[Hablando Derecho] Nepotismo y Corrupción en el Poder Judicial

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Por: Víctor Manuel Pérez Cabrera

24/agosto/2017 Autlán, Jalisco. (LF) Nuestro sistema político está regido por los poderes de la Unión, siendo el poder ejecutivo, que está integrado por un conjunto de órganos administrativos jerárquicamente estructurado, que realiza la función de gobierno y administración pública. El poder legislativo, cuya tarea es crear normas jurídicas generales y abstractas. Y por último el poder judicial, que está depositado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Tribunal Electoral, los Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y en los Juzgados de Distrito, así como en los Supremos Tribunales Locales y sus Juzgados, cuya actividad es resolver conflictos de derecho civil, familiar, mercantil, administrativo, penal, fiscal, etc.

En particular, el Poder Judicial por años conservó un papel de credibilidad ante la sociedad, aún a pesar de la corrupción que se daba, se tenía confianza en los órganos encargados de impartir justicia; sin embargo, en los últimos diez años el poder judicial ha transitado en la incertidumbre de las decisiones de los jueces y magistrados, debido a su incompetencia e ignorancia de algunos de ellos, que han sido colocados por favoritismos familiares y políticos.

Antes en el Poder Judicial se premiaba realmente la carrera judicial, aquellos que ingresaban como notificador o auxiliar judicial, tenían la posibilidad latente de llegar a convertirse en jueces, con lo cual se garantizaba que los encargados de impartir justicia, tenían la capacidad y conocimientos para ocupar el cargo de Juez. Años atrás, solo se luchaba con la corrupción, sabiendo que si en la primera instancia o segunda no se aplicaba correctamente la ley, en la tercera instancia prevalecería la justicia, pero hoy no es así, pues, hasta en los tribunales federales prevalece el nepotismo y la corrupción.

Incuestionable es que el poder judicial está en crisis, no marcha eficazmente por la intromisión de los políticos, que han penetrado como un vil virus destruyendo su esencia, confiabilidad y legitimidad. Dejando de cumplir con su función y con ello abandonando a los ciudadanos y dejándolos indefensos ante el poder en turno y así proliferando la impunidad.

El nuevo sistema de Justicia Penal en México ha sido un pretexto para desbancar a Jueces con toda la experiencia y capacidad, que sin duda alguna, son aptos para ejercer las funciones del nuevo sistema penal; sin embargo, la cúpula política que se ha filtrado en el poder judicial está manoseando la impartición de justicia en México, otorgando nombramientos de jueces y magistrados a familiares y personas que respondan a sus intereses, lo que pone en riesgo el equilibrio político que debe imperar en el país.

Es evidente que el Poder Judicial no está cumpliendo con cabalidad su función, ya que los procesos de selección de jueces y magistrados no son del todo transparentes. Por lo cua,l sin duda, hay favoritismo y nepotismo que benefician a los servidores públicos que cuentan apenas con uno o dos años en el poder judicial, si bien nos va.

De los tres poderes que integran el poder de la unión, el judicial es de vital trascendencia, ya que éste, es el contrapeso a los otros dos poderes mediante el control constitucional, pues el judicial es el que frena los excesos del ejecutivo y en ocasiones la ignorancia del legislativo.

Debemos entender la magnitud del grave problema de no tener un poder judicial independiente, es decir, el hecho de que existan jueces y magistrados que respondan a los intereses de los partidos políticos y no de la ley, pues es evidente que la armonía entre la sociedad no prevalecerá por mucho tiempo, ya que estaríamos en un escenario de la Ley del Talión, o sea, los afectados que por derecho no reciban la aplicación correcta de la ley, harán justicia por su propia mano, lo cual nos llevaría a un retroceso en la civilización.

En algunas ponencias que he realizado al respecto, he sido cuestionado sobre qué hay que hacer para quitarles la impartición de justicia a los políticos. La respuesta es muy sencilla, si los otros dos poderes son de elección popular, donde cualquier ciudadano que cumpla con ciertos requisitos puede ser votado para ocupar un cargo de legislador, gobernador, presidente de la república y municipales; entonces, porqué en el poder judicial no hacemos lo mismo. Lo cual es viable, obviamente poniendo requisitos muy exigentes en cuanto al conocimiento del derecho, incluso Montesquieu pulsaba porque los tribunales de justicia estuvieran integrados por la sociedad, por personas del pueblo durante un periodo determinado y así sucesivamente estarse renovando.

México necesita democratizar la justicia para que exista la certeza de que los jueces encargados de aplicar la ley, son independientes y que solo responden al espíritu de la justicia. Si nuestro país no evoluciona a ese grado, estaremos ante un panorama de caos con tintes de sangre en el quehacer judicial.