¿Por qué la foto más tierna del universo? ¿La síntesis de los pensamientos milenarios de todos lo homos sapiens se encuentran manifestados en la misión Artemisa II? ¿se refleja la evolución de las especies? Ahí está lo que aportó en su momento con su conocimiento Heráclito, los demás presocráticos, Sócrates, Hermes, Epicuro, Diógenes, Platón, Leonardo, Aristóteles, Lao-Tse, Avicena, Carl Sagan, Newton, Einstein incluyendo los saberes mayas, toltecas, egipcios, persas, que lograron desarrollar verdaderos sistemas filosóficos de la mano de la astronomía, de la ciencia, de las mitologías, de los relatos fundacionales también, del mundo invisible…también.
Viendo de frente la imagen, se ve un puntito por allá abajo, como que apenas sale. Es Venus. Pobrecito. Chiquitito. Las cámaras y toda la atención estaban enfocadas a nuestro ego, a la Tierra. A mí me pareció algo tierno, así como que Venus tuviera la carita de ¡Hey, hola, acá estoy yuju, no se olviden de mí! o algo así.
Vean la foto, todo lo que está detrás de esa imagen, nosotros le pusimos a ese hijo del Big Bang Venus, lo vinculamos al amor, Venus es el planeta de la diosa del amor y la belleza, en la mitología romana, también se le asocia con la pasión, el romance. Es peligrosa.
¿Será coincidencia que la misión espacial se llame Artemisa?, para la mitología griega es también una figura femenina asociada con la energía lunar, con la conexión con la naturaleza.
No hay que olvidar que ese objeto, planeta, hijo del Big Bang, no tiene conciencia de sí mismo. Pero existe y su futuro al igual que el sistema solar y nuestra galaxia no es otro más que la extinción. La desaparición, el desplazamiento sin tiempos.
Por lo menos el nombre de la nave donde cuatro sapiens se desplazan en estos momentos a más de 3,500 kilómetros por hora es masculino…Orión, que en la mitología griega es un cazador legendario, aventurero. La navecita puede alcanzar una velocidad de hasta 40 000 km/h en el espacio profundo lo que equivale a recorrer México de norte a sur en unos cinco minutos.

El ego humano frente al universo
Las imágenes del cosmos nos ofrecen una lección silenciosa: aquello que creemos enorme —nuestros logros, preocupaciones y certezas— se vuelve diminuto cuando observamos la Tierra como un pequeño punto suspendido en la inmensidad. Si nuestro planeta apenas se distingue en el vasto escenario del universo, ¿qué lugar ocupa entonces el ego humano que tantas veces se asume central y absoluto?
El ego tiende a colocarnos en el centro de todo, como si nuestras opiniones y conflictos fueran la medida de la realidad. Sin embargo, la contemplación del espacio nos recuerda que nuestra existencia es parte de algo mucho más amplio, espiritual y misterioso. No se trata de negar el valor de la vida humana, sino de reconocer que la grandeza no consiste en creernos superiores, sino en comprender nuestra justa dimensión.
Paradójicamente, aceptar nuestra pequeñez puede engrandecernos. Cuando el ser humano reconoce qué es en el universo, se abre a la humildad, al asombro y a la posibilidad de convivir con mayor respeto hacia los otros y hacia el mundo que habita. La conciencia de nuestra proporción real no disminuye nuestra dignidad; la hace más auténtica.
Moraleja
El universo no reduce nuestro valor, reduce nuestra soberbia.





