El Autlán de la segunda mitad de la década de 1970 era un pueblo en franco crecimiento: de 31,129 habitantes que registró en todo el municipio el Censo General de Población de 1970, Autlán pasó a ser el hogar de 41,499 diez años después. Un aumento de 33% en solo diez años, debido en buena parte a la bonanza económica propiciada por la industria azucarera y los entonces aún incipientes producción y empaque de hortalizas, que conocerían un boom en la década siguiente.
Este crecimiento también se alcanzaba a ver desde la capilla del Cerrito. En esta década la mancha urbana autlense rebasó el arroyo El Coajinque hacia el sur, cuando se comenzaron a poblar la colonia Ejidal y, poco después, la Echeverría. Hacia el norte el crecimiento se notaba en la cercanía cada vez mayor con el barrio de Los Arquitos, conforme se iba poblando la calle Mutualismo.
Aparejado a este crecimiento cuantitativo vino un empobrecimiento del patrimonio edificado que, aunque ya se venía arrastrando desde la década de 1950, se acentuó en este periodo. Apenas iniciando la década, en 1971, comenzaron los trabajos de demolición de la torrecilla del reloj, que sería sustituida por una nueva Presidencia Municipal con un nulo valor arquitectónico, poco después desaparecería la fachada del Teatro Mutualista para dar lugar a la tosca y pesada del Cinerama Autlán, edificio hoy convertido en tienda de artículos chinos. La eliminación de fincas patrimoniales para sustituirlas por otras de líneas simples, generalmente destinadas al comercio, empobreció la imagen urbana de Autlán, que hasta entonces conservaba una armonía estética y una uniformidad de estilos.
En los años en que nació la Unidad 143 de la UPN se dio en Autlán un acontecimiento político de mucha relevancia. En las elecciones celebradas en 1976 ocurrió el primer triunfo de una planilla de oposición para el Ayuntamiento de Autlán, la encabezada por don Gabriel Lima Velásquez. Se trataba de un proyecto político independiente, del que formaron parte personajes ligados a la educación, como la profesora Francisca García Mancilla. Aunque la alternancia en el poder municipal tardaría todavía dos décadas en establecerse, este episodio de nuestra historia política nos habla de un despertar de una conciencia crítica y de una creciente participación ciudadana.
Hasta finales de la década de 1970 los autlenses solo podían estudiar, sin salir de su pueblo, hasta la preparatoria. Desde 1959 funcionaba la Escuela Preparatoria Regional de Autlán, fundada por el doctor Daniel Ruiz Villalobos que, aunque con altibajos y un periodo en que permaneció cerrada, contaba para entonces con una rica historia y, desde 1975, era una dependencia más de la Universidad de Guadalajara.
La secundaria Manuel López Cotilla abrió en 1939 y, en los tiempos en que llegó la UPN a Autlán, ya había otras tres opciones para estudiar la secundaria: la Escuela Secundaria Técnica #7, que había nacido en 1964 como Centro de Capacitación para el Trabajo Rural; la Escuela Nocturna para Trabajadores, antecedente de la actual secundaria Tecos, y la secundaria Morelos, fundada por el párroco de Las Montañas Ignacio Pelayo Corona.
A Autlán le faltaba dar el siguiente paso en el progreso educativo, la apertura de una escuela de estudios superiores. Aunque en 1975 el Ayuntamiento de Autlán había donado a la Universidad de Guadalajara el terreno que hoy ocupa el Centro Universitario de la Costa Sur, para que se ampliaran las instalaciones de la prepa o para que se construyera alguna otra instalación educativa, para inicios de 1979 aún no se ponía en funcionamiento algún plantel de educación superior.
En este contexto se da la creación de la Universidad Pedagógica Nacional, por decreto presidencial del 8 de agosto de 1978, comenzando a funcionar el 12 de marzo siguiente con 75 centros académicos instalados en todo el país, incluyendo cinco en Jalisco: Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan, Ciudad Guzmán y Autlán. La unidad de Autlán, la 143, comenzó a trabajar el 22 de octubre de 1979, bajo la dirección del profesor Fausto Maldonado Vargas y la siguiente plantilla de personal administrativo:
- Jefe administrativo: profesora Irma Florencia Gómez Díaz.
