[Hablando Derecho] El sismo que derrotó a la clase política

by Letra Fría 6

Por: Víctor Manuel Pérez Cabrera

17/agosto/2017 Autlán, Jalisco. (LF) Lo sucedido el martes 19 de septiembre de este año no se le hubiera ocurrido ni al mejor cineasta de Hollywood; en donde coincidiera el aniversario del sismo de 1985 con este hecho de las mismas características; y digo esto ya que es muy poco probable que un desastre natural coincida después de 32 años, pero desafortunadamente nos sucedió.

El desastre ocurrido nos deja grandes cicatrices, y sobre todo a las familias que perdieron a sus seres queridos y su patrimonio. Desde luego que habrá costos económicos en el erario público que pueden representar más de 11 mil MDP.

No obstante lo anterior, este tipo de sucesos pueden generar oportunidades de recobrar un espíritu de unidad que tenemos quebrantado en México, debido a la clase política que con su ambición desmedida por el dinero y el poder, se han olvidado de generar políticas públicas eficientes y de fraternidad.

No sabemos cuál será el resultado de este sismo en la vida pública. Pero lo que es un hecho es que cabe la probabilidad que esta sociedad se encuentre en una etapa sensible para revalorar sus ideologías, sus creencias e inclinaciones.

Dentro de la tempestad que dejó el sismo, el pueblo ha dado un golpe de autoridad, al presionar a los partidos políticos para que renuncien a los recursos que la federación les otorga para sus campañas, y éste sea destinado a la construcción de viviendas de las familias que perdieron sus casas.

Este temblor detonó la participación ciudadana y rompió los mecanismos de control oficial. Es decir, la sociedad mexicana a través de las redes sociales reveló y exhibió al gobierno sus deficiencias y sus actos de corrupción oportunistas para sacar tajada política de la bondad de los mexicanos que no han dejado de donar para los damnificados.

El sismo dejó ver que la sociedad es más crítica, y ha fortalecido su convicción democrática de la necesaria participación social en asuntos públicos, así como su colaboración colectiva ante los problemas que nos aquejan; dejando a un lado los prejuicios y miedos de actuar ante las dificultades.

Miles de ciudadanos mexicanos después del sismo abandonaron por un momento el individualismo e hicieron de la solidaridad y la autogestión comunitaria la mejor arma para exterminar la clase política corrupta e ineficiente.