Desde temprano las personas acudieron a ayudar y limpiar en casas afectadas.

Fotoreportaje | San Gabriel, un desastre no natural

en Investigaciones Especiales

Fotógrafo: Sócrates Ruelas

San Gabriel, Jalisco; 17 de julio de 2019. (Letra Fría) El domingo 2 de junio, cuando el reloj de la torre parroquial marcaba las cinco de la tarde, comenzó la tragedia. El río Salsipuedes se desbordó en 200 metros en ambos lados del cauce del río, de los 4.5 km de extensión que tiene dentro del municipio y las calles de San Gabriel se llenaron de piedras, tierra y troncos quemados por los recientes incendios.

Alrededor de 3 mil habitantes resultaron afectados y 108 viviendas sufrieron daños por ese desastre, que no fue natural.

El paso del río “Salsipuedes” dividió a San Gabriel en dos, no solo causando daños materiales a cientos de casas, puentes y vehículos, sino también la pérdida de personas.
La tala y quema inmoderada de los bosques causaron que la creciente del Río trajera con él cientos de troncos y ceniza mezclados con lodo que terminaron destruyendo todo lo cercano al río.
Después de la tragedia, un grupo de hombres veía los estragos que dejó el paso del río.
La creciente del Salsipuedes fue tan grande que hasta las casas más altas sobre el cauce fueron alcanzadas por el río y resultaron afectadas.
Al día siguiente, desde temprano, las personas acudieron a ayudar y comenzaron con la titánica limpieza de casas.
De las casas y locales afectados se sacaban inmensas cantidades de lodo y madera.
Junto al cauce del río quedaron pertenencias que fueron arrastradas por la corriente.
Muchas casas fueron tan afectadas en su estructura y ya no son habitables. Fueron abandonadas.
Un grupo de adultos fuera de una casa, descansan para después continuar limpiando y separando las pertenencias que aún se puedan salvar.
Las personas sacaron sus cosas a secar para rescatar lo menos afectado.
Una niña, con sus zapatos enlodados, busca sus cosas entre el lodo y los troncos.
Rápidamente, horas después del desbordamiento del río, brigadas del Ejército Mexicano activaron el Plan DN-III-E. También la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos Jalisco e innumerables voluntarios acudieron a San Gabriel para ayudar.
Decenas de automóviles quedaron apilados por la fuerte corriente de agua que los arrastró y esto sirvió como muro de contención que logró detener parte de la avalancha de troncos que salió del río y corría por las calles de San Gabriel.
Toda una calle quedó cubierta de troncos que aún olían a quemado. La madera muerta alcanzó más de un metro de altura sobre las paredes. Al fondo se observan autos amontonados que lograron detener la avalancha de troncos.
Los puentes que no fueron arrasados por la corriente terminaron sumamente dañados en su estructura y serán demolidos.
A pesar de tener varios días ayudando, las personas no paraban. Su trabajo fue fundamental para la recuperación de San Gabriel. En la imagen, Víctor Guevara, de Protección Civil y Bomberos de Zapopan.
Todos los brigadistas trabajaron día y noche en la recuperación de San Gabriel.
Debido al daño que sufrieron los puentes, las personas buscaron alternativas para poder cruzar el río.
El río fluye entre todo lo que destrozaron los troncos que traía con él, en aquel dos de junio.
Semanas después de los hechos, se empezó a recuperar la vida codiana. Dos niños bajando en su bicicleta de un puente en ruinas.
A poco más de mes y medio de la tragedia, las personas que lo vivieron siguen recordando el desbordamiento del Salsipuedes, con el mismo temor de aquel 2 de junio.

MA/MA

Deja un comentario

Latest from

Hacia Arriba Inicio