Zea, la planta misteriosa que dio origen a la reserva

by Letra Fría 0

Durante los diez años previo a la conformación de la reserva de la biosfera, el Zea diploperennis fue visto como el origen del maíz moderno. Hoy se reconoce su enorme valor genético.

Agustín del Castillo-Milenio Jalisco

21/diciembre/2017 (LF) El descubrimiento del Zea diploperennis, posiblemente el pariente silvestre más primitivo del género del que derivó el maíz moderno, significó toda una revolución en el campo de la botánica y la genética respecto al proceso de domesticación del principal grano mesoamericano, hoy, el más extendido del planeta.

Diez años antes del decreto de protección de la Sierra de Manantlán, un estudiante avanzado de la maestra Luz María Villarreal de Puga, el hoy profesor jubilado de la Universidad de Guadalajara, Rafael Guzmán Mejía, asumió el reto que lanzó el célebre Hugh Iltis, de la Universidad de Wisconsin, quien consideraba que ese primitivo ancestro estaba extinto.

Antonio Vázquez, uno de los más sobresalientes botánicos en activo de la casa de estudios, narra la historia: “En 1976, el doctor Iltis fue a un congreso, y le mandó una tarjeta de año nuevo a la doctora Puga que decia, ‘teosinte perenne extinto’, y ella le dijo a los alumnos de su salón, ‘hay un señor, un gringo, que dice que este maíz está extinto. ¿Ustedes creen que esté así? Yo le doy alta calificación a quien lo encuentre, le dicen milpilla, chapule, maicillo’…”.

Rafael Guzmán, quien era alumno y yerno de la profesora, era nativo de La Manzanilla, en La Huerta, y muy cercano a otro estudiante, Roberto Álvarez Corona, quien le dijo que su abuelo, que era de Cuautitlán, conocía la planta y era de uso común entre los campesinos de la zona indígena nahua, que por entonces, luchaban contra los madereros que habían expoliado sus bosques desde los años 40.

Guzmán Mejía ya había colectado planta en Los Depósitos, cerca de Ciudad Guzmán. El segundo sitio, del abuelo de su amigo, se denomina La Cumbre, de Cuautitlán. Primero escribió un artículo para una revista especializada, luego, ya con la atención de Hugh Iltis, revisaron la zona de la sierra en Cuautitlán. El botánico de Wisconsin mandó muestras para procesar. “Él aseguró que como maíz perenne, tendría 40 cromosomas, pero la investigadora que lo procesó le dijo que tenía sólo 20, como el maíz moderno […] el doctor Iltis ya no sabía qué hacer, ah caray, encontramos un perenne diploide, y como es diploide se puede cruzar con maíz […] rápidamente hizo germinación e hizo pruebas, y encontró que tenía resistencia a siete de las enfermedades virales más comunes del maíz, que representan 30 por ciento de merma en la producción; a partir de allí, se ambicionó la idea no solo de transmitirle resistencia al maíz cultivado, sino una posible mejora de algo que fuera perenne y diera mazorcas de maíz [es decir, que no requiriera cultivarse]; pero también revolucionó por una década la teoría del maíz…”.

Ese es el contexto profundo en que surge el proyecto de protección de Manantlán, las montañas enclavadas en la Costa Sur de Jalisco. “Iltis fue famoso por una década, después vinieron otros, con mejores herramientas y análisis, y corrigieron aspectos de esa teoría…”.

– ¿Se pensó que Manantlán era la zona de origen de la domesticación del maíz?
– Entre 1977 y 1987 se pensó que Jalisco era, no sólo uno de los centros importantes de diversificación, sino que sería el centro de origen; diez años después se encontraron en una cueva de Teloalapan, Guerrero, vestigios de una milpilla, y se corrige: el maíz se originó en Teloalapan Guerrero; los guatemaltecos obviamente defienden a sus milpillas, y tienen sus propias hipótesis y hasta los peruanos tienen las suyas, pero la evidencia científica apunta a Guerrero, mientras Jalisco es uno de los centros de diversificación más importantes del maíz, del teosinte.

-Esa complejidad de elementos, esa notable diferencia de tamaños y aspecto entre la milpilla y el maíz moderno, ¿explica lo lento que fue su proceso de domesticación?
– Claro, por eso el doctor Iltis lo llamaba ‘una transmutación sexual catatrófica’, porque en nada se parecen; él hablaba de una inversión del olote, el olote estaba afuera y se hizo hacia adentro, realmente su teoría si sacudió mucho a los investigadores, pero solo duró diez años, después uno de sus alumnos demostró, ya con datos moleculares, como estaba realmente la relación de los teosintes, dónde podría ser el centro de origen, y desechó la teoría de transmutación sexual, que no explica como se pudo formar así el maíz. Pero digamos que durante una década Iltis tuvo la sartén por el mango con esto…

– Entonces se desecha la teoría de que Manantlán era el centro del origen y se lo dan a esa cueva de Guerrero.
– Así es, como resultado de un trabajo arqueológico y molecular, un alumno del iltis, Bruce Bens, hizo la parte arqueológica de los maíces, y en 1988, hubo un simposium internacional y se confirmaron las correcciones a la primera teoría […] los maíces de esa cueva conforman un cierto grado de domesticación, de ahí se derivó con miles de años el maíz actual. En la ciencia hay que estar al día, hasta las familias botánicas van cambiando con los datos moleculares, así que hay que estar revisando siempre.

