No resulta extraño que Nayib Bukele, presidente de El Salvador, quiera exportar a diversos escenarios los procedimientos que lo volvieron protagonista en el grupo de los gobiernos que apuestan por el autoritarismo. Ahora Bukele va por las escuelas como lo hizo en
No estoy seguro cuál de las dos ideas llegó primero, lo cierto es que ambas tragedias aparentemente inconexas se sintieron cercanas, como si una fuera consecuencia de la otra.



