Idas y vueltas | Militancia…

by Néstor Daniel Santos Figueroa 0

Por: Néstor Daniel Santos Figueroa

10/enero/2018 Guadalajara, Jalisco. (LF) La militancia partidista también puede ser definida como membresía, como una afiliación organizacional de un individuo hacia un partido político, asignándole a ese individuo ciertas obligaciones y privilegios. La forma en que los partidos políticos organizan y administran la militancia varía significativamente, según el marco institucional del país que se trata y de la trayectoria política del partido en cuestión. En la mayor parte de los países con democracias consolidadas, los partidos acreditan a la militancia mediante el uso de credenciales, lo cual les facilita tener un registro de las personas que asumen tal compromiso.

Ser militante es diferente a simplemente ser ciudadano o votante. Mientras que los dos últimos conceptos están bien definidos incluso por la ley, la miltancia varía de acuerdo a las circunstancias tanto del régimen político del país como de las necesidades propias de los partidos. Por ejemplo, en los partidos de masas, los militantes son menos importantes que en los partidos de cuadros, pues en estos últimos la membresía tiene lazos o vínculos con el partido que incluso abarcan la vida privada.

La militancia de carácter individual se materializa cuando un individuo se inscribe a un partido político sea a nivel local o nacional, sea en forma directa o a través de algún grupo o fracción partidista. En muchos casos los partidos cuentan con organizaciones o militancia auxiliar para diferentes estratos sociales, como jóvenes, mujeres o jubilados, las cuales, con base en el modelo partidista.

No todos los militantes asumen el mismo compromiso con su partido, están, por ejemplo, el constructor y soporte del partido, quien tiende a ser más intenso en sus tareas asignadas y se avoca en las actividades internas; el que apoya al partido ocasionalmente, el cual, por lo regular es el tipo de militante que defiende al partido tomando una postura a su favor frente a vecinos, amigos y compañeros de trabajo, particularmente en tiempos electorales;  y el que se afilia por simpatía atraído por la ideología, pero no se involucra de ninguna forma en las actividades partidistas. Las actividades que desempeñan los militantes dependen de su tiempo libre disponible, de los intereses que persiguen y las oportunidades potenciales para ello.

La militancia también puede ser entendida y clasificada en dos grupos de personas: los creyentes y los arribistas. Unos y otros son resultado del papel que juegan los incentivos partidistas. A los creyentes les importa la ideología, los principios, los estatutos, es decir, los incentivos colectivos, pero no tienen mucho interés en involucrarse en las tareas del partido. En cambio, los arribistas se integran a los partidos porque esperan una remuneración, un cargo, una oportunidad de ascenso social, y con tal propósito harán lo posible por involucrarse en la vida partidista; en este caso se trata de incentivos selectivos.

Los partidos necesitan creyentes para construir una base social que les dé sustento electoral. El problema de este grupo es que su lealtad al partido no implica un compromiso definido, quizá pueda reducirse solamente a votos o presencia en actos masivos. Por su parte, los arribistas, en la medida que los avances del partido se reflejan en éxitos personales, su lealtad va más allá de la coyuntura, de tal suerte que se interesan todo el tiempo por lo que ocurre en la organización. Se alejarán del partido si éste tiene retrocesos electorales o si son marginados de los cargos y candidaturas.

No hay nada en México mas desprestigiado que la militancia política, ser militante está asociado con el oportunismo, clientelismo, corrupción y servilismo. ¿Qué hace que un ciudadano elija ser militante? No es difícil conocer al amigo, vecino o pariente que con orgullo menciona su filiación partidista. Los vemos bajo el rayo del sol trabajando, haciendo campaña; los escuchamos en conversaciones apasionadas defendiendo a sus dirigentes e incluso haciendo gala de conocer los tejes y manejes de la política local, estatal o federal. ¿Qué esperan lograr al entregar su voluntad y dignidad a intereses políticos? ¿La ideología? ¿Ideales?

¿El deseo de ver a México crecer de acuerdo a los postulados de su partido?

(Dinero, trabajo, posiciones de poder, acceso a información, influencias, ascenso en el escalafón social, acceso a una vida de comodidades. Eso, o las migajas de quienes realmente se sirven del poder político…)

 

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