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La danza folclórica; el idioma de la alegría del corazón

Tecolotlán, Veracruz y Chile estuvieron más cerca que nunca cuando la noche del miércoles el Ballet Tlaneci Folklórico, de Boca del Río, Veracruz, y el Ballet Folclórico de Collipulli "BAFOCO", del sur de Chile, inauguraron la décima edición del Festival Internacional de Danza Folclórica "Colores del Mundo" en el municipio de la Sierra de Amula.

Por: Ángeles Claustro

Por: Darinka Rodríguez

Autlán de Navarro, Jalisco. 21 de abril de 2022.– (Letra Fría). «La danza nos une aunque tengamos barreras lingüísticas, porque logramos comunicarnos a través del cuerpo, de los gestos y las emociones», expresan Bárbara y David en ese español chileno que le aumenta hasta tres veces la velocidad a las palabras. Ambos son bailarines del Ballet Folclórico de Collipulli (BAFOCO), una comuna ubicada en la región centro sur de Chile. Los integrantes de BAFOCO viajaron miles de kilómetros desde el cono sur del continente para llegar a México, específicamente al municipio de Tecolotlán, Jalisco, para participar en la décima edición del Festival Internacional de Danza Folclórica «Colores del Mundo».

Desde 2013 el festival «Colores del Mundo» ha recibido a cerca de cien agrupaciones de danza de diversas latitudes del planeta. Hablamos de diez días en los que diversos municipios de Jalisco fungen como sedes para la presentación de una variedad de espectáculos dancísticos, lo que lo convierte en el festival de danza folclórica más grande del estado.

Esta edición del festival cuenta con la participación de 350 bailarines provenientes de los países de Lituania, Perú, Colombia, Chile, Bolivia, Estados Unidos y México, los cuales se presentan del 17 al 24 de abril en nueve municipios de Jalisco. En el caso de la región Sierra de Amula, tres municipios figuran como sedes de este espectáculo multicultural; Unión de Tvla, Tonaya y Tecolotlán.

Son casi las 08:30 de la noche en Tecolotlán, pero a causa del horario de verano aún puede vislumbrarse una delgada franja de luz solar, la cual se resiste a hundirse completamente en el horizonte, empujada por la noche, que está ansiosa de impregnar el cielo con su oscuridad azul petróleo. Los habitantes del pueblo se han reunido en la plaza principal, donde han colocado una serie de sillas metálicas alrededor de un escenario. Al ser la primera vez que el Festival Internacional de Danza Folclórica «Colores del Mundo» visita el municipio, la expectación del público es palpable.

«Estamos de manteles largos porque es la primera vez en la historia de nuestro municipio que tenemos la fortuna de que este festival llegue hasta aquí para que lo disfruten las familias de Tecolotlán y de los municipios vecinos. Esta noche tendremos oportunidad de conocer un poco de la danza folclórica del país de Chile, y también tenemos una presentación del estado de Veracruz. El día de mañana contaremos con la participación de bailarines de Colombia y Nayarit. Y así, siendo las 08:35 de la noche damos por inaugurado nuestro festival Colores del Mundo», exclamó el Presidente Municipal de Tecolotlán, Eliud Saldaña Vázquez, desde arriba del escenario.

El presidente municipal aprovechó su mensaje para agradecer la presencia del regidor de cultura, Agustín Pérez Anguiano, y de la encargada de la Dirección de Cultura, Azucena Zepeda Plazola. Reconoció el esfuerzo que ambos realizaron para concretar el Festival Internacional de Danza Folclórica «Colores del Mundo».

Presidente municipal de Tecolotlán, Eliud Saldaña Vázquez Foto: Ángeles Claustro
Fotografía: Ángeles Claustro

Los ritmos de la tierra jarocha

La noche del 19 de abril Tecolotlán y Veracruz estuvieron más cerca que nunca. Es como si a cada verso interpretado por los músicos jarochos, los kilómetros se diluyeran más y más entre la Sierra de Quila y el Golfo de México. De pronto el espectáculo a quedado a merced de los bailarines de la agrupación Tlaneci Folklórico, integrada por estudiantes del Instituto Tecnológico Superior de Boca del Río, Veracruz. Bajo la mirada fascinada de los espectadores el escenario se ha transformado en una ajetreada calle del Puerto de Veracruz. En una orilla un pescador extiende su red, mientras que a unos metros de ahí una señora vende pan, dos compadres se saludan a media calle y a lo lejos se acerca una mujer con una bolsa del mandado.

«Tocamos sones que alegran los corazones y quitan las penas. Bailamos la rumba, tocamos el danzón con gran emoción», cantan los músicos y en menos de un segundo la luz del escenario se tiñe de rojo, entonces una pareja pasa al centro. Los bailarines le muestran al público el verdadero significado de la palabra coordinación; el pie de ella avanza, el pie de él retrocede. Sus pies se mueven dejando apenas unos centímetros entre ellos, pero jamás se tocan. Sus miradas nunca caen al piso, están como imantadas: unidas una con otra por un invisible hilo magnético.

Los ojos del público tampoco se apartan ni un segundo de los exquisitos movimientos de la joven pareja veracruzana. Están tan inmersos en la danza que apenas parpadean. Pareciera que con ayuda de su imaginación se han situado a ellos mismos en medio del escenario, bajo la tenue luz roja, bailando con alguien especial.

