Rieleras y juanes, el periodismo es una actividad necesaria para lo sociedad, pero en ocasiones incomprendida o a veces mal entendida, particularmente por las personas y especialmente los funcionarios de gobierno cuya gestión, o los resultados de ella, se ven exhibidos de manera crítica y pública.
Ya lo ha dicho Jorge Zepeda Patterson, académico y periodista con trayectoria en el desarrollo de los diversos géneros periodísticos a nivel nacional e internacional, además de otrora editor de medios reconocidos en México y Jalisco: hay una contraposición natural entre la clase gobernante y los periodistas. A los gobernantes les es más cómodo ejercer su cometido sin consultar a nadie, -como las madres o los padres que responden a sus hijos sin argumentos, pero con tintes autoritarios “porque lo digo yo”-, sin embargo, el ejercicio periodístico es en sí mismo de divulgador, de ahí el origen de la pugna.
Es por ello que, en todos los casos de denuncias derivadas de la investigación periodística, levanta ámpula la información alusiva a fallas derivadas del ejercicio gobernante. Basta recordar que entre los factores de interés noticioso están el conflicto, la actualidad, la magnitud, la trascendencia y la proximidad, características de los sucesos que afectan negativamente en el presente a un sector cercano de la población y representa una problemática que se vislumbra puede seguir impactando en el futuro.
Justo es lo que pasó con la información que investigó, constató e hizo pública Isabel González de Radio Universidad de Guadalajara en Ciudad Guzmán sobre la presencia de coliformes fecales en el agua potable de Zapotlán el Grande. ¡Hasta mis hijas que no ven noticias lo compartieron en el grupo familiar diciendo jocosamente que ahora el más limpio era quien no se bañaba! Claro, el impacto fue total en esta población y más allá en el resto de la región sur de Jalisco.
Por supuesto el sector de gobierno responsable se sintió aludido y exhibido. Pero antes de hacer juicios sobre la mensajera o de los actores del conflicto me pregunto ¿por qué las personas que denunciaban malos olores y otros indicios de que algo estaba mal en el agua que llegaba a su casa, se lo dijeron a una periodista? ¿habrán hecho antes su denuncia ante las autoridades correspondientes? Y si lo hicieron ¿hubo respuesta?
Quienes se forman como periodistas aceptan el reto, pues saben que hacer su trabajo con honestidad les implica ser unos fiscales públicos que denuncian porque los fiscales institucionales no hacen su trabajo y se convierten en cómplices del poder. Por eso la gente termina acudiendo a los periodistas luego de que sus reclamos son desatendidos, sea por burocracia, por desdén o por ignorancia acerca de lo que implica ostentar un cargo de gobierno.
Pero en esta historia hay un ganar-ganar: para la población y las autoridades porque se estableció una mesa de análisis del caso en la que participan académicos expertos de la Universidad de Guadalajara y del gobierno municipal de Zapotlán el Grande, lo que implica conocimiento y pautas de acción. Y para Isabel González, porque ella refrendó lo que ya mostraba ser desde que era estudiante de periodismo y durante su trayectoria en Radio Universidad desde hace casi una década: una periodista sólida que investiga, se acerca, escucha a la gente y corrobora lo que publica.
En fin, Isa “prendió la luz” al dar a conocer el conflicto, por eso los responsables ya están tomando cartas en el asunto.





