¡Fuerza México!

by MD Ismael Hernández Barra 2

Por: Ismael Hernández Barra

15/octubre/2017 Autlán, Jalisco. (LF) A 32 años de aquel terremoto que puso a la Ciudad de México en las primeras planas de los medios de comunicación del mundo; el pasado 19 de septiembre ante el asombro de propios y extraños, volvió a ocurrir; al igual que en aquel doloroso momento y ante la incapacidad de respuesta inmediata del Estado para atender las demandas de los afectados por el sismo, una vez más quedan de manifiesto los valores como el compromiso, la solidaridad y la nobleza del pueblo mexicano.

Triste nuestra realidad, y aunque quisiera verlo con otros ojos, la verdad es que, por más esfuerzo, no me da para entender cómo estamos contando la misma historia, sintiendo el mismo dolor, el mismo sufrimiento, y sobre todo, en los mismos lugares y con la misma gente.

32 años no han sido suficientes para aprender y emprender el fortalecimiento de una sociedad con una cultura de la prevención. Pero también, para entender que somos responsables de manera indirecta por omisión. ¿Dónde estaban los peritajes que avalaban el uso de esos edificios viejos y roídos por el paso del tiempo y por los estragos que en su momento dejó aquel movimiento de la tierra de 8.1 grados en la escala de Ritcher aquel 19 de septiembre de 1985?

Es claro que hay y debe haber responsables por esto. ¿Quién dio los permisos de construcción? Protección Civil no hizo las revisiones necesarias o las hizo mal, pero una vez más, se traslada el costo de la responsabilidad por acción o por omisión al sector menos favorecido. Se podrán preguntar y tal vez sostener que los únicos responsables son las personas que se metieron a vivir en esos edificios viejos, las razones no las podemos precisar pero sí presumir; son, tal vez, las mismas razones por las que se han formado e incrementado los anillos de pobreza en las grandes ciudades.

¿Por qué un edificio tan viejo era utilizado como colegio?

Muchas preguntas, pocas respuestas, muchos afectados, ningún responsable y por si algo nos faltara, el show mediático del gobierno y su clásica caja china Televisa, que sin duda ofende la inteligencia de la sociedad.

A 32 años de aquella experiencia que muchos quisiéramos olvidar, estamos exactamente en el mismo lugar.

Me queda claro de qué está hecha la raza mexicana. El pueblo entero, niños, hombres, mujeres, jóvenes, adultos, todos, ofreciendo una mano de ayuda o contribuyendo con insumos para paliar la situación precaria de los afectados. Sin duda hay que aplaudir la capacidad de respuesta social pero también hay que reprochar la falta de prevención y responsabilidad de las instituciones responsables de vigilar el cumplimiento de los aspectos técnicos mínimos indispensables de construcción y, de su incapacidad de respuesta para atender las demandas y exigencias de la gente en situaciones de esta.

La solución a problemas de esta naturaleza no son los 25 mil millones de pesos etiquetados para los partidos políticos y las campañas electores de 2018; la solución somos todos, población y gobierno, todos con responsabilidad, por acción y por omisión, diferenciada, pero compartida al fin.

La definición e implementación de políticas públicas en materia de prevención y protección civil, no deben ser solo eficaces, si no también, eficientes.

Esta es la editorial de la Edición Impresa de octubre. Búscala en la página 2. Apoya el periodismo regional. Aquí los puntos de venta.

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