“Más que una curiosidad, el “sonido” del Cúmulo de Perseo representa
una prueba directa del poder de los agujeros negros para influir
en regiones que abarcan millones de años
luz incluyendo nuestro organismo”.
“Una pregunta que siempre me había hecho: ¿el universo es un escenario silencioso, un vacío absoluto donde nada podía propagarse? Ahora se sabe que no es así, gracias a observaciones astronómicas que revelan fenómenos sorprendentes. Uno de los más llamativos sería el llamado “sonido” proveniente del cúmulo de Perseo, generado por la actividad de un agujero negro supermasivo situado en su centro.
Aunque no se trata de un sonido audible en el sentido cotidiano, este descubrimiento ha abierto nuevas vías para comprender la dinámica del cosmos. Al analizar los datos de rayos X, los astrónomos pudieron identificar patrones concéntricos que corresponden a ondas de presión repetitivas, comparables a las ondas sonoras. Para hacer comprensible este fenómeno al oído humano, los científicos realizaron un proceso llamado “sonificación”, que consiste en traducir datos astronómicos a frecuencias audibles.

El resultado fue un sonido grave y profundo, extremadamente bajo, considerado el tono más grave jamás detectado: alrededor de 57 octavas por debajo del do central. Es importante subrayar que este sonido no podría escucharse directamente en el espacio ni por el oído humano sin esta conversión técnica”.
Este descubrimiento no solo enriquece nuestra comprensión del cosmos, sino que también nos recuerda que incluso en la aparente quietud del espacio, el universo nunca deja de “resonar” ni de expanderse a velocidades que escapan a las dimensiones humanas.
Al respecto el bigdata señala:
Ejemplos
- Ejemplo cotidiano: así como las ondas producidas por un altavoz hacen vibrar el aire y se propagan por una habitación, las explosiones del agujero negro generan ondas de presión que se expanden por el gas del cúmulo.
- Ejemplo astronómico: de manera similar a las ondas que se forman al arrojar una piedra en un lago, el agujero negro produce “ondas” concéntricas que se extienden por el gas caliente del cúmulo de Perseo.

En conjunto, el “sonido” del cúmulo de Perseo demuestra que el universo no es completamente silencioso, sino un sistema dinámico donde los agujeros negros desempeñan un papel fundamental en el equilibrio cósmico, se puede decir que es una “melodía del cosmos”, pero solo en sentido metafórico y divulgativo.
Desde el lenguaje periodístico y pedagógico, la expresión es válida porque:
- El fenómeno tiene ritmo (ondas repetidas).
- Tiene frecuencia (extremadamente baja).
- Se propaga en un medio (gas caliente del cúmulo).
- Puede ser traducido a sonido mediante sonificación científica.
Por eso, hablar de una melodía del cosmos ayuda a acercar un fenómeno complejo al público general. Y… ¿para qué? en primera instancia para ubicar nuestra presencia en este cosmos donde todo está conectado en especies de redes de partículas, neutrinos o dimensiones invisibles, pero en movimiento siempre. Hay que vincular, relacionar, comprender que a través del conocimiento y reflexión de fenómenos como este Cúmulo Musical y aspirar a elevar la conciencia social y personal. Algo de lo más sofisticado y sublime del pensamiento humano.
Aún no sabemos ni papa de eso, pero sabemos más que hace mil años, aunque no sé si entendamos más. No alcanzo a ver muchos avances pues la destrucción, el dolor y el humo de las bombas cayendo sobre algunas zonas del planeta me impiden ver lo que desearía ver tomando un tequila, desnudo y frente al océano escuchando las melodías del cosmos, en el crepúsculo, construyendo cotidianamente mi propia melodía, como las ballenas.





