundo”. Eso sí, hay que detener a Andrés Manuel como sea.

Recuerdo con cierta nostalgia cuando alguien conocido sostenía, supuestamente con información de primera mano, cuando iba a iniciar el gasolinazo. El cálculo era que la gasolina llegaría a costar 24 pesos por litro. Pensarlo en ese momento era como predecir un movimiento armado en automático. Esta persona sostenía que todo estaba calculado, que había ya estudios que sostenía que el pueblo resistiría eso y más, que habría manifestaciones pero que ya tenían identificados los grupos que probablemente reaccionarían y también las formas para controlar esos brotes esporádicos.

Cuando dio inicio el proyecto de la Reforma Energética que trajo consigo “el  gasolinazo”, hubo un número mayor de manifestaciones y manifestantes en prácticamente todo el país. Muchos más de los que se esperaban, acciones que sin duda, incidieron en el resultado del mismo. Ciertamente no se echó para atrás el proyecto como tal,  pero se consiguió que se metiera a la congeladora por un rato. Las reacciones generadas por estas acciones del gobierno en turno en relación con el tema, no son más que la manifestación expresa de soberanía total y ejercicio democrático del pueblo mexicano.

En ese mismo sentido, hagamos de este primero de julio un día de fiesta, un día del cual los mexicanos con el paso del tiempo nos sintamos orgullosos, hagamos efectiva la soberanía de la nación con un verdadero ejercicio democrático. ¡Que nadie se quede sin votar!

Editorial publicada en la edición impresa de junio. #ApoyaElPeriodismoRegional 

Maestro en Derecho Ambiental por la Universidad para la Cooperación Internacional de San José, Costa Rica. Abogado por el Centro Universitario de la Costa Sur de la Universidad de Guadalajara. Director General de Letra Fría.

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