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La poesía no eres tú

Jesús Medina García nos recuerda que ayer 21 de marzo, codeándose con equinoccios, primaveras y aniversarios de héroes…fue el Día Mundial de la Poesía.

Imagen: Freepik

Nunca pasará de moda porque la poesía es la forma más directa y poderosa (cuando la sientes) de meterse en el cerebro y corazón de nuestras vidas. Pobre de aquel que no se acerque al mundo de la poesía. Ayer 21 de marzo codeándose con equinoccios, primaveras y aniversarios de héroes…fue el día mundial de ese disparate llamado poesía. De esa locura a veces inconexa que te hace decir:

Se tragó un hueso de durazno

Y esperó a ver la flor que de sus ramas saldría

Pero le salió una espina …

Y entonces se tragó su tristeza

Y esperó a ver lo que de ella saldría….

La UNESCO adoptó por primera vez el 21 de marzo como Día Mundial de la poesía durante su 30ª Conferencia General en París en 1999, con el objetivo de apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y fomentar a aquellas lenguas que se encuentran en peligro.

poesía
Especial

¿Cuándo surge la poesía?

Pues ni en Wikipedia ni los lingüistas y filólogos se ponen de acuerdo, para algunos sería “La epopeya de Gilgamesh o el Poema de Gilgamesh¨ (2500-2000 a. C), que es una narración acadia en verso sobre las peripecias del rey Gilgamesh (también transcrito como Gilgameš).

Otra versión señala a la princesa Enheduanna, quien vivió en el siglo XXIII antes de Cristo, particularmente entre los años 2280 a 2225 antes de nuestra era.

También se menciona que la poesía lírica nace en Grecia en el siglo VII a. C. y debe su nombre a que en sus orígenes no era un género literario destinado a ser leído, sino a ser recitado o cantado al son de la lira.

La Ilíada y la Odisea fueron escritas por el poeta griego Homero en algún momento del siglo VIII a.C, y tal vez sean las obras más conocidas mundialmente de este género literario.

La prosa surgió posteriormente, la escritora Irene Vallejo la ubica en el siglo VI a. C.

Tal vez la única certeza sea que la poesía ha recorrido varios milenios en torno a la expresión mística, artística; por medio del lenguaje y lo que es asombroso y digno de destacar: en esta caótica sociedad digital – postcovid: aún se escribe y se lee poesía. También se sufre la poesía:

poesía
Especial

Soy la orilla de un vaso que corta soy sangre

( Bukowski)

También existe la poesía no escrita…porque la necesitamos; a veces sin saberlo.

A continuación, comparto algunos poemas que (me voy a disculpar por el último) se encuentran entre mis preferidos.

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.


No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.


Ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.


Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.


Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.


Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

poesía
Especial

 Konstantino Kavafis

Alejandría, Egipto 1863 – Alejandría 1933.

no me preguntes cómo pasa el tiempo

En el polvo del mundo se pierden ya mis huellas;
me alejo sin cesar.
No me preguntes cómo pasa el tiempo.


           Liu Kiu Ling (Trad. de Marcela de Juan)

A nuestra antigua casa llega el invierno
y cruzan por el aire las bandadas que emigran.
Luego renacerá la primavera,
revivirán las flores que sembraste.


Pero nosotros
ya nunca más veremos
ese dulce paraje que fue nuestro.

José Emilio Pacheco

 1939 – Ciudad de México – Ciudad de México 2014.

No son las calles

No son las calles las que duelen

sino lo que dejamos en ellas

Un encuentro fortuito que determinó

toda nuestra existencia

y ya jamás fuimos los mismos

Un libro convertido en

cenizas abandonado en 

un baldío

Un compañero

desangrado herido

prófugo herido

sin brújula

ni puerta dónde entrar

para caminar sobre los pasos

para curar las profundas heridas

No son las calles las que duelen

son los muertos nuestros muertos

los que no me dejan dormir

ni vivir

y a veces ni morir.

Enrique Macías

Tuxpan 1951- Guadalajara 2006

Es igual que la verdad…no cambia

Antes del bicho ya dormía 

el máximo tiempo posible.

Comía de todo

sólo observaba lo que le llamaba la atención.

Nunca ha tenido conciencia de sí mismo

no sabe de su existencia

resuelve pronto sus problemas

ignora su edad, pero es un anciano.

No cree en la muerte porque

no sabe que va a morir algún día, tarde 

                                      noche o madrugada.

Es viudo

su pareja murió de un paro cardíaco.

  Ni sufrió

sólo se desvaneció

cayó al piso cerca de un ahuehuete

él caminaba a su lado

La sepultaron al borde del Río Coajinque. 

Llovía…

poco, pero llovía.

Durante el bicho

siguió igual

nunca usó cubrebocas

ni se lavaba las manos.

Mucho menos temía contagiarse.

No se vacunó.

Después del bicho

siguió con su vida normal

como un anciano cariñoso

su compañía siempre agradable

su mirada…un bálsamo.

Nunca cambió

nunca se preocupó.

Se llamaba Godofredo

pero le decían Willy.

Y como la esperanza…sigue vivo

me supera en todo.

Es atemporal.

No cabe duda….

                      Willy era un buen perro orejón. 

Un viejito chiquito ahogado en un vaso de agua

Un hombre viejito tenía un gran cuadro, de tonalidades grises, rojas y amarillas.

El cuadro tenía cerca de sesenta y cinco años ahí colgado en el muro principal del otrora salón de baile.

Pero no se detectaba alguna imagen, dibujo o sombra 

sin embargo, en el ángulo inferior izquierdo y poniendo mucha atención con la pequeña ayuda de una lupa: se leía: 

A ella…a la mujer que nunca llegó.

Construí un nido e ilusionado la invité a entrar,

 se guareció del frío,

 se desnudó con gracia en el verano

 al tiempo 

llegaron dos niños pájaro 

Pero una noche de eclipse ella se fue 

Así…sin el menor recato…se fue.

Ahora entiendo que en este mundo hay gente que no es para ti.

Hace tiempo que esa mujer no olía a mí…

Y lo peor es que yo no lo sabía.

De nuevo me equivoqué.

Tan solo fue un ave de paso.

No más.

Pero la cosa no es tan simple puesto 

que yo la amaba desde mi atrevido y contracultural corazón de rocker…

Qué gacho.

Firma de Pedro Gouche, verano de 1963

Zona rosa.

Jesús D. Medina.

poesía


Historiador y escritor. Ha publicado en diversas revistas, medios y modalidades. Es profesor investigador titular de la Universidad de Guadalajara.

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