Por: Dr. Humberto González / CIESAS Occidente. En México existen más de 32 mil núcleos agrarios —entre ejidos y comunidades— distribuidos principalmente en zonas rurales (Registro Agrario Nacional, 2024). La mayoría cuenta con parcelas escolares creadas por la Ley Agraria con fines educativos y comunitarios. Sin embargo, en muchos casos estas tierras han perdido su vocación original y se utilizan con fines particulares, desaprovechando un patrimonio estratégico para la educación rural y la transiciónagroecológica.
Si consideramos que la superficie promedio asignada a un derechohabiente es de 9.2 hectáreas (INEGI, 2001), las parcelas escolares podrían representar alrededor de 274 mil hectáreas destinadas a la formación de nuevas generaciones rurales. Se trata de una reserva territorial con enorme potencial pedagógico, productivo y social.

Foto: Santiago Tapia
La experiencia desarrollada en El Mentidero, Jalisco (INEGI, 2021), muestra que estas parcelas pueden convertirse en espacios estratégicos para la reconfiguración agroecológica, alimentaria y de salud.
En 2018, madres de familia denunciaron la aplicación de plaguicidas en la parcela escolar contigua a la telesecundaria. Estudios posteriores detectaron residuos de plaguicidas en muestras de orina de estudiantes, lo que llevó a la emisión de la Recomendación 141/2021 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco.
A partir de esta situación surgió el proyecto Reconfiguración Agroecológica, Alimentaria y de Salud en favor de la Salud y Bienestar Infantil (2022-2025), orientado a reducir la exposición infantil a plaguicidas, mejorar la nutrición escolar y fortalecer procesos educativos contextualizados.

Con apoyo comunitario y municipal se trabajaron dos hectáreas bajo principios agroecológicos: se incorporaron 80 toneladas de composta, se instaló riego por goteo y se produjeron más de 50 cultivos orgánicos destinados a los comedores escolares.
La parcela y los huertos escolares se consolidaron como espacios pedagógicos vivos donde niñas, niños y jóvenes aprenden ciencias, nutrición, historia agrícola, biodiversidad y cuidado ambiental a través de la práctica directa.
En 2025, estudiantes de la telesecundaria obtuvieron el primer lugar en un concurso académico municipal, demostrando que la escuela pública rural puede alcanzar altos niveles de desempeño cuando se articula con proyectos comunitarios integrales.
La experiencia demuestra que las parcelas escolares pueden recuperar su vocación como patrimonio social destinado a educar, nutrir y formar a las nuevas generaciones rurales en una agricultura sostenible.

Créditos institucionales:
*Proyecto Reconfiguración Agroecológica, Alimentaria y de Salud (RAAS).
*Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Unidad Occidente.
*Universidad de Guadalajara.
*Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).
*Comunidad de El Mentidero y Ejido La Tuna, Jalisco.





