Autlán de Navarro, Jalisco.- La importancia de la parcela escolar de la Telesecundaria Venustiano Carranza en la localidad de El Mentidero es fundamental para la creación de comunidad, la preservación de la salud y la apropiación del territorio por parte de las infancias, las mujeres y las jornaleras agrícolas migrantes indígenas y por ello es lamentable que se encuentre en una situación de abandono, dijo en entrevista para Letra Fría, el activista, pedagogo popular y maestro en Agroecología, Cultura y Desarrollo Endógeno Sostenible, Rodolfo González Figueroa.
“Me parece un espacio valioso que genera esperanza para otros ejidos y otras escuelas en cuanto a la posibilidad de recuperar la vocación agrícola de los pueblos, somos territorio rural en la región y esta parcela era una evidencia de que no todo está perdido y se pueden recuperar los espacios, la tierra”, expresó Rodolfo González.
El comentario de Rodolfo González surgió a partir del llamado hecho por Humberto González, académico del CIESAS Occidente para evitar que quede en papel el convenio hecho entre el Gobierno Municipal de Autlán y el Ejido La Tuna, con el propósito de mantener en producción dos de las nueve hectáreas de la parcela escolar destinadas a abastecer los comedores de las escuelas de El Mentidero.
Luego de casi cinco meses de haber firmado el convenio, el pasado 16 de octubre, Humberto a través de una columna en Letra Fría llamó a las autoridades a no abandonar la iniciativa de reactivar esta parcela.
Un espacio de fortaleza del tejido social
Desde la experiencia de Rodolfo González, quien trabajó en la recuperación de esta parcela durante cuatro años, el sitio es trascendente porque recupera la raíz de la relación social con la tierra, era un lugar donde las infancias, juventudes, madres de familia, productores, técnicos de universidad convergían en un mismo espacio.
Esta labor tenía como fin de recuperar la agricultura original, diversa y sana, enfocada en producir alimentación no como mercancía, sino para generar alimentos para los niños, la comunidad, expresó el especialista.
La dinámica que generó esta parcela con la comunidad permitió fortalecer el tejido social como una forma horizontal de hacer intercambio, tequio, trueque, mano vuelta. Quien así lo deseaba podía sembrar en la parcela escolar con tres condiciones: evitar usar pesticidas, usar semillas nativas y compartir la cosecha con la escuela.
“Eso es algo fabuloso en tiempos donde la tenencia de la tierra cada vez se concentra en menos manos y por otro lado, en que el acceso a los medios de producción de parte de las mujeres es limitado, no hay casi mujeres ejidatarias, dueñas de la tierra, ahí había espacio para que las mujeres hicieran su agricultura”, mencionó Rodolfo.
Las mujeres en la parcela
La historia del rescate de esta parcela en la localidad de El Mentidero no podría entenderse sin hablar de la lucha que dieron las madres de familia en busca de mejorar las condiciones de salud de sus hijos e hijas, afectada por los efectos de los pesticidas usados en los cultivos de la región.
“Qué importante fue que las madres exigieron y llegaron a oídos de las instituciones para poder lograr la recuperación de esta parcela y haber generado esta experiencia que puede presumirse a nivel nacional, esta experiencia que estuvo ocurriendo durante los cuatro años en ese espacio”, agregó Rodolfo González.
Como parte del proyecto, ellas, las mujeres siguieron interviniendo en el proceso de manutención y desarrollo de la parcela con un agricultura diversa, sutil, trascendente, medicinal, sensible, hecha para la familia, consciente y no extractiva, desde la propia experiencia de Rodolfo, quien ha trabajado de cerca con mujeres en el campo.
La parcela escolar de El Mentidero rescató dinámicas de convivencia familiar intergeneracional e incluso intercultural, con la participación de las mujeres jornaleras agrícolas migrantes indígenas, principalmente del sur del país y que con sus semillas enriquecieron la gastronomía de la localidad. La parcela producía 38 diferentes alimentos, gracias a la diversificación y es lamentable que esté en abandono.
La salud alimentaria, el capital de la parcela en El Mentidero
Más allá de la inversión de capital que pudiera requerir reactivar la parcela escolar de El Mentidero, el recurso más valioso que tiene este proyecto es la disponibilidad y voluntad de las madres y padres de la localidad para que sus hijos e hijas crezcan alimentándose de manera saludable, argumentó el activista agroecológico.
“Apremia entender otras dinámicas para salir adelante los proyectos que no dependan del capital y esas dinámicas están en lo social, es organización, logística, diálogo, consenso, reuniones para diseñar una metodología participativa intercultural”, agregó Rodolfo.
La generación de un plan adecuado de acción con una mínima inversión de capital económico y una alta inversión de capital humano y cooperación podría lograr la reactivación de este proyecto.
Este es el momento ideal para poner manos a la obra y preparar el suelo para sembrar de cara al temporal que llegará en alrededor de dos meses.
Para ello es fundamental que las autoridades involucradas, el Gobierno Municipal de Autlán, el Ejido La Tuna y quienes fueron testigos del convenio el Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSUR), la Junta Intermunicipal de la cuenca baja del río Ayuquila (JIRA) y la Procuraduría Agraria actúen, no desde la oficina, sino desde el territorio de manera organizada con la gente.
Un referente inédito, ¿en el abandono?
Letra Fría documentó que desde el 25 de junio de 2019, investigadores del CIESAS Occidente y la Universidad de Guadalajara revelaron la presencia de los plaguicidas glifosato, 2,4-D, molinato y picloram en la orina de los 53 adolescentes estudiantes de la telesecundaria Venustiano Carranza.
Y después de un proceso de lucha de madres de familia, la comunidad, académicos e impulsores de alternativas de producción, el 18 de julio de 2022 el ejido de La Tuna de El Mentidero entregó en comodato al municipio de Autlán esas dos hectáreas de terreno durante tres años para desarrollar un proyecto.
Las autoridades educativas estatales reconocieron el proyecto de El Mentidero como un referente inédito que no debe quedar en el abandono.




