El Grullo, Jalisco.- El gobierno municipal de El Grullo celebra en este 2026, 30 años de existencia del Sistema de Separación de Residuos Sólidos que desde la perspectiva del investigador, especialista y director del Centro de Aprendizaje para la Sostenibilidad Aplicada (CASA), Salvador García Ruvalcaba es un hecho que todos los grullenses deben celebrar, porque la ciudadanía ha sido un pilar fundamental en esta labor.
“Este es un momento para festejar a El Grullo, a los ciudadanos, más que a las instituciones, porque ellos lo han mantenido y la población grullense debe sentirse orgullosa”, argumentó Salvador García.
Una historia que cuenta poco más de 30 años
Para hablar del programa de separación de residuos en El Grullo, Salvador García se remontó poco más de 30 año atrás, a 1992 cuando tiraban la basura en las cercanías del río Ayuquila y en ese año con la llegada del fenómeno de «El Niño» las lluvias junto con la basura provocaron una serie de inundaciones que afectaron localidades en El Grullo, Tolimán y Tuxcacuesco, entre otros.
“Vimos cómo la basura afectó parcelas, familias que vivían en las cercanías del río, destrozó puentes, llegó hasta los hogares y conste que en ese tiempo no teníamos tantos plásticos… en ese entonces se hablaba de una producción de 14 toneladas que se botaban en el basurero todos los días”, compartió Salvador García.
Para esas fechas empezaban a surgir proyectos de educación ambiental en la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán que coincidió con el trabajo realizado a través de los Consejos de Planeación y Desarrollo Municipal (COPLADEMUN), una iniciativa federal que conjuntaba la participación de diversas instituciones de los tres niveles encaminadas en proyectos que eran parte de una agenda estratégica.
Como parte de esta agenda estaba incluida la problemática el río Ayuquila, que versaba principalmente sobre la contaminación por las aguas residuales de El Grullo, Autlán, Unión de Tula; los basureros municipales y las descargas del ingenio Melchor Ocampo.
Formación ambiental de generaciones
Salvador García también recordó que en 1992 por parte del Instituto Manantlán de Ecología para la Conservación de la Biodiversidad (IMECBIO) comenzaron a trabajar en la secundaria Esteban Pérez de Alba, con talleres sobre conservación de recursos naturales para niños de secundaria, primaria y preescolar, donde reflexionaban acerca de los problemas de la comunidad, cómo las personas contribuían a ellos y cómo hacer para resolverlos.
En estos talleres participaban alrededor de 700 niños por grupo, esta labor permaneció durante 17 años.
La secundaria Esteban Pérez de Alba fue la primera escuela que empezó a separar residuos y hacer composta, el programa municipal de separación de residuos comenzó años después.
En 1995, los investigadores del CUCSur, Enrique Jardel y Salvador García publicaron en el periódico Expresión, un texto acerca de la problemática ambiental del río Ayuquila; en ese mismo año, en El Grullo dieron seguimiento a la agenda que habían planteado inicialmente en el COPLADEMUN y empezaron a hacer vínculos con funcionarios de otros estados, donde ya realizaban labores de separación de residuos.
Para 1996, el IMECBIO con el apoyo de la Dirección de la Reserva de la Sierra de Manantlán y el gobierno municipal de El Grullo empezaron a dar pláticas en escuelas, charlas vecinales, pláticas en los atrios, obras de teatro y formalmente el 18 de marzo de ese año arrancó el Programa de Separación de Residuos Sólidos en El Grullo
“¿Y cómo arranca? no tenían recursos, tenía mucha iniciativa el gobierno y se adaptó un camión de volteo, donamos al ayuntamiento un sonido de la WWF e hicimos la grabación del primer audio para que el camioncito lo trajera a la vuelta y vuelta y decía así: Por un municipio limpio y saludable, aprende a separar tus desechos en plástico, vidrio, cartón y metal”, compartió Salvador García.
Educación ambiental, una fortaleza
Entre las fortalezas que han sostenido este programa de separación en El Grullo está el trabajo de educación ambiental, donde incluso participa activamente la Iglesia Católica, la iniciativa privada y la ciudadanía en general que sostiene una labor de voluntariado importante, dijo en la entrevista Salvador García.
La realización de actividades continuas para conmemorar y celebrar al medio ambiente en las que convocan a la población también favoreció la participación ciudadana.
A lo largo de estos poco más de 30 años, hubo logros importantes que sumaron a la causa como la llegada del primer camión compactador de residuos en 1996, que El Grullo obtuviera una placa de Municipio Saludable por su labor en la separación de los residuos; la disposición de los alcaldes para sostener y en algunos casos sumar a la continuidad del programa.
Una experiencia que ha iluminado el firmamento internacional
Otro de los aspectos que el especialista destacó en esta historia, fue la evaluación de los avances del programa al final de cada administración municipal, esto les permitió tener una idea más clara de los logros obtenidos y de los beneficios de continuar. Por ejemplo, en el primer año con la implementación del programa de separación lograron reducir la basura de 20 a 8 toneladas
Todo el trabajo en conjunto logró que El Grullo se posicionará como un punto de referencia a nivel nacional e internacional, lo cual atrajo a visitantes y voluntarios de más de 60 países.
En El Grullo han estado personas de Canadá, Alemania, Japón, Italia, España, Belice, Cuba, Estados Unidos, Inglaterra, República Dominicana, entre otros, lo cual a lo largo del tiempo le ha permitido al gobierno municipal e instituciones involucradas participar en apoyos, programas, hermanamientos, actividades y campañas que trajeron beneficios y recursos.
Esta historia como todas en la vida está llena no solamente de logros y avances, sino también de retos y tropiezos, aunque el voluntariado ha sido una de las fortalezas del programa también es verdad que al principio hubo resistencia entre la población para sumarse a la separación de residuos, además de que en infinidad de ocasiones hicieron trabajo con los mínimos recursos que tenían.
A nivel personal, Salvador García recordó con mucho cariño como desde aquella época la casa particular de su familia era un sendero natural dedicada a la educación ambiental, donde su esposa e hijos fueron una pieza fundamental; dentro y fuera de ese hogar.
Para 1997, el Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) comenzó con su programa de separación de residuos; en el gobierno municipal de Autlán empezaron a trabajarlo con el apoyo del fallecido presidente Javier Galván y la maestra Graciela Soto.
El camino recorrido y lo que está por venir
Desde la experiencia de Salvador García, el programa de separación de residuos en El Grullo ya dejó una huella, al reducir la problemática del manejo de residuos sólidos urbanos en el municipio y la región; con la formación de recursos humanos que ahora trabajan en distintas instancias públicas haciendo una diferencia; la cantidad de personas de otros países que han venido para conocer la experiencia, aprender y replicarla.
La actualidad inmersa en la tecnología implica un reto para formar nuevas generaciones, crecer las alianzas estratégicas existentes y generar nuevas, así como replicar y difundir mensajes que hagan crecer esta comunidad.
“Es la misión que cada quien está adquiriendo y el compromiso de dar continuidad a una educación transformativa a través de una educación para el desarrollo sostenible, es llevar las estrategias y los mecanismos de la agenda 2030, romper los individualismos, trabajar en conjunto con diferentes actores”, expresó Salvador García.
También deben continuar las pláticas vecinales, como estrategia para seguir invitando a las personas a sumarse a la separación y al cambio de hábitos para lograr reducir sabiendo que esta labor no le corresponde solo al gobierno y respaldar para que las administraciones municipales tengan más recursos para impulsar estas acciones.




