(Foto: Especial)

Muchas promesas de campaña, ninguna para las y los desaparecidos.

en Investigaciones Especiales

La administración de Aristóteles Sandoval será catalogada como “el sexenio de las desapariciones”,  ya que en lo que va de su mandato han sido desaparecidas 4 mil 230 personas, el 72 por ciento de todos los desaparecidos que existen en Jalisco.

Por: Darwin Franco Migues.

Guadalajara, Jalisco. 27 de junio de 2018. (Letra Fría).-En Jalisco, conforme datos de la Unidad de Transparencia de la Fiscalía General del Estado, existen hasta el 30 de abril de 2018, 5 mil 889 personas desaparecidas. Esto nos convierte en el segundo Estado con mayor número de desaparecidos de todo México. La tragedia que vivimos en torno a la comisión de un delito como la desaparición es tan grave que desde el año 2006, la Fiscalía ha recibido 23 mil 385 denuncias por desaparición.

   En plenas campañas electorales, las promesas para hacer frente a las desapariciones son escasas. Ninguno de los candidatos ha querido hablar realmente del tema porque no existe en sus plataformas de campaña ninguna propuesta firme para ponerle fin a un delito que a diario lacera la vida de miles de familias.

   El tema central en  materia de seguridad y procuración de justicia para quien resulte ganador en las próximas elecciones a gobernador es y seguirá siendo las desapariciones, esto porque la actual administración de Aristóteles Sandoval será catalogada como “el sexenio de las desapariciones”,  ya que en lo que va de su mandato han sido desaparecidas 4 mil 230 personas, el 72 por ciento de todos los desaparecidos que existen en Jalisco.

   El problema que va a dejar el actual gobierno a su predecesor en materia de desapariciones es sumamente grave y lo es a pesar de la existencia, por ejemplo, de una Fiscalía Especializada en Desaparición de Personas, ya que ésta no ha logrado tener una incidencia real en la problemática, pues en tanto no exista una estrategia de seguridad clara y contundente para inhibir la comisión del delito, éste –como ha sucedido hasta ahora- seguirá creciendo y con ello, lo harán también el número de indagatorias por desaparición y, por consecuencia, el número de personas desaparecidas.

   Si no se inhibe la comisión de delito esto será una historia de nunca acabar porque la capacidad humana e institucional para hacer frente al problema ha quedado tan rebasada que hoy con todo y nueva Fiscalía no hay forma de que un Ministerio Público pueda dar resultados si éste tiene a su cargo más de 500 indagatorias; tampoco habrá manera de saber qué pasó, quiénes son los responsables y dónde están los desaparecidos, si un solo policía investigador tiene a su cargo más de 150 expedientes; y mucho menos habrá un cambio real si la Fiscalía General de Jalisco otorga un presupuesto que no está a la altura de la problemática, pues en 2018 otorgó a esta nueva Fiscalía Especializada poco más de 17 millones de pesos, lo cual representa una cuarta parte de los 67,9 millones de pesos que -en este mismo periodo de tiempo- la Fiscalía destinó para “difundir sus logros y resultados”.

   ¿Cómo combatir las desapariciones? Lo primero que se tiene que hacer es reconocer la gravedad del problema, ya que sólo así se entenderá que estamos de frente a un problema de seguridad pública y no frente a una problemática íntima/familiar pues en Jalisco, las personas no desaparecen “por voluntad propia”, a ellas las desaparecen y, por ende, lo que padece el estado es la comisión constante de un delito que debe ser atacado y combatido.

   Si no existe una estrategia de seguridad que inhiba la comisión de este delito y, si a la par, no se crean procesos jurídico-legales para abatir la impunidad no se podrá revertir el problema que hoy padecemos porque, como ya lo precisé, las denuncias seguirán aumentando y, con ello, la incapacidad institucional para hacerles frente, lo cual siempre deriva en la violación contante de los derechos humanos de las y los desaparecidos, y sus familias; así como de los derechos ambos tienen en tanto víctimas de la violencia y víctimas de una desaparición.

   En este sentido, las estrategias de seguridad de quien resulte ganador en las próximas elecciones deberán de apuntar a cinco procesos simultáneos:

1.- Crear una estrategia de seguridad de inhiba la comisión del delito;

2.- Dotar de capacidades humanas, técnicas y financieras a la Fiscalía Especializada en Desapariciones para que ésta pueda crear protocolos de acción y atención en dos áreas: a) la investigación de la desaparición (qué y cómo ocurrió la desaparición; quiénes son los responsables y bajo qué cargos se le fincan responsabilidades), y b) la búsqueda del desaparecido, la cual tiene que tener concordancia con la investigación sobre el delito pero debe darse de manera expedita e independiente;

3.- Impulsar la creación de marcos legales para garantizar la correcta armonización de las leyes estatales con la Ley General de Víctimas y la Ley General de Desaparición Forzada y Desaparición entre particulares, y así facilitar y respetar la coadyuvancia de las familias en la investigación; el acceso total al expediente e inhibir tanto la revictimización que sufren las familias en la atención que reciben de la Fiscalía como la criminalización que padecen las y los desaparecidos.

4.- Apoyar el trabajo independiente del nuevo Sistema Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas para que éste pueda conformar un registro estatal de víctimas de desaparición, así como que esta nueva instancia pueda realizar acciones de búsqueda en campo, las cuales siempre deberá hacer con el apoyo y acompañamiento de las familias y de los colectivos de familiares de desaparecidos.

5.- Abatir la impunidad que existe en torno a la detención y enjuiciamiento de quienes son los responsables directos e indirectos de las desapariciones, pues hoy en día existen menos de 20 sentencias por la comisión de este delito, lo cual es muy grave siendo que en el estado se han presentado 23 mil 385 denuncias por desaparición.

   Esto, sin embargo, no es algo que aparezca en ninguna de las plataformas de los candidatos a la gubernatura de Jalisco (tampoco es algo que aparezca en las plataformas electorales de los candidatos a la Presidencia de México), y mientras el gran problema de las desapariciones sólo se ataque de forma pero no de fondo, seguiremos viviendo una tragedia que hasta el día de hoy impide que 5 mil 889 personas puedan regresar hoy a casa en Jalisco.

AJEM

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