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De cuando Carlos Santana se reconcilió con Autlán

Guillermo Tovar Vázquez nos recuerda el Carnaval Autlán 2001, uno de los más intensos por la cantidad y relevancia de acontecimientos, entre ellos la visita de Carlos Santana.

Foto: Cortesía Guillermo Tovar

El Carnaval de 2001 es uno de los más intensos que recuerdo, por la cantidad y relevancia de los acontecimientos que ocurrieron en esos días. Iniciando las fiestas, el lunes 19 de febrero, falleció en el Sanatorio Autlán el pintor José Atanasio Monroy, el artista que llevó la identidad autlense por todo el mundo, y el sábado 24 debutó en la plaza Alberto Balderas el rejoneador español Pablo Hermoso de Mendoza, que se convertiría en uno de los favoritos de la afición de Autlán en lo que va del siglo.

Pero acaso el momento más recordado ocurrió el Martes de Carnaval, 27 de febrero. Es el día en que, aparte del toro de once, los entonces todavía boyantes recibimientos y la corrida de cierre del Carnaval, se desarrolló en Autlán una agenda que atrajo a visitantes y medios de comunicación de México y de fuera del país: la visita de Carlos Santana y la reconciliación del hijo pródigo con el pueblo donde había nacido casi 54 años antes.

La carrera de este músico había tenido un resurgimiento a partir de la publicación de su álbum Supernatural (1999) y, principalmente, a partir de la obtención de nueve premios Grammy en el año 2000. En este mismo año comenzaron las gestiones entre el gobierno de Autlán, que entonces encabezaba Javier Galván Guerrero, con Santana Management, la empresa que llevaba la agenda de Carlos Santana, para buscar que se concretara una visita de éste a Autlán para recibir un homenaje por su carrera.

En estas gestiones fue fundamental el aporte de Jorge Guillermo Santana Barragán, hermano de Carlos, quien se portó accesible con los autlenses y ayudó a suavizar las exigencias de seguridad, hospedaje, banda de apoyo, entre otras, que la empresa establecía para que pudiera realizarse la visita.

Minutos después de la 1 de la tarde del martes 27 de febrero descendieron del autobús que los dejó justo frente a la puerta principal de la Presidencia Municipal Jorge Santana, Teresa y Josefina Barragán, hermano, tía y madre de Carlos, quien bajó del transporte poco después para ingresar al recinto. En la Sala de Cabildo se celebró, entonces, una sesión solemne de Ayuntamiento, presidida por el doctor Armando Pérez Oliva, en la que se entregó a Carlos las llaves de la ciudad y el reconocimiento como Hijo Predilecto de Autlán.

Según la prensa de la época, Carlos Santana pidió en esta sesión y en otras ceremonias realizadas a lo largo de la tarde, un minuto de silencio en recuerdo de su padre, el violinista José Santana, quien había fallecido en el año 1997.

Luego de la sesión de Ayuntamiento, Santana se asomó por el balcón de la sala para saludar a algunos cientos de personas que desde horas antes se empezaron a reunir en la explanada de la Presidencia, entre grandes antenas de empresas de televisión y algunas pancartas de bienvenida al guitarrista. Éste dio una rueda de prensa en el patio de la Presidencia, en la que afirmó que el 2001 estaría dedicado a su familia, luego de un año y medio de gira promocionando a Supernatural, pero que en 2002 haría una gira por México ofreciendo dos conciertos en cada Estado de la República, lo que finalmente no ocurrió.

Una de las declaraciones que más reprodujeron los medios de comunicación fue el ofrecimiento de financiar una obra de infraestructura para Autlán, a elección de sus habitantes: un aeropuerto, un hospital, un “santuario” o una escuela. Como sabemos, en noviembre de 2005 se pondría la primera piedra del Centro Comunitario y de Salud Tiopa Tlanextli, que ofrece servicios de salud, de cultura y de trabajo social y que fue financiado por Carlos Santana, producto de aquella promesa de 2001.

Santana visitó enseguida la parroquia del Divino Salvador, donde tuvo un encuentro con niños de escasos recursos, para pasar enseguida a inaugurar la placa con forma de guitarra que da la bienvenida a la avenida Carlos Santana, que días después se hizo célebre por haber sido robada de su emplazamiento y hallada tiempo después en despoblado.

