La Troje de la Mar | La desigualdad laboral continúa

Columnas y Opinión Maricela Páez Gutiérrez

Por: Maricela Páez Gutiérrez.

A más de cuatro décadas que la  Organización de las Naciones Unidas (ONU) instaurara el 8 de marzo como el  Día Internacional de la Mujer, con el fin de concientizar sobre la importancia de avanzar hacia la igualdad entre mujeres y hombres, los desafíos que enfrentamos como país son muchos y en distintas perspectivas, entre ellas, las que conciernen al ámbito laboral.

Para quienes se muestran reacios al gran reto de alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, para quienes ridiculizan los esfuerzos y luchas cotidianas de mujeres en la búsqueda de la igualdad, queda mostrar realidades que escapan a los discursos.

En México,  la desigualdad laboral es un foco rojo que revela la condición de la mujer en las distintas esferas de su vida; es el reflejo de un abanico nutrido de violencia, injusticia e inequidad.

Según cifras del Instituto Mexicano para la competitividad  (IMCO)  en nuestro país, las mujeres ganan en promedio 16.7% menos que los  hombres. Por cada 100 pesos ganados por un hombre, las mujeres perciben 85.

De los puestos directivos relevantes en empresas sólo el 18% son ocupados por mujeres, aun cuando sea mayor el índice de mujeres con posgrado;  el 55% son mujeres, el 45% son hombres según los datos que revela la ANUIES. El factor cultual influye, porque los empresarios consideran con mejores perfiles personales a los hombres respecto a las mujeres; las mujeres por su condición (así lo señalan), viven embarazos y una mayor demanda del hogar,  por lo cual su familia acaba siendo su prioridad, no así para los hombres.

Lo penoso y lamentable en todo esto, es que el sistema empresarial no abre posibilidades para que la mujer pueda desarrollarse, no genera cambios en su modelo de trabajo, le pide a la mujer que cambie, que renuncie, que sacrifique para alcanzar mejores cargos y mejores puestos, lo cual muestra una total ausencia de perspectiva de género en sus prácticas empresariales.

Aun con tanta desigualdad en materia laboral entre hombres y mujeres, éstas aportan al hogar 70% de sus ganancias a la  comunidad y su familia mientras que los hombres aportan sólo el 30 o 40% de su sueldo de acuerdo  a la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias.

Por otra parte, el hogar representa para la mujer jornadas de trabajo extenuantes que no se consideran y mucho menos se valoran. La mujer trabaja en promedios 5 horas más al día que el hombre, horas que no son remuneradas porque culturalmente son obligaciones ineludibles, que no se comparten, porque la sociedad “castiga” a la mujer: si quiere trabajar es su “decisión”, pero no está permitido descuidar las tareas del hogar, ni las responsabilidades morales hacia la familia, incluyendo a la pareja que señala fallas y ausencias en la mujer, más no en el sistema político, el modelo económico y las prácticas culturales.

Se puede continuar con un amplio señalamiento que revela las desigualdades en materia laboral entre hombres y mujeres, con lo expuesto, seguramente que con una mirada crítica seremos capaces de reconocer que tenemos mucho trabajo por hacer para conseguir la igualdad laboral, para alcanzar mayores cuotas de bienestar para las mujeres, mayor reconocimiento y un marco legal que exija condiciones laborales igualitarias.

En el marco del día internacional de la mujer, es necesario resignificar el papel de la mujer en la vida productiva del país, su fuerza, y el capital que aporta y genera en el desarrollo del mismo. No queremos dádivas, no queremos consideraciones, queremos el ejercicio pleno de nuestros derechos como mujeres en el marco de la vida laboral, económica, jurídica y política de nuestro país.

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