- Secretaria: Melania Galván Galván.
- Auxiliar administrativo: Irene Peña Gómez.
- Intendente: Miguel Ramos Villalvazo.
Esta unidad impartía cursos de actualización y nivelación para profesores, pero también ofrecía, en la modalidad a distancia, la licenciatura en Educación Preescolar y Primaria, cuyos primeros egresados recibieron sus títulos en una ceremonia celebrada en Guadalajara, junto con los de las demás unidades de la UPN instaladas en Jalisco, el 17 de agosto de 1980. Fueron los primeros licenciados que realizaron sus estudios superiores en Autlán, en la Unidad 143 de la UPN, que tuvo como primera plantilla docente a los siguientes profesores:
- Manuel Moreno Castañeda.
- Eliseo Uribe V.
- Ana María Quiles González, quien sería tercera directora de la Unidad.
- Tomás Ramírez F.
- María de Jesús Durán.
- Mario Ernesto Michel Santana.
- Teresa Gómez Cervantes.
- José Negrete Naranjo, quien en 1994 rendiría protesta como primer rector del Centro Universitario de la Costa Sur.
- Víctor Manuel Quintero Guzmán.
Los primeros años de la UPN en Autlán fueron difíciles y llenos de carencias. No contaban con un local propio, sino que realizó, por un tiempo, sus trabajos académicos en las instalaciones de la Secundaria Morelos (hoy Secundaria Autlán) y los administrativos en una casa rentada por la calle de Corona Araiza, con mobiliario improvisado. Esto cambió gracias a las gestiones de su director, quien consiguió la donación de un terreno municipal para la construcción de una sede propia, que entraría en funcionamiento entre febrero y marzo de 1982. Este terreno estaba fuera de la mancha urbana de Autlán, más allá de su límite poniente, en el Barrio de los Huizilacates.
En su libro Calles y barrios de Autlán, don Ernesto Medina Lima recuerda que se conocía como Barrio de los Huizilacates al conjunto que formaban un callejón que partía de la Quinta de Valencia hacia el sur y que hoy es la calle de Francisco González Bocanegra y su paralela calle de Francisco Zarco. En ese barrio se instaló en 1880 la plaza de toros para el Carnaval y, en lo que ahora es la calle de José Corona Araiza, se jugaban parejas o carreras de caballos.
El nombre del barrio se debía a la abundancia de huizilacates, de los que algunos individuos sobrevivieron hasta la primera década del siglo XXI, formando una especie de camellón al centro de la calle González Bocanegra, afuera de la unidad deportiva. Al otro lado del Coajinque, en terrenos del rancho de don Lucio, había también unos frondosos y sanos huizilacates, que incluso formaban parte de los terrenos de juego de los chiquillos de las colonias y barrios de los alrededores.
La construcción de la sede de la UPN en Autlán fue una de las avanzadas de la ciudad hacia ese rumbo.
Fuentes:
- Lima Velásquez, Gabril (2015). El tigre nunca pierde sus manchas. Autlán.
- Medina Lima, Ernesto (2007). Calles y barrios de Autlán. Guadalajara: Acento Editores.
- Rivera Morán, Gregorio (2009). Unidad 143 Autlán. En A. Ramírez Díaz, & T. Gómez Cervantes, La Universidad Pedagógica Nacional en Jalisco (págs. 61-71). Ciudad Guzmán: UPN 144.
- Tovar Vázquez, Guillermo (2023). El Autlán al que llegó la UPN. Mediadores, 75-76.
- Tovar Vázquez, Guillermo (14 de Julio de 2024). El huizilacate del Coajinque es árbol patrimonial de Autlán. Obtenido de CulturAutlán: https://culturautlan.blogspot.com/2024/07/el-huizilacate-del-coajinque-es-arbol.html





