Historia

Transcurría el mes de septiembre del año 2011. Haydeé López Brambila y yo iniciábamos la aventura propia del periodismo de investigación. Primero, definir temas, lugares, las historias a investigar y a contar.

Una tarde, en un conocido café en el municipio de Unión de Tula, después de una jornada intensa de trabajo conjunto, de reportear, recabar datos y tomar fotografías para las notas diarias de los medios en donde ambas colaboramos, conversamos sobre proyectos que estaban detenidos. Retomamos el de un medio de comunicación: pensábamos en crear un proyecto serio. Ella optaba por un impreso pero después de mucho discutirlo decidimos que lo mejor era un sitio web; apoyó mi propuesta. Entonces nos comprometimos a trabajar, empecé con el proyecto editorial, ella se encargó de diseñar el formato de la página. Así avanzamos.

Mejorar el proyecto requirió de incontables horas frente a la computadora. De borrar y redactar otra vez. De cambiar una cosa por otra, de avanzar. Esto lo hacíamos en el tiempo que el trabajo lo permitía. Así se llegó octubre y después noviembre, ya se acercaba el fin del año 2011 y nos faltaba algo fundamental, el nombre del sitio. Haydeé se inclinaba por El Informante, por el mensaje de un filme dirigido por Michael Mann, con Al Pacino y Russell Crowe entre otros, que se inspira en un caso real: la indemnización de 246 billones de dólares que desembolsaron hace pocos años las principales tabacaleras norteamericanas, para evitar una condena aun más gravosa en concepto de daños y perjuicios. El film de Michael Mann no hace foco en el proceso en sí, sino en la cobertura y seguimiento de la noticia que le cupo al prestigioso telenoticiero “60 Minutes”, el más importante de la CBS.

En cambio, yo me inclinaba por otros nombres, que se salieran de lo ordinario, entonces decidimos leer más sobre la historia de la comunicación y encontrar un dato curioso que pudiéramos utilizar como nombre o parte de él. Así llegamos a la Historia del Periodismo, a la Teoría de la Comunicación.

Entre los cientos de líneas, párrafos y varios encontramos algo interesante: Leímos que en1884, Otto Mergenthaler inventó la máquina del linotipo que moldeaba líneas enteras de letras con plomo caliente. Este invento inició toda una época de trabajo que duró por casi un siglo. Después las técnicas se perfeccionaron y  en 1962, el diario Los AngelesTimes empezó a acelerar sus linotipos con cintas perforadas de computadoras, después de automatizar la alineación y el texto en columnas. En 1973, la corporación Harris introdujo terminales de corrección electrónicos que entregaban tiras de tipo sobre película de fijadoras de letra, entonces nació Letra Fría y se quedó.

El nombre me agradó y aunque se escuchaba extraño sabía que sólo era cuestión de acostumbrarse a escucharlo, de repetirlo una y otra vez hasta que quedara grabado.  Ese día, el dos de febrero del 2012, después de conversar con ella me dirigí a casa y en mi mente retumbaba el nombre: Letra fría, letra fría, letra fría, letra fría… ya estaba el nombre, lo demás vendría con constancia, esfuerzo y compromiso.

Los meses transcurrieron y así llegamos al primer año. Planeamos metas para el segundo, el tercero y trabajamos en ello.

El día que este sitio cumplió dos años, el 18 de marzo del 2014, tuvo una lamentame salida: Haydeé López Brambila, co-fundadora de este medio de comunicación anunció su salida por problemas personales y de salud, que no le permitían continuar.

Cada día que pasa falta menos para el tercer año de este sitio, pionero en la región.

Redacción: Carmen Aggi Cabrera

Co-fundadora y actual directora editorial.