Rieleras y juanes, la violencia contra las mujeres es parte de nuestro contexto y esa certeza duele. En estos días como parte de los actos conmemorativos por el Día Internacional de la Mujer me tocó participar en uno muy particular. Una presentación colectiva y performática a partir de la obra “El invencible verano de Liliana”, de la escritora Cristina Rivera Garza.
Acá en CUSur nos dimos cita mujeres y hombres, pero no solo integrantes de la comunidad universitaria, sino también de otros sectores sociales, comprometidos con el reconocimiento de la causa feminista en términos de equidad y respeto a una vida en paz y reconocimiento de los derechos de las otras personas.
La propuesta surgió del Instituto Transdisciplinario en Literacidad (ITRALI), del programa Letras para Volar y de la asociación académica UC Mexicanistas, quienes construyeron esta manera de hacer evidente a través del movimiento en acción y pensamiento la necesaria transformación y el cambio respecto del imaginario cultural y social de la violencia contra las mujeres.
Es así que en el ejercicio de la literacidad crítica leímos a manera de letanía fragmentos de la obra de Rivera Garza en una narrativa a dos coros que en el caso de nuestra actividad en Ciudad Guzmán se hicieron oír con megáfonos y hasta con grito limpio mientras recorrimos las calles desde el Centro Universitario hasta la plaza principal.
Nuestra expresión empezó así “Hoy marchamos por las mujeres que han crecido en una ciudad y un país que las acosa paso a paso y no las deja en paz” a lo que el otro grupo nos contestó “Somos ellas en el pasado, y somos ellas en el futuro, y somos otras a la vez” y así hicimos esta lectura coral integrada por una serie de seis letanías que en conjunto incluyeron 128 intervenciones alternadas que alcanzamos a repetir tres veces en nuestro caminar.
La potencia de la expresión basada en la obra de Rivera Garza hizo que las personas de todas las edades salieran de sus casas para escucharnos y que transeúntes tomaran una pausa de su camino para atender lo que decíamos en una serie de mensajes centrados en la importancia de poseer un lenguaje de reconocimiento y aceptación social de la condición de peligro y reprobación hacia las mujeres que se ha construido a partir de una cultura patriarcal y que es necesario erradicar, esto es, destruir para replantear con una visión de equidad.
Todas las personas ahí presentes incluso ustedes que leen esto, sabemos de las terribles cifras de mujeres desaparecidas y de feminicidios, de madres buscadoras que han cambiado el sentido de su vida para centrarse en el hallazgo de quien ya no está o al menos un indicador de alguna parte de su cuerpo ahora carente de vida, que no de presencia material. Y es por eso que seguimos levantando la voz, y haciendo patente que sin necesidad de fecha alguna, seguimos en el proceso de cambiar esta sociedad para construir una mejor que no condene ni asesine a las mujeres por el simple hecho de serlo.





