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De una campaña de vacunación en 1921 | Historias de plaza pública

Es decir, en 1921 no solo era obligatorio vacunar a los niños, con sanción para los omisos, sino que la forma de aplicar las vacunas era más parecida a como se hacía a inicios del siglo XIX (recordemos la heroica expedición de Balmis y sus vacunas de brazo a brazo) que a como se hace en la actualidad. ¿Cómo reaccionarían ante estos procedimientos los mexicanos del siglo XXI?

Guillermo Tovar Vázquez

Autlán de Navarro, Jalisco. 20 de mayo de 2022. (Letra Fría) Una de las noticias más relevantes de la semana que está terminando es la esperada aplicación de la vacuna contra la COVID-19 a jóvenes de entre 12 y 17 años de edad. En nuestros días, aplicarse o no una vacuna es una decisión personal, voluntaria: quien así lo desea puede acudir a solicitar su dosis, para sí o para sus hijos y, quien no quiere pues no lo hace. Pero no siempre fue así.

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En el Archivo Histórico Municipal se encuentra el registro documental de una campaña de vacunación que se llevó a cabo en Autlán en 1921, cuya población objetivo eran los niños. En esos valiosos documentos hay información sobre cómo las autoridades municipales se involucraban en la aplicación de la vacuna y sobre las curiosas instrucciones para que el personal de salud inoculara las dosis en los cuerpos de los niños.

El primer documento sobre esta campaña de vacunación es una circular firmada por el presidente municipal, Higinio García Meza, con un sello del Ayuntamiento de Autlán y fechada el 8 de junio de 1921. Esta comunicación iba dirigida a los jefes de manzana del cuartel 4° (suponemos que se dirigieron circulares para los jefes de manzana de los otros cuarteles) y en ella se les instruye a notificar a los padres de familia de su manzana que deben llevar a sus hijos al salón municipal (un espacio ubicado en la planta baja de la torrecilla del reloj) para ser vacunados. Al final, se avisa que, de no llevar a sus niños, se les aplicaría la sanción correspondiente. El cuerpo de la circular dice así:

“Se suplica atentamente a los CC jefes de manzana del cuartel 4° cuyos nombres constan inscriptos al margen, se sirvan notificar a los padres, tutores o encargados de los niños que vivan en la manzana que está a su cargo, que deberán, sin excusa ni pretexto, traer a éstos al Salón Municipal para que sean vacunados hoy, a las CUATRO de la tarde; advirtiéndoles que de no verificarlo se les impondrá el castigo correspondiente; sirviéndose firmar al calce de enterados”

De manera que la vacunación era obligatoria, no había margen a objeciones de conciencia o a la posesión por los tutores de “otros datos” que les hicieran concluir que las vacunas serían perjudiciales para sus hijos, como ocurre un siglo después. Recordemos que los autlenses de entonces acababan de vivir un episodio de pandemia, que trajo cantidades muy altas de fallecimientos y escenas dantescas en el hospital de Las Montañas, donde se atendía a los enfermos de la llamada influenza española.

Pero no es el único cambio notable en la gestión de las vacunas, a 101 años de distancia. En otro documento del mismo expediente, aunque fechado el 11 de enero de 1921, nos encontramos una descripción de la forma en que debía aplicarse una vacuna. Se trata del oficio número 19, que no contiene firmas, pero sí un sello del Consejo de Salubridad del Estado de Jalisco y el apellido de su secretario, un señor Barriere, que le remite a la autoridad municipal de Autlán un paquete de 20 ámpulas de vacuna “de buena calidad”.

En el oficio se recuerda cómo debe hacerse la aplicación de estas dosis, colocando una gota sobre la piel del niño y haciendo enseguida una pequeña herida para que penetrara en el cuerpo. Las instrucciones dicen textualmente:

“…depositando una gota sobre la piel y haciendo enseguida una escarificación con un alfiler o lanceta esterilizados. Los vacunados deben observarse, procurando recoger la linfa que produzcan sus pústulas para conservarla en tubos o ámpulas de vidrio o hacer su nueva implantación de brazo a brazo”.

Es decir, en 1921 no solo era obligatorio vacunar a los niños, con sanción para los omisos, sino que la forma de aplicar las vacunas era más parecida a como se hacía a inicios del siglo XIX (recordemos la heroica expedición de Balmis y sus vacunas de brazo a brazo) que a como se hace en la actualidad. ¿Cómo reaccionarían ante estos procedimientos los mexicanos del siglo XXI?

Fuentes:

  • Calles y barrios de Autlán. Ernesto Medina Lima.
  • Archivo Histórico Municipal de Autlán. Caja 327, sección 14, expediente 3.

MA/MA

Cronista honorario de Autlán por la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco desde 2015 y cronista municipal desde 2018. En abril de 2017 ingresó a la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco con el trabajo La construcción de la carretera Autlán-Purificación en 1930.
Correo: culturautlan@gmail.com

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