Autlán de Navarro, Jalisco.- La noche del viernes 17 de julio, la revista Papalotzi (Papalotl, mariposa en náhuatl) compartió su vuelo con quienes asistieron a la presentación del número 36, en el Museo y Centro Regional de las Artes de Autlán, donde las personas asistentes escucharon y compartieron historias alrededor de la importancia de las publicaciones impresas.
La presentación de esta revista estuvo a cargo de Berónica Palacios, Dante Alejandro Velázquez, directora general y subdirector de Papalotzi respectivamente y de Guillermo Tovar Vázquez, cronista municipal de Autlán.
Antes de escuchar las reflexiones de Guillermo Tovar, la primera en tomar el micrófono fue Berónica Palacios, quien hace casi 22 años junto con una amiga suya, sentadas en una banqueta idearon las posibilidades de crear una revista impresa diferente a las que ya existían en aquel momento.
Papalotzi nació un 4 de septiembre de 2004 y a lo largo de estos años ha guardado como parte de su esencia la publicación de literatura escrita en lengua indígena por personas nativas de pueblos originarios, además de ser un espacio donde han publicado autores consagrados y también personas que recién comienzan en el mundo de las letras.
Otra característica que distingue a la revista Papalotzi es su diseño media carta vertical, que a decir de su directora la hace fácil de llevar a cualquier sitio y que además reserva un momento de “magia”, porque en realidad (su portada y contraportada) se extienden como las alas de una mariposa para ofrecer al lector una galería de arte plástico.
Lo imprescindible de los impresos
En un mundo donde la tecnología ha impregnado todos los espacios de la vida, Papalotzi se planta en la resistencia como una de las revistas más longevas en Jalisco, a decir del académico y escritor, Pedro Valderrama, lo cual le da amplias posibilidades de dar luces sobre cuestiones imprescindibles para permanecer en el tiempo.
Más allá de hablar un poco sobre el contenido del número 36 de Papalotzi, Guillermo Tovar aprovechó el momento con una pertinente reflexión a partir de una pregunta, ¿para qué seguir haciendo revistas literarias impresas?, que en el intento por responderla lo llevó a conclusiones como que, ofrecen un espacio para difundir la obra de artistas, son documentos que preservan la memoria y que pueden servir como “cápsulas del tiempo” acotó el cronista.
Guillermo Tovar hizo también un viaje detallado por las publicaciones impresas desde el año 1897 hasta la actualidad en Autlán a través de las referencias históricas de Ernesto Medina Lima, que tenían alguna sección literaria o que como en el caso de la actual publicación Logoria, que está dedicada al cien por ciento al arte, literario y gráfico.
En particular sobre Papalotzi destacó la formalidad con la que publicación refiriéndose a la existencia de un consejo editorial y de corresponsales, lo cual le da seriedad a la publicación.
La presentación de Papalotzi generó un momento de diálogo con los asistente, quienes coincidieron en lo imprescindible que es la conservación de la palabra como un espacio de resistencia ante cualquier transformación; así como destacar la belleza de la magia que produce la portada y contraportada al volverse unas alas de mariposa que llevan arte en su vuelo.