Cuando los músicos terminan de tocar el danzón, los bailarines se apresuran a salir del escenario para cambiarse de vestuario. En lo que parece una especie de camerino improvisado, los espera el fundador y director de Tlaneci Folklórico, Gerardo Reyes Hernández, para ayudarlos con el vestuario y darles unas indicaciones. Es la cuarta vez que participan en el Festival Internacional de Danza Folclórica «Colores del Mundo», pero su entusiasmo permanece intacto, se siente a flor de piel. La pasión de las y los jóvenes de este ballet folclórico es tal, que los ha llevado a presentarse en más de veinte estados de la República Mexicana y en países como Venezuela, Colombia, Brasil y Chile.

Mientras los bailarines se preparan para seguir con el espectáculo, los músicos jarochos se han adueñado del escenario. Las luces se han tornado color verde, y arpa y jarana se sincronizan para interpretar «La Bruja», son jarocho tradicional.

«Ay que bonito es volar a las dos de la mañana, a las dos de la mañana ay que bonito es volar, ay mamá. Me agarra la bruja, me lleva a su casa, me vuelve maceta y una calabaza. Me agarra la bruja, me lleva al cerrito, me sienta en sus piernas y me da de besitos».

Esta noche la danza se manifiesta en el escenario en más de una forma. Basta con acercar la vista al músico que toca el arpa para observar cómo sus dedos morenos bailan rápidamente sobre las cuerdas del instrumento.

Cuando los bailarines veracruzanos reaparecen en el escenario su vestuario es completamente distinto. Las mujeres llevan vestidos de diferentes colores, con rebosos a juego y tocados para el cabello llenos de flores llamativas. Por su parte los varones visten pantalón negro y camisa blanca, con un pañuelo rojo alrededor del cuello y usan sombrero.

Ser estruendoso y melódico a la vez es una dualidad que solamente posee el zapateado que acompaña a los sones veracruzanos. Las tablas del escenario se estremecen mientras los jarochos bailan La Bamba, El Palomo y La Paloma, y El Jarabe Loco. Es increíble como al contacto del tacón de un bailarín con el suelo de madera, se produce tal sonido que parece que un relámpago ha impactado en la tierra.

BAFOCO: Embajadores de la sensualidad de la danza Rapanui

Ver a una mujer y un hombre interpretando la danza tradicional de la Isla Rapanui, es como ver al mar y a un volcán bailando juntos, aunque eso parezca imposible. Pies descalzos, torso y piernas descubiertos, faldas de rafia, brazaletes de hojas, plumas y collares de flores; así iban ataviados las y los integrantes del Ballet Folclórico de Collipulli «BAFOCO», quienes entraron al escenario moviendo la cadera al compás de una melodía alegre y suave, en la que se percibía un sonido similar al del ukelele y muchas percusiones.

«Rapanui es una danza que viene de una isla que está en línea con Valparaíso, en el centro de Chile. En ella se representa más que nada la sensualidad del hombre y de la mujer. Nosotros en este caso representamos una boda tradicional de la Isla de Pascua, para tratar de rescatar la tradición isleña de las bodas», explicó Bárbara Reyes, bailarina del Ballet Folclórico de Collipulli.

«Rapanui; el ombligo del mundo» es una de las obras montadas por el Ballet Folclórico de Collipulli, con la cual han recorrido gran parte de Chile al presentarla en teatros y ferias tradicionales. BAFOCO nace en el 2018 en la municipalidad de Collipulli, ubicada en el centro sur de Chile. Actualmente cuenta con un elenco de 60 bailarines, bajo la dirección general de Carlos Matus Godoy.

En el año 2020, el Ballet Folclórico de Collipulli fue convocado para participar en el festival «Colores del mundo», sin embargo la edición fue pospuesta debido a la contingencia y su participación se aplazó precisamente hasta abril de este año.

«Muchas gracias al pueblo de Tecolotlán por recibirnos, estamos orgullosos de traer un pedacito del pueblo chileno para todos ustedes. Lo que acaban de ver se llama Rapanui, son bailes cadenciosos. Ahora van a ver una obra llamada «Caporales de América. Los caporales es una danza de origen boliviano que baja por Perú y llega hasta el norte de Chile, donde se baila en la fiesta del 16 de julio, que celebra a la Virgen del Carmen, que es nuestra patrona», compartió el director de BAFOCO, Carlos Matus Godoy.

Es la primera vez que los integrantes de BAFOCO pisan suelo mexicano y en cada movimiento de sus danzas imprimen la felicidad que los colma al sentir la calidez y el cariño con la que los han recibido en nuestro país.

Bárbara y David, ataviados con sus coloridos y brillantes trajes de caporales afirmaron que algo maravilloso del Festival Internacional de Danza Folclórica «Colores del Mundo», es la convivencia entre bailarines de diversos países.

«Hasta el momentos hemos convivido con muchos países y nos damos cuenta de que a pesar de que tenemos culturas distintas compartimos el amor por la danza y la disposición de enseñar al esto un poco de nuestra cultura. Por ejemplo hemos compartido con Colombia, Bolivia, Perú, y ellos nos han enseñado sus bailes, nosotros les enseñamos los nuestros y así se hace un lazo. Yo creo que eso va a durar para siempre», aseguraron los jóvenes chilenos mientras las luces del escenario arrancaban destellos a sus trajes de lentejuelas.

Para cerrar con las actividades del primer día del Festival Internacional de Danza Folclórica «Colores del Mundo», ambas agrupaciones dancísticas recibieron un reconocimiento de parte del Gobierno de Tecolotlán por su participación en dicho evento cultural y como agradecimiento por haber transmitido felicidad a todos los espectadores a través de sus bailes.

edición: Gladiola Madera

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Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Colaboró como reportera para Radio Universidad de Guadalajara Ciudad Guzmán, y en el periódico mensual El Puente. Apasionada de las letras y la defensa de los Derechos Humanos.

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