[Hablando derecho] ¿Sincretismo, autoritarismo y ocultismo?

by Letra Fría 1

Por: Víctor Manuel Pérez Cabrera

26/septiembre/2017 (LF) El capricho o pacto diabólico de Enrique Alfaro en la realización de la obra el “sincretismo”, en un claro ejemplo de lo autoritario de dicho presidente de Guadalajara, ya que deja de manifiesto que le importa un comino lo que la ley regule y la sangre que se ha derramado por lograr un Estado laico.

La obra de Ismael Vargas, es la representación de un gobierno municipal que se atreve a pisotear los anhelos liberales, de quienes lograron evitar que el Gobierno se entrometiera en cuestiones de convicciones éticas ,de conciencia y de religión entre los ciudadanos.

Para entender la libertad religiosa como un derecho natural del hombre, consagrado en el artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, debemos recapitular la historia; la cual ha registrado hechos tenebrosos y envilecedores por los prejuicios de creencias como: la santa inquisición con sus terribles actos de fe, tales como las hogueras de carne humana y sus mezquinas celdas de tortura; la conquista y colonización de América y África con la destrucción de seres humanos, templos y culturas. En fin, las matanzas y las interminables guerras entre católicos y protestantes como la expulsión de los judíos.

Así pues, en la constitución de 1917 se estableció la libertad de culto y de que México sería un Estado laico, y de que por ningún motivo un gobierno podría tener intromisiones en cuestiones religiosas, es más, el artículo 3 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, es muy preciso en señalar que por ningún motivo el Estado podrá establecer preferencias o privilegios en favor de religión alguna, así como estar en contra de ninguna iglesia, ni agrupación religiosa.

Entonces pues, la laicidad tiene su naturaleza jurídica en el respeto del individuo por parte del gobierno, de creer en cierta cosa o no creer, de pertenecer o no pertenecer a un grupo, a fin de evitar hechos trágicos por acciones parciales a favor de ideas filosóficas o religiosas. En consecuencia, el laicismo tiene que estar por encima de cualquier acción de gobierno, de la voluntad de un alcalde, incluso por encima de cualquier obra de arte que se promueva.

Ahora bien, aterrizando la idea respecto a la violación de Enrique Alfaro a la laicidad en su obra artística llamada “sincretismo”; es pertinente aclarar, que no solo nos agrede al pueblo católico y guadalupano, sino también a distintas agrupaciones religiosas o individuos, que simplemente no comulgan con ninguna religión; por lo tanto a ellos también se les ofende, pues el transitar por una vía pública donde se ha colocado dicha escultura con recurso público, se interpreta como una intromisión del gobierno en la vida interna e ideológica del ser humano.

La citada “obra” genera dos aspectos importantes a debatir, la primera es si ¿es fruto de la inspiración o creación del artista?, o la segunda es si ¿la creación de ésta fue una indicación por el pago de alguna promesa hecha por el alcalde a alguien del más allá?

Lo único cierto, es que el alcalde de Guadalajara al destinar dinero del erario público para la creación e instalación de dicho “arte” en una de las vías más importantes, y cerca de una iglesia del catolicismo, muestra una acción de burla y de reto hacia las creencias católicas y del mismo pueblo católico. Pues con ello, trata de mofarse de una ideología con lo cual transgrede el derecho humano a la libertad de creencia que el gobierno debe respetar; y no cabe la excusa tonta que ha dado el alcalde e incluso la opinión del sacerdote Alejandro Solalinde, de que dicho accionar se trata de cultura y arte a la cual todo individuo tiene derecho a acceder; lo cual es falso, ya que la libertad de creencia está por encima del derecho a la información y el acceso a la cultura, de acuerdo a las reglas de ponderación en la aplicación de justicia, basada en diversos tratados internacionales y en particular la declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones,  proclamada por la Asamblea General de Organización de las Naciones Unidas, mediante resolución 36/55, y la cual fue adoptada por México el 25 de Noviembre de 1981.

En conclusión, Enrique Alfaro se deja ver como lo que es, una persona autoritaria, intolerante e irrespetuosa; y lo digo con conocimiento de causa, ya que en el 2007 cuando él fue Diputado Local, yo fui asesor de dicha legislatura, y me tocó ser testigo de sus arranques y arrebatos cuando algo no se hacía como él quería e incluso si alguien opinaba distinto a él. Entonces pues, la obra del “sincretismo”, encarna lo que realmente el alcalde Alfaro representa.

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