-Realidad Alterna- El abuso, sus significados y alcances

by Lourdes Cano Vázquez 11

Lulu1Por: Lourdes Cano Vázquez

02/noviembre/2017 (LF) En alguna ocasión leí que una violación no significa un acto de placer, sino una demostración de poder y sometimiento hacia la víctima. Comúnmente, las personas que han sufrido alguna clase de abuso tienden a callar el acto e incluso a avergonzarse de ello, es por eso que existen tantos casos en los que las denuncias ocurren varios años después.

Socialmente el acoso o el abuso sexual han sido temas censurados a la discusión y por lo tanto una problemática arraigada entre todos; se entendía como una licencia para los poderosos ante los que no había nada que hacer, más que someterse y aceptarlo ante la impotencia de la dignidad perdida; más desalentador resulta saber que es un problema mucho más común de lo que se sabe.

Los casos de abuso dentro de la iglesia católica por ejemplo, abren los ojos respecto a los alcances y las consecuencias de su ocultamiento; sin embargo es curioso cómo es que apenas hace semanas se denuncia acoso sexual en un gremio donde parecería que todo es permitido: la industria cinematográfica.

Con las acusaciones de acoso al productor Harvey Weinstein, que han crecido al grado de destruir su trayectoria, se está destapando una cloaca en Hollywood que apenas empieza, era cuestión de que solamente saliera a la luz el primer caso, para que muchas más actrices se atrevieran a denunciarlo y que incluso se acusara a otros como al actor Kevin Spacey.

Lo que se deduce de todo este asunto es que en la meca del cine mundial, el acoso o el abuso se permite y se solapa porque es la manera en que un actor sin importar si es hombre o mujer, tiene probabilidades de sobresalir, entendiendo que si denuncia a alguien más poderoso, su carrera quedará arruinada; es por eso que no es algo que se hable en el gremio del cine o la televisión, aunque es bien sabido que es una práctica común, que muchos saben y no lo dicen para no meterse en problemas, o por la comodidad que representa ese silencio.

Lo mismo se replica en todas las áreas laborales o sociales, siempre hay alguien que tuvo que consentir un abuso o callarlo para conservar su empleo o para conseguir uno; existen los abusos de maestros a alumnos, de familiares a niños o los ya conocidos de sacerdotes a menores, todos involucran una relación de subordinación en la que se cumple la premisa de que el acto más que placentero, es un acto de poder.

La única manera de erradicar el abuso es no callarlo ni estigmatizar a quienes  lo han sufrido, tendemos a condenar a las víctimas pensando que de alguna manera han provocado a su abusador cuando en realidad no hay nada que justifique el sometimiento de otra persona en contra de su voluntad; a partir de ahí, muchos de los que se creen intocables dejarán de serlo y se podrá hablar de éste problema como asunto del pasado.

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