La ficha de la Conabio

Nombre científico: Zea diploperennis Iltis, Doebley & Guzmán.Nombre común: chapule, milpilla, maicillo. Especie perenne, diploide, descubierta por el biólogo mexicano Rafael Guzmán en 1977 (Iltis 1993). “Son plantas amacolladas y robustas con rizomas escamosos cortos, con entrenudos de 0.2-0.6 cm de largo que forman con frecuencia pequeños hijuelos en forma de tubérculos; plantas con altura de 1 a 2.5 m de alto; hojas de 40 a 80 cm de largo y de 4 a 5 cm de ancho; inflorescencias masculinas pequeñas con 2 a 13 ramas; las glumas externas de las espiguillas tienen una ala lateral bien desarrollada; 5 a 10 cápsulas de fruto (“semillas”), de forma cilíndrico-trapezoidales por espiga; 7.12 g el peso de 100 semillas. Es interfértil con el maíz (Doebley e Iltis 1980, Doebley 1983, Iltis et al. 1979). Esta especie se localiza en la Sierra de Manantlán, en Jalisco, en localidades como Las Joyas y Manantlán cuyo clima es subtropical subhúmedo semicálido y sitios como La Ventana y San Miguel en donde el clima es subtropical subhúmedo templado (Sánchez et al. 1998)”.

Claves

revoluciona la agricultura del mundo

El teosinte, teocinte o teocintle endémico de Manantlán “se encuentra principalmente en dos localidades: San Miguel de Ayotitlán y Las Joyas. En San Miguel, se mantiene como una planta asociada a las parcelas de cultivo de maíz y terrenos en barbecho (en descanso) como parte de la vegetación secundaria. Esta población se mantiene en buen estado, mientras se conserve el sistema de cultivo de coamil con ciclo de barbecho. La dirección de la reserva de la biosfera ha aplicado recursos del programa de maíces criollos para mantener el sistema de cultivo y conservar Zea diploperennis. La población puede considerarse bien conservada”.

En Las Joyas se mantiene la población de Zea diploperennis y ha detonado una profunda investigación. “Con el avance de la regeneración del bosque, el teocintle ha sido desplazado en algunos sitios por el establecimiento de la regeneración de árboles del bosque mesófilo de montaña, lo cual es parte de un proceso natural. Zea diploperennis es una especie que requiere de la formación de claros para establecerse, así que su distribución espacial cambia con el tiempo en el mosaico del paisaje; su abundancia se reduce conforme avanza la regeneración del bosque en unos sitios, y aumenta cuando ocurre la formación de claros por un evento de perturbación en otros sitios”.

Dado que las zonas núcleo de la reserva son áreas de protección estricta, “los sitios con Zea diploperennis deben tener un estatus especial que, con fines de conservación de una especie de interés especial, requieren de intervenciones de manejo en principio incompatibles con la normatividad de las zonas núcleo. Esta situación está sin embargo prevista en la ley y este tipo de manejo es posible. Si se resuelven algunas cuestiones presupuestales, en 2018 comenzarán a hacerse trabajos experimentales para recuperar algunos sitios donde el teocintle era más abundante hace algunos años”.

El Zea diploperennis anda por todo el planeta, “se conserva también germoplasma ex situ en campos experimentales y bancos de germoplasma en distintas partes del mundo. El teocintle de Manantlán es una especie rara, de distribución restringida en condiciones naturales, pero no es en absoluto una especie amenazada”.

La información disponible de trabajos que se están haciendo en distintas partes del mundo sobre el uso del germoplasma del teocintle de Manantlán, “indican que se ha trabajado en dos líneas principales: la producción de variedades de maíces resistentes a ciertas plagas y enfermedades y la producción de variedades forrajeras”.

En África central y occidental “existe un problema crítico con una especie de planta parásita de raíces, Striga hermonthica, que afecta al cultivo de maíz. Se estima que 40% de los cultivos de maíz del África subsahariana tienen problemas con Striga. En el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ibadan, Nigeria), en colaboración con el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo (Texcoco, México) se están haciendo ensayos prometedores de cultivo de variedades de maíz hibridizado con Zea dipoloperennis que muestran resistencia a la hierba parásita Striga”.

Investigadores de la Universidad de Guadalajara (CUCBA) e INIFAP han realizado estudios sobre la transferencia de germoplasma de teocintles al maíz cultivado, “encontrando incrementos en el rendimiento de grano, el vigor de las plantas y la precocidad de las variedades”. Se ha evaluado también el potencial forrajero del teocintle en estudios locales (en Las Joyas) y en Argentina.

En distintas partes del mundo, desde China a Argentina, “hay investigadores que trabajan con diferentes aspectos de la genética, evolución y aplicaciones agronómicas de Zea dipoloperennis y otros teocintles”.

Fuente: Enrique Jardel Peález, Instituto Manantlán de Ecología y Conservación de la Biodiversidad (Imecbio-UdeG).