Fui durante 14 años miembro ejecutante en el grupo de música de antaño, llamado Los Románticos, conocido antes como el Quinteto San Gabriel, yo tocaba la guitarra o el contrabajo, dependiendo de quién de mis compañeros faltara en alguna tocada. Ese grupo permaneció por más de 45 años.
Durante el tiempo que formé parte del grupo (entre 1998 y 2012), tuve acercamiento con los músicos Ramón Rodríguez, director musical y acordeonista; Agustín Villalvazo, primera voz guitarra; Ramoncito Rodríguez, maracas; Antonio González, contrabajo; y Efrén Rodríguez, segunda voz y violinista, con quienes compartí largas jornadas de viaje y de música.
Era extraordinaria la camaradería que había entre ellos, contaban chistes y anécdotas de lo mejor de su repertorio, siempre imperó el respeto y la buena armonía.
Todos habían procreado su propia familia y uno de sus hobbies era la música de cuerdas. Tocábamos boleros, baladas, música instrumental, corridos, y tangos; acudíamos a fiestas en las que se celebraba algún acontecimiento familiar.
Me tocó conocer de cerca a don Efrén Rodríguez Valdivia, mejor conocido entre los gabrielenses como “La turra”, hombre de sonrisa franca y contagiosa, era un extraordinario violinista, buen conversador, compositor, intendente y director técnico de fútbol entre la chiquillada.
Efrén “La turra”, nació en San Gabriel, Jalisco, el 19 de junio de 1948 y falleció el 8 de octubre de 2012 en Guadalajara, Jalisco, ya se han cumplido 12 años de tan lamentable deceso.
Fue el sexto hijo de don Feliciano “Chano” Rodríguez Palomino y de doña Eugenia Valdivia Meza. Son sus hermanos Abelardo “El topete”, Inés, Carmen, Simeón, Ninfa, Julia, Benjamín “El prisco” y Martha.
Sus estudios elementales los realizó en este pueblo gabrielense y heredó de su padre el gusto por la música, aprendió a tocar el violín.
Contrajo matrimonio con la señorita Angelina Martínez Hernández en 1972, de ese matrimonio nacieron siete hijos.
Sus gustos gastronómicos eran el tradicional “bote”, la birria, los asados, sin faltar su tradicional ponche de granada y las “faustinas”. Era seguidor de las “Chivas”.
Trabajó en la Escuela Primaria Federal “Juan Escutia” como intendente, apoyaba al personal docente enseñando a leer a los niños que se les dificultaba, fue director del coro de la escuela; en los eventos cívicos de la comunidad dirigía el Himno Nacional.
Dominaba varios instrumentos musicales. Tocaba en la banda de música Ireneo Monroy. Se integró al Mariachi Son de Alista, al Mariachi González y al Mariachi San Gabriel, en cada uno en diferente época, compartía el conocimiento con jóvenes para que aprendieran a tocar algún instrumento.
Militó en el Club de fútbol San Gabriel. A su retiro de las canchas optó por enseñar a niños y jóvenes a practicar dicho deporte. Fue fundador del Club Deportivo Cruz Verde, entrenador del Silver y del River Plate de La Guadalupe. Apoyaba a la niñez en la liga sabatina del fútbol.
Colaboró para la construcción del Dispensario Médico ubicado en el barrio de El Santuario. Le gustaba apoyar a las personas pobres. Consiguió terreno para la Capilla de la comunidad de Los Fresnos.
Realizaba una cena en la Nochebuena donde los invitados eran personas sin hogar. Ayudaba a los niños desprotegidos con zapatos, uniforme, y útiles escolares. Tenía más de 100 ahijados.
Fue compositor de algunas canciones populares, alabanzas y valses como Puesta de Sol, Señor de Amula Dulce nombre de amor, Karla Cecilia, Claudia, Elvia, Alma, La vida de tus ojos, Las turras, Mis cien años, entre otras.
Fue asesor de las bandas de música de Totolimispa, daba clases de violín a diversos jóvenes, destacándose entre ellos el excelente violinista Luis Fernando Hernández.
Fue un personaje con un gran carisma. Su hijo Israel continúa el legado musical.
La Unidad Deportiva Municipal en este pueblo gabrielense, lleva su nombre desde enero de 2013, año en el que la autoridad municipal, amigos y familiares le rindieron un merecido homenaje.
Descanse en paz.





