Río Ayuquila. (Foto: David Escandón)

Proyecto Albora cuenta la historia de la JIRA en “El río nos une”

en Investigaciones Especiales

Albora es una plataforma digital, un repositorio temático de procesos colectivos e iniciativas que merecen conocerse y ser respaldadas.

Por: Mayra Vargas

Autlán, Jalisco; 22 de julio de 2019. (Letra Fría) La geografía de la esperanza, así inició Albora, proyecto fundado y dirigido por Étienne von Bertrab, quien actualmente se desempeña como profesor de Ecología Política y Comunicación para el Cambio Social en University College London, junto con el cofundador Omar Saracho, quien ha colaborado en diversas organizaciones en proyectos relacionados con la defensa de derechos humanos, mitigación de pobreza urbana, entre otros.

Se trata de un proyecto joven en su lanzamiento, pues llevan siete historias publicadas. La primera de ellas disponible en su sitio web es “Curando la tierra. Agua para todos” publicada en febrero de 2019, mientras que la séptima y más reciente es “El río nos une”, que cuenta la historia de cómo se gestó y trabaja la Junta Intermunicipal de Medio Ambiente para la Gestión Integral de la Cuenca Baja del Río Ayuquila (JIRA), cuyas oficinas centrales se encuentran en Autlán de Navarro. Esta historia fue contada por la periodista experta en temas ambientales, Violeta Meléndez y el fotógrafo Manfred Meiners.

Albora, de acuerdo con su fundador, busca acelerar el paso para que las personas se involucren con la realidad, ejerciendo la ciudadanía plena.

“Creemos que muchas personas no participan en procesos para cambiar el país, aún en su entorno más inmediato, porque no se nos enseña, y por carecer de experiencias. Albora por un lado busca acercar las experiencias de transformación en México, hacia un país sin violencias en todos sentidos, y más armonioso con la naturaleza”, explicó a Letra Fría.

Escribir sobre la JIRA para la séptima historia, fue una propuesta del asesor de conservación de Albora, Rodrigo Migoya von Bertrab, quien conoce de cerca la experiencia y a las personas que han sido clave en el surgimiento de esta Junta Intermunicipal, por lo que la periodista Violeta Meléndez y el fotógrafo Manfred Meiners trabajaron en el proyecto y el resultado gustó mucho al equipo de Albora.

Étienne von Bertrab comentó, que el sentido del proyecto que encabeza, es por otro lado, una síntesis de reflexiones a partir de su experiencia como activista, trabajando en diversos colectivos, redes y también como académico. De las posibilidades y limitaciones para cambiar la realidad en un país como México. También identificar procesos colectivos que valen la pena ser contados:

“Lo que queremos es identificar y estudiar iniciativas que a lo largo del tiempo han logrado demostrar un compromiso y que más allá de las personalidades que han ideado u orientado las cosas son procesos sociales”, reflexionó.

“El río nos une”; la experiencia de la JIRA

De izquierda a derecha: Hugo Villaseñor, Miriam Silva, Eloy Carranza, Adriana Cevallos, Oscar Ponce, Luci Ramírez, David Escandón, Rosalía Pelayo, Eduardo Guerrero, Dalila Castañeda y Samuel García, conforman el comprometido y sólido equipo de la JIRA. Foto: Manfred Meiners

Violeta Meléndez y Manfred Meiners, produjeron este trabajo para Albora. Narran cómo es que surge la JIRA, pero también de ese acercamiento con productores de los municipios con los que el organismo trabaja actualmente, entre ellos Zapotitlán de Vadillo, en el pueblo llamado Loma de Perempitz, donde Amparo y su tío Ceferino producen la pitahaya.

Para adecuar correctamente el cultivo se acercaron a Óscar Ponce, director de la JIRA, a quien le preguntó la posibilidad de un respaldo económico, cuya respuesta fue afirmativa y recibieron apoyo en especie “que consistió en postes para apoyar los flexibles tallos de sus cactáceas y un sistema de captación de agua de lluvia para riego; todo esto en coordinación con la Dirección de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán. Ahora sí, estaba completo su proyecto”.

