Cultivo de aguacates. (Foto: Especial)

Huertas aguacateras, aumento dramático

en Investigaciones Especiales

Por: Agustín del Castillo | NTR Guadalajara

Guadalajara, Jalisco. 07 de junio de 2019. (Letra Fría) Entre 2003 y 2017, las huertas aguacateras del sur de Jalisco pasaron de mil 260 hectáreas a 28 mil 833.5 hectáreas en las regiones sierra del Tigre y Complejo Volcánico de Colima. Cuarenta y cinco por ciento de ese cambio fue sobre bosques y selvas (12 mil 384 hectáreas), pero sólo se entregaron permisos para sustituir 660 hectáreas, es decir, fue un proceso ilegal en 95 por ciento de la superficie afectada.

Y no se trata de una irregularidad administrativa menor: el cambio de uso de suelo forestal sin permiso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) es un delito. El artículo 418 del Código Penal Federal señala: “Se impondrá pena de seis meses a nueve años de prisión y por equivalente de 100 a 3 mil días de multa, siempre que dichas actividades no se realicen en zonas urbanas, al que ilícitamente: desmonte o destruya la vegetación natural; corte, arranque, derribe o tale algún o algunos árboles, o cambie el uso del suelo forestal. La pena de prisión deberá aumentarse hasta en tres años más y la pena económica hasta en mil días multa, para el caso en el que las conductas referidas en las fracciones del primer párrafo del presente artículo afecten un área natural protegida”.

No hay registros de acciones punitivas por parte de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), hoy fiscalía. El pretexto fue la prioridad del combate a delitos graves como delincuencia organizada, tráfico de estupefacientes, sin reparar que en muchos casos, es una impunidad asociada. Por su parte, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró seis huertos aguacateros que sumaban 145 hectáreas en julio de 2017, pero no ha vuelto a realizar nuevos operativos en la zona, ante el control territorial que mantienen grupos delictivos en el área.

Los datos duros del cambio de uso de suelo provienen de un análisis de coberturas sobre 12 mil 790.41 kilómetros cuadrados de 36 municipios de Jalisco y una zona de influencia que incluye demarcaciones de Michoacán y Colima, con base en imágenes de satélite de los años 2003, 2011 y 2017, y realizado por el Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG) del estado, del que NTR posee una copia.

El documento, denominado Mapa de frontera forestal del Complejo Volcánico de Colima y cobertura de vegetación de la sierra del Tigre, identifica diversas tendencias de deforestación y cambios de uso de suelo que azotan al área, no de forma exclusiva, por las huertas aguacateras, y fue contratado al IIEG por el Fideicomiso del Programa de Desarrollo Forestal (Fiprodefo), en busca de proveer de elementos a la toma de decisiones, pues el auge aguacatero, empujado por el gobierno de Jalisco y el federal, obligaba a enfrentar los enormes pasivos ambientales, lo que hasta ahora sigue pendiente.

No se trata solamente de la pérdida de bosques, sino la consecuencia de esto: reducción de captura de carbono, extinciones locales de diversidad biológica, presión excesiva a fuentes de agua para poblaciones, erosión, incendios forestales, y como sucedió en San Gabriel el domingo 2 de junio, derrumbes y aludes que destruyen patrimonio material y terminan con vidas.

ALGUNOS DETALLES

El auge espectacular de la actividad aguacatera, que propició que se multiplicara por más de 2 mil 300 por ciento la superficie que se le dedicaba a la zona en 2003, ha sido en casi 54 por ciento a costas de usos de la agricultura de temporal y en consecuencia, al menos en la temática de cambio de uso de suelo, completamente legal, dado que no se requiere regulación federal porque no se afecta directamente al bosque; sin embargo, los bosques y las selvas han aportado casi 45 por ciento de la superficie transformada a huertas, esto es, 12 mil 384 hectáreas. En ese caso, era obligatorio obtener autorizaciones en materia de cambio de uso de suelo forestal.

Los registros oficiales de la Semarnat revelan que entre 2005 y 2018, solamente se otorgaron 10 autorizaciones de cambio de uso de suelo forestal por una superficie de 660 hectáreas. El resto de los cambios de uso de suelo forestal para aguacate son, en consecuencia, ilegales.

“En relación con el Complejo Volcánico y la sierra del Tigre, sus áreas forestales se han visto amenazadas por los cambios de usos del suelo forestal y los incendios forestales; un estudio para el área del Volcán de Colima, aportado por la Semadet 2016, señala que se han perdido por deforestación poco más de 18 mil hectáreas de bosque templado y selvas; de esta pérdida, casi 15 mil hectáreas podrían deberse a cambios por agricultura, destacando los huertos de durazno, aguacate y otros con más de 5 mil hectáreas, lo que nos podría indicar que no es solamente el cultivo de aguacate el que avanzó sobre los bosques y selvas, sino que fue el sector agrícola en general el que afectó casi el 11 por ciento de la cobertura vegetal natural”, añade el documento.

Debido a este comportamiento “es necesario estudiar el avance de la agricultura y definir sus límites para ambas zonas de interés”, tanto en el Complejo Volcánico como en la sierra de Tigre.

En cuanto al boom aguacatero, este primero afectó parcelas agrícolas y después comenzó a establecerse en coberturas forestales.

“La construcción de la presa de Vista Hermosa en Tamazula fue un detonante para un mayor auge de nuevas plantaciones en el municipio de Tamazula”; las zonas potenciales, “en su mayoría son coberturas forestales, sujetas a presión de cambio de uso de suelo, aproximado a las 40 mil hectáreas en la región Sur-Sureste”.

HAY MÁS FACTORES

Esto significa que aunque el aguacate es el cultivo de moda, los factores de deforestación son variados. Por ejemplo, el bosque templado de la zona perdió 6 mil 242 hectáreas a costa de la Persea americana entre 2003 y 2017, pero las pérdidas totales de esos ecosistemas son de 24 mil 928 hectáreas. Esto significa que 18 mil 686 hectáreas (tres cuartas partes del fenómeno) se perdieron por causas distintas.

Con las selvas es incluso más acusado: fueron sustituidas 6 mil 142 hectáreas por plantaciones aguacateras, pero la pérdida acumulada de esos ecosistemas entre 2003 y 2017 es enorme: 71 mil 746 hectáreas. Significa que por cada metro de comunidades forestales tropicales que se convirtió en huerta aguacatera, más de 9 metros se transformaron en usos distintos.

En conclusión: el aguacate ha sido uno de los grandes enemigos de los bosques en el sur de Jalisco, pero de casi 97 mil hectáreas deforestadas y transformadas entre 2003 y 2017, cerca de 85 mil hectáreas no se destruyeron por su causa. Por eso la necesidad de atender todas las variantes del fracaso del desarrollo rural en la región.

“Es necesario estudiar el avance de la agricultura y definir sus límites para ambas zonas de interés (Complejo Volcánico de Colima y sierra del Tigre”, Recomendación expuesta en el documento del IIEG.

Tabla

Cambios de uso de suelo en hectáreas del 2003 al 2017

En el sur-sureste de Jalisco 

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