Reliquias de la beata María Magdalena de la encarnación en su visita en Tijuana. (Foto: Especial)

La reliquia de la Beata Madre María Magdalena llega hoy a Autlán

en Área Metropolitana

La reliquia llegará al convento de las madres adoratrices perpetuas del Santísimo Sacramento de Autlán.

Por: Ángeles Claustro

Autlán de Navarro, Jalisco. 16 de julio del 2019.- (Letra Fría) Hoy llega a Autlán la reliquia de laBeata madre María Magdalena de la Encarnación al convento de las Madres Adoratrices y ahí permanecerá hasta el 31 de julio. Durante su estancia en esta diócesis, se llevarán a cabo distintas actividades:

“Todos los sacerdotes de aquí de la diosesis de Autlán nos están ayudando con este evento, están participando con alegría ellos también van a colaborar con nuestras actividades, ellos van a traer sus grupos que tienen en sus parroquias toda la gente al igual que nosotras estamos emocionadas por este evento tan hermoso que jamás pues se había visto y vivido, nos alegramos pues con este regalote que Dios nos da y tenemos muchos invitados para estos días van hacer varios días de encuentros, realizaciones de actividades que nos van hacer favor las personas de ayudarnos y se alegran también con nosotros, tenemos invitados muy especiales”, explicaron las madres.

Entre las actividades a realizar están las siguientes; movimientos apostólicos de renovación carismática de misioneros.

También se espera la participación de jóvenes de preparatoria y la Universidad del Valle La Grana (UNIVAG), y del movimiento pro- vida.

Las reliquias de la madre llegarán también a Ejutla y estarán en el monasterio de las madres adoratrices.

¿Quién fue María Magdalena de la Encarnación?  

Nació en Porto Santo Stefano (Italia) el 16 de abril de 1770, en el seno de una familia fervientemente católica. Fue bautizada al día siguiente con los nombres de Catalina María Francisca Antonia.

Creció en un ambiente impregnado de religiosidad ejemplar. Su padre, Lorenzo Sordini, promovió que en la iglesia parroquial se expusiera a la veneración pública, en circunstancias especiales, con espíritu de amor y reparación, el Santísimo Sacramento, como por ejemplo el jueves de carnaval. Así, desde su adolescencia, Catalina pasaba horas en adoración junto a Jesús sacramentado.

En febrero de 1788 ingresó en el monasterio de las Terciarias Franciscanas de Ischia di Castro. Al vestir el hábito religioso tomó el nombre de sor María Magdalena de la Encarnación.

El 19 de febrero de 1789, jueves de carnaval, en el refectorio vio a “Jesús como en un trono de gracia en el Santísimo Sacramento, rodeado de vírgenes que lo adoraban” y oyó una voz que le decía: “Te he elegido para instituir la obra de las Adoratrices Perpetuas, que día y noche me ofrecerán su humilde adoración para reparar las ofensas y las ingratitudes de la humanidad e impetrar gracias y ayudas de mi divina misericordia”. Aquel día se convirtió para ella en el “día de la luz”.

El 20 de abril de 1802 fue elegida abadesa, cargo que ocupó hasta 1807, cuando, siguiendo la voluntad de Dios que deseaba un nuevo instituto —y escritas las Constituciones—, se trasladó a Roma, con algunas hermanas y la bendición de Pío VII, para fundar el primer monasterio de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, en el convento de San Joaquín y Santa Ana, en Quattro Fontane. La fundación tuvo lugar el 8 de julio de 1807. Por iniciativa suya la iglesia se abrió a la adoración de los fieles laicos.

Gracias a su unión con Dios cada vez más íntima, a su gran espíritu de fe y a su intensa oración en tiempos muy difíciles, por la invasión de los franceses después de la Revolución, logró realizar muchas obras, en beneficio del monasterio y también de muchas personas que recurrían a ella.

La madre María Magdalena profetizó al Papa Pío VII la deportación a Francia: “Pero no tenga miedo; nadie le podrá perjudicar y volverá glorioso a Roma”. También llegó la cruz para las Adoratrices, en forma de supresión del instituto; y ella fue exiliada a Florencia.

Caído el régimen napoleónico, en el año 1814 la madre volvió a Roma con algunas jóvenes florentinas y el 18 de septiembre de 1817 vistió el nuevo hábito religioso, que había visto en visión el “día de la luz”: sayo blanco y escapulario rojo, símbolos del candor virginal y del amor a Jesús crucificado y eucarístico.

El 10 de marzo de 1818 la Santa Sede reconoció oficialmente la congregación, que la madre María Magdalena puso bajo el patrocinio de la Virgen de los Dolores.

Murió el 29 de noviembre de 1824 en Roma, donde reposan sus restos.

El instituto cuenta hoy con más de noventa monasterios esparcidos por todo el mundo.

Información de Vatican

Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur, de la Universidad de Guadalajara. Apasionada de los deportes. Es reportera en Letra Fría desde el 23 de julio del 2018.

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