Encuentros | Cambio Climático, una realidad que aún no queremos ver.

en Plumas

Por: Oswaldo Ramos López y Javier Medina.

Guadalajara, Jalisco. 08 de abril de 2019. (Letra Fría) Hablar sobre Cambio Climático, es hablar sobre nuestro futuro. Mitigar las causas que lo originan, no son para “salvar al planeta”, son incluso para no comprometer aún más nuestra subsistencia, así de importante es el panorama ante el que nos encontramos, y por eso resulta complicado entender por qué no lo hemos dimensionado aún.

El Cambio Climático se encuentra directamente relacionado con el incremento gradual de la temperatura a nivel global, y las consecuencias que ello implica, originado y detonado por causas atribuidas a la actividad de la especie humana. Un ejemplo que pone en contexto lo anterior, es que de acuerdo con ONU-Habitat, las ciudades consumen el 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, abarcan menos del 2% de la superficie de la Tierra.

Existe una lucha de contrapesos entre las actividades que detonan el Cambio Climático y sus efectos, y las actividades que lo mitigan. A éstas últimas podemos enmarcarlas dentro de los esfuerzos que pugnan por un Desarrollo Sostenible, entendiéndolo como la necesidad de satisfacer las necesidades de la presente generación, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. Sin embargo la visión sobre lo que viene, está esbozada con claroscuros.

México se encuentra catalogado como un país de amplia diversidad biológica, y el estado de Jalisco no es la excepción. Aquí podemos encontrar una gran variedad de ecosistemas; Jalisco nos ofrece una zona Ciénega que alberga al Lago más grande de México y uno de los más antiguos del mundo, una zona de costa que conjuga paisajes de bosque y selva, y una zona Sur que tiene como uno de sus referentes más importantes al que con cariño llamamos, el “Nevado”, una de las montañas más altas del País, con sus más de 4,000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Sin embargo, todo ese contraste de ecosistemas y esa riqueza natural, parece que nos hace pensar que podemos explotar recursos naturales, sin que existan consecuencias al respecto. Entonces cabe preguntarnos, ¿Qué estamos haciendo con todo ese capital natural?

Para tratar de resolver esa pregunta, no podemos abstraernos, la responsabilidad desde luego que es conjunta. Pero algo que naturalmente se viene a la mente es pensar en la agenda de los diversos órdenes de gobierno en materia de Medio Ambiente y Cambio Climático, y es justo ahí donde la incertidumbre crece.

En días pasados hemos sido testigos de sucesos se creerían impensables en el contexto actual, y ante la necesidad de transitar hacia energías renovables. Uno de ellos la apuesta del Gobierno Federal por seguir produciendo energía a través de la quema de combustibles fósiles como el carbón, la incapacidad y desconocimiento total de quienes se postularon para integrar la Comisión Reguladora de Energía, y las desafortunadas declaraciones de Norma Leticia Campos, en las cuales minimizaba el problema del Cambio Climático y señaló que para satisfacer nuestras necesidades básicas debemos recurrir incluso a “destruir la naturaleza”.

Desde que entró en funciones el actual Gobierno Federal, se nos dejó en claro que dentro de sus prioridades no estarían los temas de Medio Ambiente, y hasta la fecha se ha mantenido esa tendencia, sin olvidarnos de la reducción del gasto federal en materia ambiental, en lo que respecta a los recursos asignados al ramo 16.

Los factores antes señalados (sólo por citar dos ejemplos), hacen muy complicado que en el contexto local, se puedan articular acciones que de manera transversal y objetiva atiendan la problemática. En el caso de nuestro Estado, la apuesta más grande es la que tiene que ver con la atención a la Cuenca del Río Santiago, dentro de la cual la principal línea de acción consiste en la instalación de plantas de tratamiento que reduzcan los contaminantes que llegan al Río. La iniciativa a todas luces es plausible, no obstante el problema ante el que estamos en grande, y una vez más, en lo local no existe una postura clara y de avanzada que busque atender al fenómeno del Cambio Climático.

Existe una suma de factores que urgen a la acción, 2018 fue registrado como uno de los años más calurosos de los que se tenga registro, y apenas iniciaba febrero pasado, cuando en pleno invierno se anunciaban temperaturas que superaban los 30o C al interior del Estado.

Otro de las causales que detonan el problema, está directamente relacionado con el incremento de las tasas de deforestación, y en nuestro Estado la situación de los bosques es verdaderamente preocupante. El problema es generalizado; mientras el bosque de La Primavera se ve amenazado por una voraz urbanización, zonas como el Volcán de Colima, La Sierra del Tigre, la Sierra de Manantlán o los bosques de Talpa sufren de tala clandestina y de una invasión agroindustrial que parece no parar, en Jalisco el 54% de las extensiones de bosque presentan signos de degradación.

Estamos a tiempo de recomponer, pero son tantas cosas las que hay que atender, que cada mala decisión que se tome puede tener graves consecuencias. Lo mínimo que podemos esperar a nivel gubernamental es que generen y ejecuten agendas transversales en medio ambiente, diseño de mecanismos que atiendan las causas que originan un problema y no sólo las consecuencias de determinado problema,  que regulaciones como la Ley para la Acción ante el Cambio Climático del Estado de Jalisco sean observadas y que los instrumentos de Política Ambiental actuales sean aplicados y funjan como rectores de desarrollo.

Desde lo comunitario y el desarrollo local podemos aportar mucho en búsqueda de soluciones. Es común que actualmente veamos lejanos y con nostalgia aquellos tiempos en los que nuestras abuelas y abuelos, eran capaces de predecir una lluvia en verano. Ahora no sabemos con certeza si llegarán o no las nubes, pues el clima cada vez “está más loco”.

Regresemos a las bases, seamos empáticos, recuperemos los comunes y pensemos en nosotras y en nosotros como generación, tomemos el reto y actuemos por quienes vienen.  No comprometamos las sonrisas y sueños de niñas y niños con un futuro adverso, no les limitemos a tener que centrase en simplemente sobrevivir.

No es para mañana, es para hoy.

Páginas consultadas:

https://www.un.org/es/climatechange/un-climate-action.shtml

https://www.informador.mx/mexico/Tenemos-que-destruir-la-naturaleza-para-sobrevivir-asegura-aspirante-para-CRE-20190402-0084.html

https://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=119101&fbclid=IwAR0Ih_RBBCKTKd4NvH7r6NJQ1Ww4hLNiHow1EB7M40ZKRZp6IMI7dS47yHk

https://www.ngenespanol.com/ciencia/2018-cuarto-ano-caluroso-1880/?fbclid=IwAR3eLlvtQ1C1QFu7V80LiyasXyOGI6rh36zsPqUEdbFPU_iM7E45K4l4RSY

https://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=117593&fbclid=IwAR3EpHVn-tZ6eFIUoTlScVSE71qqdYWgMI1Ft5Ges1wJWYyA-lGenUyr2xk

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