Lo que miro desde el surco | Vote por nadie (Parte 1)

Columnas y Opinión Rodolfo González Figueroa

Por: Rodolfo González Figueroa | La Ciénega, Jalisco.

Revisando las publicaciones de un amigo veracruzano, de quién generalmente me alimento de información no oficial ni mediática, leo: “el colapso ecológico, económico, social y político al que el llamado primer mundo se precipita lo transfieren a los pueblos donde con falsas votaciones imponen a criminales como políticos, para que desde las instituciones y creando leyes a modo, les permitan saquear lo que se les antoje. El límite es que la tierra no puede crecer como su voracidad. Por lo que ahora exterminan a quienes por haber sabido vivir en armonía, tienen la solución: los pueblos originales.”Me parece una argumentación clara de la voracidad del capitalismo salvaje que sigue sin llenar su avaricia de acumulación y dominio. Y en ese afán continúa imponiendo proyectos de modernización que sólo están beneficiando a pequeños grupos, consorcios y trasnacionales. Nuestro actual gobierno con su política, únicamente persigue la continuación del despojo de nuestro territorio y en nuestro país, tenemos decenas de ejemplos.

Y es ahí  dónde el pueblo despierto y consiente se organiza para rechazar proyectos impuestos desde arriba que destruyen su territorio y que únicamente están pensados en la introducción de más minería, parques industriales y agroindustriales, corredores turísticos o extracción de agua (privatización) y, donde el gobierno, generalmente, coludido con el crimen organizado, responde con represión y muerte.

Analicemos un poco la situación y más ahora con la grotesca contienda electoral que se aproxima; ¿a quién le conviene  que tengamos tantos candidatos contendiendo, el pueblo amenazado y silenciado por el crimen organizado con una sociedad desvinculada, despojada de su memoria que únicamente se organiza para celebrar la fiesta patronal o el etílico carnaval?

Estamos viviendo tiempos difíciles porque como sociedad apacible siempre hemos creído en las versiones oficiales del cambio, en los discursos políticos, en la pantalla de la tele y porque cada elección perdemos la memoria e ilusamente renovamos esperanzas enfocadas en un nuevo color partidista o en un nuevo candidato que previamente a pactado con los dueños del dinero y del control social. Nada cambia ni cambiará mediante la vía electoral, hay que aceptarlo.

Ese es el asunto, estamos sometidos a un modelo impuesto por quienes están divorciados del entendimiento de la vida de los pueblos. Tenemos que obedecer los tiempos del INE, al representante distrital, escuchar al asesor de campaña, atender a los del consejo estatal del partido, ¿a costa de qué? De despreciar los saberes, el conocimiento profundo del territorio y la vida que en los pueblos persiste.

*Este contenido forma parte de la edición impresa de Letra Fría del mes de febrero*

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