En la narrativa se aborda que además de este tipo de acciones, la Junta Intermunicipal se ha dedicado a revertir buena parte de la contaminación del principal cauce, el río Ayuquila con 321 kilómetros de longitud. La JIRA es reconocida por las personas que forman parte de este OPD “como Samuel o David que visitan a los productores en el campo y están siempre dispuestos a revisar cómo van sus cultivos, qué les falta y cómo les pueden ayudar”.

La JIRA nace después de una severa crisis ambiental en 1998. Quienes han formado parte de la organización mencionan “el derrame de alrededor de cien toneladas de melaza al río desde los tanques del ingenio azucarero Melchor Ocampo, en El Grullo, es la respuesta invariable”.

El texto menciona que esto causó una mortandad impresionante de peces que llegó hasta Colima y encendió las alarmas. 

Para realizar este trabajo sobre la JIRA, Violeta Melendez y Manfred Meiners realizaron diversas entrevistas, una de ellas al Dr. Luis Manuel Martínez Rivera, experto en cuencas y profesor en el Centro Universitario de la Costa Sur, de la Universidad de Guadalajara, quien “tiene claro que el referido derrame ni de lejos fue el único impacto ambiental del ingenio. De hecho, cíclica y deliberadamente contaminaba. Una vez por año, los azucareros acostumbraban lavar su maquinaria con sosa cáustica y, al terminar, la descargaban al río. ¿El resultado? Una obligatoria mortandad de peces que no solo enfurecía a pescadores y pobladores a lo largo de la cuenca del Río Ayuquila, sino que causaba efectos negativos en la fauna silvestre, que, en silencio y de a poco, iba apagándose”.

La nutria vivía en la zona, pero el desastre ambiental que acabó con los peces también estaba desapareciendo a este mamífero.

Martín Pescador de collar que vive en el río Ayuquila. (Foto: Jorge Amador González)

En ese tiempo hubo otro motivo para que la población se uniera para salvar al río de la contaminación, pero dentro de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán. “Las comunidades indígenas que pueblan esta Reserva de la Biosfera, ‘fábrica de agua’ para Jalisco y Colima, no concebían la idea de que siendo un área natural protegida no estuviera blindada contra la mortandad de peces por la contaminación. Les parecía absurdo”. Las quejas se fueron sobre Sergio Graf, en ese entonces director del área natural protegida.

El ahora titular de la SEMADET, en ese momento “tenía fresca la experiencia de un grupo de municipios de Francia que tejieron una red de colaboración para resolver sus problemas comunes, y pensó que podía replicarse el mismo modelo en el Sur de Jalisco. Así que lo presentó ante compañeros y autoridades y, ahí, después de emergencias ambientales y hartazgo social, se fincó la primera piedra de lo que hoy es JIRA”.

Uno de los subtítulos de “El río nos une” es “Suma de voluntades”, donde se habla de una primera esperanza para la región, que fue cuando “se echó a andar una comisión de cuenca para atender el problema del río Ayuquila”, por orden de Julia Carabias quien fuera secretaria de Medio Ambiente a nivel federal, sin embargo, esta primera iniciativa “no incluyó a muchos de los actores principales en la cuenca, además de que se convirtió en un espacio enfocado principalmente en conciliar la distribución de agua a los distritos de riego entre los estados de Jalisco y Colima, mas no en solucionar los problemas ambientales”.

Pero después con Sergio Graf en la Reserva Sierra de Manantlán y Eduardo Santana como representante de la Universidad de Guadalajara, “los alcaldes firmaron en 2001 un acuerdo de colaboración exclusivo para atender de forma conjunta la contaminación del río y ahí surgió el antecesor de la JIRA”.