El momento culminante de la jornada fue la develación de la estatua de Carlos Santana y del busto de su padre en la Rotonda de los Músicos Autlenses, ubicada en la plaza que desde entonces se llama Carlos Santana, en la colonia Echeverría. Esta plaza, ubicada donde antes había una cancha de futbol de tierra, había sido construida a partir de 1998, dando a la parte sur de Autlán, la del Coajinque para allá, una mejoría en su infraestructura urbana.

En la plaza, que tiene un escenario de buen tamaño, se celebró esa tarde un festival musical que abrió con el grupo de latin jazz Bacanora y la cantante Sheila Ríos, que dieron paso a la ceremonia de develación de la estatua y el busto que mencioné antes, a cargo de Carlos y de doña Josefina y de Jorge Santana, respectivamente. A esto siguió un breve concierto en el que Santana fue acompañado por el grupo Maná, quienes tocaron clásicos como Samba pa´ti y Oye cómo va. Al terminar su actuación, estos músicos abandonaron el lugar, aunque el festival continuó todavía un buen rato, con la presentación, entre otros, del gran Paco Padilla.

En la plaza había comenzado a reunirse la gente desde alrededor de las 4 de la tarde, buscando quedar lo más cerca posible de la valla que delimitaba un espacio de unos cinco metros entre el escenario y el público. Al paso de las horas la plaza se iría llenando, junto con las azoteas de las casas fronteras a ella, donde se instalaron algunos medios de comunicación. Según la vox populi, los dueños de esas casas aprovecharon para cobrar una cuota por subir a sus azoteas.

Los rumores de que no era cierto que Santana tocaría algo en el escenario siguieron circulando hasta que éste subió, guitarra en mano, y tocó los primeros acordes. Mientras esto pasaba en la colonia Echeverría, en la plaza Alberto Balderas se desarrollaba la última corrida de ese Carnaval, con una buena entrada, protagonizada por Uriel Moreno, “el Zapata”, Alfredo Gutiérrez y Enrique, “el Cuate”, Espinosa, con seis toros de La Guadalupana.

Esta buena entrada en la corrida, junto con la que hubo en el toro de once y el hecho de que los salones donde se desarrollaban los recibimientos estuvieran a reventar, como en cualquier Martes de Carnaval, fueron motivo de reproche para los representantes de la prensa tapatía, que al parecer esperaban que el tiempo se detuviera en Autlán por la visita del guitarrista.

Frases como “sombrerudos henchidos de oro”, vertida por Juan Carlos G. Partida, de El Occidental, y la queja por la falta de música de Carlos Santana en los recibimientos y en las estaciones de radio no faltaron en la cobertura periodística de esta jornada, con ese tufillo de superioridad que no todos los que vienen del centro político del Estado han sabido dejar atrás.

Quienes convivieron ese día con Carlos Santana lo recuerdan sencillo y afable, de sonrisa y saludo fácil y accesible para las fotos, de esas que todavía había que cuidar para evitar el desperdicio de rollo. De entonces, además del Tiopa Tlanextli y de los monumentos, nos queda a los autlenses la sensación de haber restablecido la relación con uno de nosotros.

Referencias:

  • Autlán, escuchó cómo va Santana, de Franco Daniel Gómez. El Informador, miércoles 28 de febrero de 2001, página 1 de la sección Artes.
  • Autlán de la Grana y Oro, de Enrique Rivas, “Joselito”. Publicado en Remembranza Taurina Autlán 2013. Editorial México Mío, Zapopan, 2013.
  • Carlos Santana. De hijo pródigo a predilecto…, de Juan Carlos G. Partida. El Occidental, miércoles 28 de febrero de 2001, página 15 a.
  • Entrevista telefónica con Marco Vinicio Rodríguez Quintero. 18 de mayo de 2020.

Gloria compartida con su padre, de Juan Carlos G. Partida. El Occidental, miércoles 28 de febrero de 2001, página 14 a.

carlos santana

Cronista honorario de Autlán por la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco desde 2015 y cronista municipal desde 2018. En abril de 2017 ingresó a la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco con el trabajo La construcción de la carretera Autlán-Purificación en 1930.
Correo: [email protected]

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