/

La adversidad real en contra de la felicidad de las niñas afganas

Martha Verónica Guerrero Aranda pone sobre la mesa la situación de los derechos humanos de las niñas en Afganistán. De acuerdo con nuestra columnista, la activista Zubaida Akbar, directora del programa para Afganistán de Femena, informó que el llamado Decreto nº 18 promulgado por los talibanes permite el matrimonio de niñas desde edades muy tempranas, bajo el argumento de que podrían solicitar el divorcio al cumplir nueve años.

Foto: UNICEF/Amin Meerzad

Por: Martha Verónica Guerrero Aranda | Como lo he expresado en reiteradas ocasiones me parecen preocupantes e indignantes las terribles violaciones a los derechos humanos que han padecido las mujeres afganas desde el año 2021. Con la caída de Kabul el 15 de agosto los talibanes gobiernan de facto bajo un régimen teocrático y con la salida de tropas internacionales que, en la historia reciente, les facilitó recuperar el control.

Tal vez ustedes recordaran las imágenes que a través de varios medios de comunicación dieron la vuelta al mundo, nos mostraban entre otras cosas a una gran cantidad de afganos colgando de los aviones del ejército de Estados Unidos o miles de mujeres con sus hijos pequeños implorando a los soldados que les permitieran subir en sus vehículos, muchas personas tratando de salir de ese país, que ante la desesperación intentaban por todos los medios huir.

Sin duda, encontrar una respuesta o salida que pueda ayudar a mejorar la calidad de vida de sus habitantes en especial de las mujeres y las niñas es complejo pues así de complejo es el escenario afgano actual, lo que sin duda es muy claro -por desgracia- es que son ellas quienes se han visto más perjudicas, pues desde el 2021 a la fecha se han aprobado alrededor de 140 medidas que atentan principalmente sus derechos humanos.

Algunas de las restricciones ya impuestas incluyen la prohibición al acceso educativo, lo que convierte a Afganistán en el único país del mundo en donde las niñas a partir de los 12 años tienen prohibido estudiar. Tampoco se les permite trabajar, el informe anual de ONU Mujeres reporta la expulsión del mercado laboral del país hasta en un 80%. A las pocas mujeres que continúan trabajando se les exige la compañía de un pariente varón –el mahram o guardián, padre, marido o hermano- en caso de que la mujer no cumpla con esto y salga a la calle sola, puede ser encarcelada o torturada.

Otras restricciones impuestas son: no pueden obtener el pasaporte, tampoco pueden viajar o acudir a emergencias al hospital solas, se les obliga también a permanecer en silencio, aunque esto parezca increíble –no tienen permitido hablar en público- pero si esto no fuera suficiente hace unos días se ha dado a conocer un decreto en el cual se reconoce de manera implícita el matrimonio infantil.

La activista Zubaida Akbar directora del programa para Afganistán de la organización Femena dio cuenta a el periódico El País que el 14 de mayo los talibanes promulgaron el Decreto nº 18 o “Código de separación judicial de los cónyuges”. Lo que estipula ese decreto es “que las niñas puedan ser casadas con seis, siete años o menos con el pretexto de que esas menores pueden luego teóricamente pedir el divorcio al cumplir nueve años.

El artículo 5 establece: “Al alcanzar la pubertad, la menor tiene la opción de disolver el matrimonio” que un familiar haya contraído para ella. El decreto también estipula que, si una niña no se opone a su matrimonio concertado al llegar a la pubertad, se considerará que ha dado su consentimiento. Las mujeres adultas y los niños deben dar su consentimiento verbalmente.

“Al dedicar un capítulo a la separación de las niñas que alcanzan la pubertad y que están casadas, el decreto implica que el matrimonio infantil está permitido”, dijo la misión de la ONU en Afganistán en un comunicado. “También permite que el silencio de una niña al llegar a la pubertad se interprete como consentimiento al matrimonio”.

Organismos como la UNICEF y ONU Mujeres están realizando algunos esfuerzos para revertir los impactos de estas leyes sobre las mujeres, pero es sumamente complicado porque muchas niñas y adolescentes se ven obligadas desde edades tempranas a cumplir con lo que sus familias les obligan hacer, careciendo de toda posibilidad por elegir de manera independiente.

Afganistán es un país montañoso sin salida al mar, ubicado en Asia del Sur. Es un estado islámico teocrático basado en principios religiosos del islam sunní. Comparte territorios con Pakistán al sur y al este, con Irán al oeste, con Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán al norte, con China al noroeste a través del corredor Waján.

De México lo separan miles de kilómetros, si se midieran en vuelo directo aproximadamente unos 13, 900; como no existen vuelos directos el viaje nos llevaría de 30 a 50 horas depende de que aerolínea elijamos para el viaje, de la misma forma nos separan 10:30 hrs. en horario siendo para ellos mas tarde. Así mismo, nos hacen diferentes también innumerables prácticas culturales, formas de comer, vestir y ser, idiomas, escrituras, religión y un sinfín de aspectos más.

Sin embargo, hay algo que nos pudiera preocupar y que puede ser similar, la razón es que en nuestro país existen miles de niñas sobre todo en zonas rurales que son casadas en contra de su voluntad por decisión familiar, niñas que, aunque parezca increíble siguen siendo intercambiadas por productos, cosas, terrenos, comida etc. A pesar de que el matrimonio infantil en nuestro país está prohibido en los 32 estados, aún persisten por razones como la pobreza, desigualdad o usos y costumbres la práctica de forzar a niñas y adolescentes al matrimonio.

Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) integrado por 38 países y del que nuestro país forma parte, en un informe dio a conocer que de estos países México ocupa el lugar número uno de embarazos en adolescentes.

Es en ese sentido comparar una realidad con otra, es decir lo que viven las niñas mexicanas no puede estar tan distante de las realidades de las niñas afganas porque en sentido estricto con o sin permiso de la Ley se hace un atropello a sus derechos humanos, que las limitará de por vida al acceso de una calidad de vida mejor, pues no solo se pone en riesgo su salud e integridad física, sino también las posibilidades de adquirir herramientas que les permitan vivir de manera digna en este de por si complicado y desigual mundo.

Por último, como siempre agradezco el favor de su lectura, los invito a enviar o dejar su comentario; espero nos encontremos en la próxima emisión.

afganas

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

MEDIOS AMIGOS

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad