El término hospital escuela se ha popularizado en las recientes semanas en los medios de comunicación, a raíz de las declaraciones de la rectora de la Universidad de Guadalajara, Karla Planter, sobre el proyecto de instalar en las regiones de Jalisco una serie de hospitales civiles bajo ese modelo, en los que se ofrecerán al público servicios médicos de especialidad y los estudiantes de Medicina podrán hacer sus prácticas.
De hecho, ya inició la construcción del hospital de Puerto Vallarta y está proyectado el de Ciudad Guzmán; aunque el Centro Universitario de la Costa Sur ya tiene en marcha el proceso de inscripción de la primera generación de la carrera de Medicina, todavía su hospital escuela no se encuentra considerado.
Sin embargo, ya Autlán y la región tuvieron un hospital de este tipo, con servicios de especialidad, en el que funcionó una escuela de Enfermería y se realizaron prácticas profesionales y proyectos de investigación. Enseguida comparto un fragmento de mi investigación sobre el Hospital de Las Montañas, que fue presentado en el XXI Coloquio Internacional de Temas Jaliscienses Mario Gómez Mata, en Lagos de Moreno, en 2025, con información de la época de esplendor de este hospital, cuyas gestiones para su construcción iniciaron en 1939 y fue administrado por un patronato integrado por ciudadanos autlenses:
La zona de influencia del hospital abarcaba desde Cihuatlán hasta Cocula y desde Tomatlán hasta Tonaya. Antes de la apertura del hospital, los pacientes de toda esta región debían trasladarse a Guadalajara para ser atendidos de cualquier padecimiento, incluidas las emergencias. Ante la cantidad de personas que habitaban esta región y la diversidad de padecimientos que podrían presentar, era necesario un equipamiento, humano y material, abundante y diverso.
En este sentido, un personaje crucial en el desarrollo del hospital fue una persona moral: la Compañía Minera Autlán, que financió la realización de mejoras materiales, hizo aportaciones financieras directas para el gasto del hospital y prestó, durante años, una planta generadora de electricidad para evitar que el servicio sufriera afectaciones durante los cortes de energía.
Aunque la compañía construyó la clínica San Francisco, donde ofrecía servicios médicos de primer contacto a sus trabajadores, mantenía en renta dos habitaciones en el Hospital de Las Montañas, para que fueran atendidos en casos especiales.

Otro aporte de la Compañía Minera Autlán al desarrollo del hospital fue la adquisición del primer aparato de Rayos X, que fue comprado por gestiones del ingeniero Enrique Madero Bracho y era manejado por la señorita Carmen Elizarraráz. Este aparato, de fabricación mexicana, estuvo en servicio casi 20 años en el hospital. En palabras del doctor De Niz, la Compañía Minera Autlán también trajo a más médicos a trabajar en el hospital, entre quienes estuvieron los doctores Wynter, Carlos Lago y Rubén Yáñez.
La Compañía Minera Autlán aportó al Hospital de Las Montañas un aparato alemán de anestesia, equipo para cirugía de circuito cerrado y otros equipos. Estas donaciones eran parte de una planeación de la compañía consistente en equipar un hospital en el que pudieran ser atendidos sus trabajadores en lugar de afiliarlos a todos al IMSS, lo cual le sería más gravoso. Sin embargo, los equipos donados también sirvieron para atender a todos los pacientes que lo necesitaran.
En estos años primeros de desarrollo del hospital estuvieron como directores, además del doctor Avelar, los doctores Carlos Rivera y Adrián Carrillo, a quien sucedió el doctor Nabor de Niz Domínguez en el año 1960, cuando se tuvo que ir a Guadalajara. Originario de Villa Purificación, el doctor De Niz había llegado a Autlán desde su infancia, para concluir la educación primaria en el Centro Escolar Chapultepec.
Estudió Medicina en la Universidad de Guadalajara, fue interno en el Hospital Civil de Guadalajara y el primer residente en el hospital México Americano, donde conoció al doctor Carrillo, quien lo invitó a venir al hospital de Autlán. Cuando llegó al Hospital de Las Montañas, todavía se encontraban trabajando aquí las monjas que llegaron del Sanatorio Guadalajara trabajando como enfermeras, aunque en su gestión se instauró una Escuela de Auxiliar de Enfermería en el hospital, con la finalidad de tener auxiliares para las enfermeras que ya trabajaban ahí, con el programa de estudios de la Escuela de Enfermería de Guadalajara, proporcionado por el doctor José Barba Rubio, adaptado para formar auxiliares.
Durante la gestión del doctor De Niz se consiguieron nuevos equipos, como un microscopio que era del Centro de Higiene, una centrífuga de mano, que sirvieron para hacer exámenes citológicos y coprológicos. También empezaron a recibirse médicos de servicio social, que ayudaron a mejorar el servicio del hospital.
Cuando el doctor De Niz fue invitado a dirigir el Hospital de Las Montañas, todavía estando en Guadalajara, conoció el doctor Alfredo Avelar, quien había sido director de ese hospital. Ambos coincidieron en el Hospital México Americano, cuando el doctor Avelar ya había concluido una especialización en administración hospitalaria en Estados Unidos y había sido nombrado administrador de ese hospital y de todos los del IMSS de la zona de Guadalajara.
El doctor Avelar ofreció a De Niz su ayuda para organizar el Hospital de Las Montañas, modernizando el proceso de atención a los pacientes mediante la implementación del expediente clínico de cada paciente, que incluía una hoja de gráfica donde se anotaban el pulso, temperatura, respiración y presión arterial, que le servía al médico para evaluar rápido al paciente, la hoja de indicaciones médicas, la hoja de enfermería en la que las enfermeras reportaban lo que se le había aplicado a cada enfermo, y la hoja de reporte quirúrgico que indicaba el diagnóstico de entrada y de salida y el tratamiento que llevó el paciente dentro del hospital. Los expedientes se elaboraban tanto para pacientes internos como externos, con lo que se conformó un archivo de unos 12 mil expedientes completos.
El doctor De Niz recuerda que el señor Jaime Llamas consiguió una audiencia con el gobernador Juan Gil Preciado, sin recordar la fecha exacta, en la que le solicitaron la donación de materiales y equipo para la instalación en el Hospital de Las Montañas de un laboratorio de análisis clínicos. El gobernador, que era amigo de don Jaime, le giró instrucciones al comerciante Carlos Nafarrate, especializado en equipos de salud, para que surtiera lo que ellos pidieran, turnando la cuenta a la Tesorería del Estado. De esa forma se consiguieron un microscopio binocular, una centrífuga manual y un espectofotómetro de flama, para hacer química sanguínea, un servicio que hoy es muy común pero que en esa época no existía en Autlán.
El doctor De Niz formó un equipo de especialistas en diversas áreas de la medicina que, radicados en Guadalajara, estaban dispuestos a venir al Hospital de Las Montañas a atender a pacientes en casos de su especialidad, a donde venían con todo y sus equipos a atenderlos aquí, por lo que ya no tenían la necesidad los enfermos de trasladarse a la capital del Estado, con los riesgos que esto conllevaba.
Con sede en el Hospital de Las Montañas, comenzó a funcionar en Autlán la Sociedad Médica del Suroeste de Jalisco, que agrupaba a los médicos de toda la región. La Sociedad sigue funcionando, con sesiones mensuales en las que cada socio debe presentar un trabajo inédito sobre su especialidad. Con todos estos adelantos, hacia 1967 el doctor De Niz solicitó a la Universidad de Guadalajara que el Hospital de Las Montañas fuera considerado como Hospital Universitario, en un momento en que fuera de la capital no existía alguno de ese tipo, ni antecedentes de alguno.
El Consejo de la Escuela de Medicina aceptó enviar a un equipo de profesores integrado por el jefe del Servicio de Cirugía y al de Medicina Interna del Hospital Civil, al jefe de Ginecología y a un cirujano ortopédico, para revisar la organización del Hospital de Las Montañas y dar su dictamen. Lo primero que pidieron fue conocer los expedientes clínicos, que tomaron ellos mismos del archivo del hospital, enseguida pasaron a ver a los pacientes. Como resultado, a la semana de esta visita se recibió el dictamen de aceptación de que el Hospital de Las Montañas fuera hospital universitario, el primero fuera de la ciudad de Guadalajara.
Esto permitió que al hospital fueran enviados pasantes de medicina a hacer servicio hospitalario complementario, tres de los cuales hicieron aquí su tesis recepcional: la doctora Consuelo Gómez Pelayo, sobre el bloqueo peridural en el parto; el doctor Joel García Rodríguez, sobre la detección de glucosa en sangre, y Fausto García Rivera, con mención honorífica.
Esto contribuyó a que el Hospital de Las Montañas también hiciera trabajo de investigación, además de estas tesis, el doctor De Niz realizó un trabajo sobre el tratamiento del absceso hepático amibiano mediante metronidazol, que le valió su ingreso al Colegio Americano de Cirujanos, con el grado de “Fellowship”, siendo el primer socio no avecindado en una capital de Estado, en una ceremonia que tuvo lugar en Chicago el 19 de octubre de 1973, apareciendo en el anuario de ese año el nombre del Hospital de Las Montañas.
En esos años, que se pueden considerar de esplendor del Hospital de Las Montañas, Autlán cobró relevancia a nivel estatal en el ámbito médico, por ser uno de los pocos municipios en los que se ofrecían servicios médicos de calidad, además de enseñanza e investigación de primer nivel. Este periodo de desarrollo concluyó en 1974, cuando la mesa directiva del patronato renunció a sus cargos debido al desacuerdo con las injerencias en su operación por parte del gobierno municipal. El hospital entró a partir de este año en un periodo de decadencia.
Referencias
Compañía Minera Autlán, SA de CV. (1973). Presencia de Autlán en el Estado de Hidalgo. Informina, 1.
Cosío Amaral, R. (2009). Daniel R. Villalobos. Más que un autlense… Autlán: Gobierno municipal de Autlán.
De Niz Domínguez, N. (3 de Septiembre de 2024). Historia del hospital de Las Montañas. (G. Tovar Vázquez, Entrevistador)
Rubio Martínez, J. (2016). Microhistorias de Autlán, Jalisco. Su mineral, su caña de azúcar. Guadalajara: Fundación Javier Galván, A.C.
Unidad. (Octubre de 1973). Ampliaciones al Hospital Regional. Unidad, pág. 1.





