Lo que miro desde el surco | Con la abuela sana saber sano.

in Rodolfo González Figueroa

Por: Rodolfo González Figueroa

La Ciénega, Jalisco. 23 de noviembre 2018. (Letra Fría) La diversidad microbiana se refleja en la diversidad de vegetales en la tierra. Y esta a su vez se proyecta en la diversidad humana y viceversa. Si abajo del suelo hay diversidad arriba debe haber variedad. Cuando esto no existe, algo ocurrió que la armonía se rompió.

Conforme las sociedades se han globalizado, las diversidad cultural ha disminuido, pero también la diversidad de flora y de fauna. La reproducción del sistema económico global en los países uniformiza los procesos imponiendo dictámenes verticales de alineación. Todo y todos nos alineamos de una otra forma. El patrón predominante es el consumo; de mercancías, de ideas, de creencias, de técnicas, de epistemologías imperiales y hasta de esperanza.

Todo lo compramos  y todo nos lo venden. Y cuando no lo venden, lo exigimos. Las cosas cambian de nombre, los empaques, se rediseñan; rebautización constante para contenidos iguales en un mundo de consumidores autómatas. Así, se configuran y reconfiguran políticas, programas de reconceptualización del desarrollo, agendas de saqueo, proyecto de recolonización.

Los nuevos nombres aparentan más verdor y frescura, integran en su discurso elementos y sujetos antes despreciados, incorporan nuevas y sutiles técnicas para convencernos de que estamos mejor, de que tenemos más oportunidades y con ello mayor comunidad y nivel de vida. La matriz tecnológica de hoy es la biotecnología, la geoingeniería, la genómica, el capitalismo verde. Se sigue despreciando la vida campesina y no se vislumbra un reconocimiento para adoptarla como una vía más de progreso y de mantenimiento equilibrado de las sociedades, a pesar de que ésta forma de vida sigue alimentando en mayor porcentaje a la población global, manteniendo las semillas y los suelos fértiles.

Y es que, las zonas rurales son menos consumidoras y más independientes en muchos casos. Allí, aún resiste la ancestralidad y la comunidad. La agroecología como modo de vida, la agricultura como identidad, los saberes y los misterios palpables con mensajes de las plantas medicinales como caparazón de resistencia.  Y la abuelita, feminidad sabia que conserva sabores y es guardiana de las interrelaciones mágicas entre los seres místicos.

Ella nos dice con voz pausada y una sonrisa permanente que nosotros debemos de recuperar nuestros recursos. Hacer una agricultura transgresora, libre y limpia. Desde el sentir campesino y desde el sentir de la abuela. “El secreto no es conocer la planta como botánico, el secreto es saber el manejo campesino que se le puede dar”.

Hay que decodificar la naturaleza. En ella no hay plagas, sino bioindicadores y predictores climáticos. Sobre ellos es que hay plantearnos las labores culturales que debemos hacer en nuestro cultivo. Los suelos en manos campesinas equivalen a la recuperación de su salud. Abuela sana, hijos sanos, nietos sanos. Igual ocurre en el suelo.

Biopoder campesino contra poder corporativo. Poder de la biología contra la maquinaria que se nos impone. El suelo es el mejor ejemplo. Ellos descompactan con tractores cada vez más grandes, nosotros con un abono verde de raíz profunda y de ciclo corto. Biochar campesino contra el Biochar corporativo devastador.

Hay que hacerlo en colectivo y familiar, nos dice la abuela. Funciona mejor cuando el trabajo lo hacemos comunitario, juntos. Trabajando como equipo, no como individuos. En la naturaleza nadie trabaja como individuo, todo es un sistema común. Cuando uno hace comunidad tiene muchos ojos, muchos cerebros, muchas manos, mucha fuerza, mayor lectura e interpretación del territorio.

El sol, los nutrientes y los microorganismos nos brindad la fertilidad. La metagenómica del suelo, metagenómica campesina. En un suelo sano campesino podemos encontrar hasta 200 millones de microorganismos por gramo de suelo. 200 millones de microorganismos contra la uniformización ecocida de la agroindustria. Ella quiere convencernos de que produce más toneladas, nosotros queremos y sabemos cuestiones más profundas, surgidas de la recuperación de la confianza entre nosotros y en uno mismo, desde nuestra organización y autonomía, desde nuestra determinación libre y comunidad diversa.

Hacer agricultura campesina con valores, con sabor, con saber, con alegría y voluntad, esto nos da rentabilidad y es un arma potente contra la corporación dominante. Y por rentabilidad entendemos más bien; libertad.

La abuelita nos repite que la agroecoloía está en la ancestralidad, está en las teorías, mitos y saberes campesinos. Nuestra tecnología principal es la organización, volver a ser campesinas, campesinos como sujetos, desobjetivizarnos. Somos seres individuales como complementarios, sin los demás no funcionamos. Tenemos identidad como las parcelas. Cada parcela tiene su identidad microbiológica. Debemos transformarnos, no cuesta dinero, no se vende en el mercado, sólo cuesta organización. Hay que decodificar la información que nos da el sistema, transformar la información en conocimiento tecnológico, ya que nos saturan de información pero nos alejan del conocimiento tecnológico y su funcionamiento.

Recordemos que no hay respuesta personal, sino respuestas colectivas. Entre más nos informemos y sepamos decodificar la información es mejor. Hacemos mayor autonomía y a mayor autonomía tendremos alimentación sana a bajo costo. Alimentos nutraceuticos contra comida chatarra. Estos son los alimentos que produce el conocimiento de la abuelita, el conocimiento de la organización femenina, del saber popular. Está al alcance de todos, no necesitamos una universidad que nos enseñe y nos valide el conocimiento. Ni a un académico que dé catedra. Necesitamos recuperar el sentido común y el contacto directo con la tierra. Volver a ser seres sensibles, conectados al territorio y la naturaleza.

Hay pueblos que lo hacen desde siempre. Las mujeres del Movimiento Sin Tierra en Brasil, el pueblo UMSA en Pakistán, uno de los pueblos más longevos del planeta. Usan mucha agricultura campesina, agroecología, técnicas ancestrales y las mujeres guían las actividades agrícolas. ¿Será por “retraso” suyo o terquedad? ¿De verdad queremos más desarrollo?

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