Una semana después, el corazón aún duele. Hay tragedias que interpelan con intensidad y la de la preparatoria Antón Makarenko en Lázaro Cárdenas, Michoacán, es una de ellas. Lo es porque murieron dos de las nuestras. Lo es porque más allá de la indignación y de los reclamos de justicia, no hay indicadores que anuncien la reducción de la posibilidad de que un hecho así se repita.
En la preparatoria de Lázaro Cárdenas, dos maestras fueron asesinadas a tiros por un estudiante que se presentó en la escuela armado con un rifle de asalto. Del agresor, Omar, de 15 años, solo se sabe que recibió una sanción menor por llegar tarde, que era admirador de masacres estudiantiles estadounidenses y que había expresado mensajes misóginos en sus redes.
De ellas, de mis colegas, quiero recuperar un poco de su humanidad, y tenerlas presentes a partir de expresiones recuperadas en redes sociales de sus familiares y amigos.
Las maestras
A la maestra Tatiana Madrigal Bedolla le decían «Tatis», tenía 37 años y era originaria del propio Lázaro Cárdenas. Sus seres queridos la tienen presente como una «figura fuerte, trabajadora y cercana»; palabras como dedicación y compromiso aparecen con frecuencia ligadas al aprecio que generó entre estudiantes que la recordaron por ser alegre y empática con ellos. Noticias publicadas hacen referencia a un hermano que reclamó justicia.
María del Rosario Sagrero Chávez tenía 38 años, un esposo, una hija, y le decían «More»; era la coordinadora académica del colegio y llevaba ocho años trabajando ahí. Originaria del municipio de Arteaga. En publicaciones en redes sociales y declaraciones a medios de comunicación, familiares y colegas la describen como amorosa, con una risa contagiosa y consejos llenos de «ternura y sabiduría». Una maestra querida por sus alumnos. Su esposo, Francisco, ha sido clave en el reclamo de justicia.
Ambas maestras, María del Rosario y Tatiana, tuvieron que recurrir a un acto heroico para evitar una tragedia mayor, pues Omar se presentó en la recepción y su intervención evitó que entrara a las aulas donde había 250 alumnos. Honramos a las colegas, pero las escuelas no necesitan héroes, porque tristemente el hecho no es aislado; presento a continuación algunos anteriores.
Otros casos
María Assaf Medina, profesora de inglés en el colegio Cervantes de Torreón, fue asesinada por un estudiante en enero de 2020. Octubre de 2025, en el Colegio de Bachilleres 6 de Oaxaca, Fabiola Ortíz Medina, maestra de la institución, recibió seis disparos por un alumno molesto por una baja calificación. Septiembre de 2024, dos estudiantes del profesor Diego Yasmar Barrales lo secuestraron y lo asesinaron en El Álamo, Veracruz.
La lista crece. La respuesta de las autoridades ha sido lamentar los hechos y anunciar programas de salud mental para los maestros, otra vez son los maestros sobre quienes recaen la responsabilidad. Nada de endurecer las penas para los agresores, nada de hacer responsables a otros actores involucrados, nada de reconocer que las estadísticas sin reprobados, sin sanciones, son una ilusión, una farsa que cobra vidas, cada vez más vidas.