En esta segunda iniciativa ahora sí, los presidentes de El Grullo, Autlán de Navarro, Unión de Tula, Tuxcacuesco, Tonaya, Zapotitlán de Vadillo, El Limón y Tolimán empezaron a sumar voluntades, a excepción de un actor clave: el ingenio Melchor Ocampo, que hasta ese momento había mostrado resistencia a abrirse. Contra los pronósticos de los integrantes de la iniciativa, consiguieron dialogar con sus representantes y les mostraron que sus malas prácticas eran la causa de la mortandad anual de peces, que además afectaba a quienes vivían en los alrededores, sus propios empleados, su fuerza de trabajo.

En el texto se menciona que el ingenio metió freno a sus hábitos nocivos de años “y la vida del cauce tuvo un florecimiento paulatino, en constante ascenso, que motivó muchísimo a los alcaldes, a los investigadores de la UdeG y a los pobladores. Al fin veían resultados reflejados en su querido río. La iniciativa de asociación estaba funcionando”.

“El río nos une” cierra con el subtítulo “El poder de la unión”, donde se menciona que ya había voluntad de prácticamente todas las partes. De alcaldes, especialistas, y de personas de los distintos municipios para mejorar las prácticas. “Los investigadores Eduardo Santana y Luis Manuel Martínez no querían dejar pasar la motivación y dieron el siguiente paso. Consiguieron recursos del extranjero para llevar a los ocho alcaldes a Wisconsin, Estados Unidos, y a Ontario, Canadá, a que vieran modelos exitosos de colaboración intermunicipal y aprendieran a gestionar el territorio de la cuenca en equipo”.

Fue hasta octubre de 2007 cuando su iniciativa de cooperación evolucionó a lo que hoy es la JIRA, a la que también se sumaron dos municipios más, San Gabriel y Ejutla.

(Foto: David Escandón)

En “La educación como ruta clave”, se habla de la participación de Salvador García Ruvalcaba, profesor en el Centro Universitario de la Costa Sur, “consagrado como un extraordinario educador ambiental por la calidad de sus charlas y la enorme empatía que tiene por quien está enfrente, pero también porque sabe predicar con el ejemplo”.

El profesor “Chava”, desde 1992 a la fecha, ha compuesto más de setenta canciones y “emprendido una infinidad de talleres, jornadas de limpieza, fomentado el arte con materiales para reusar, hecho divulgación en la radio y una gran cantidad de funciones más en los municipios de la JIRA, que ayudaron a que otros municipios como El Grullo tengan una alta cultura de la separación de residuos hasta en noventa por ciento de las casas, lo que no ocurre en ningún otro municipio de Jalisco”.

“Un camino de frutos cosechados”, menciona que a doce años de distancia, la JIRA consiguió que los diez municipios afianzaran una agenda medioambiental compartida y permanente, independientemente del partido que gobierne o de que los alcaldes sean reelegidos o no. “JIRA los organiza y traza metas como la publicación de un programa de ordenamiento territorial, actividades productivas sustentables con enfoque agroforestal, y la ejecución de planes municipales de educación para la sustentabilidad con metas e indicadores alcanzables, sin descuidar la unión intermunicipal en el manejo del territorio”.

Pero la JIRA debe seguir trabajando, pues no todo está resuelto. Al día de hoy, las aguas negras y las actividades productivas no sustentables son el principal problema del cauce, además la mayoría de los municipios no tratan sus aguas y así son vertidas al río.

“El camino para sortear las amenazas contra el río es largo, pero en la cuenca del Ayuquila existe una estructura social para diseñar la solución a los conflictos actuales, y todos, sin excepción, están dispuestos a seguir trabajando en equipo, como hasta ahora ha sido la forma en que obtuvieron resultados”.

Para leer la publicación original, ingrese a este link: https://www.albora.mx/el-rio-nos-une/

MA/MA

Deja un comentario

Latest from

Hacia Arriba Inicio