La grilla | Antes del contrato, un nuevo trato social

Ilustración: Israel Aguilar

En su columna #LaGrilla, Elden Chávez escribe sobre el proyecto de la Refundación de Jalisco y los tropiezos de su líder, Enrique Alfaro Ramírez.

Por: Elden Chávez

Guadalajara, Jalisco. 03 de noviembre del 2021. (Letra Fría) En un principio los y las jaliscienses teníamos, por primera vez en años, un acuerdo político generalizado en un liderazgo centrado en un proyecto de gobierno, más allá de un partido o de una simple figura política, la opción real de fortalecer y de institucionalizar el proyecto de Movimiento Ciudadano en Jalisco, llegaba como la posibilidad de que por primera vez, un punto de encuentro entre izquierda y derecha pudiera reunir a todo Jalisco en torno a una sola meta: reconstruir. Una tarea de asedio máximo predecido de gobiernos y proyectos con nostalgia del autoritarismo clásico, más allá de un acto de ignominia social, el proyecto de MC Jalisco liderado por Enrique Alfaro suponía un esfuerzo de unidad y de punto de partida para darle la bienvenida a una nueva idea democrática en nuestro Estado. Bueno, al menos antes de 2018 el panorama pintaba como tal.

El punto de partida del proyecto de la “Refundación de Jalisco” contó con un respaldo mayoritario en todo Jalisco, no solo con el respaldo electoral que obtuvo el gobernador, candidatos a alcaldes, diputados y senadores. Jalisco buscaba posicionar un proyecto alterno al histórico binomio PRI-PAN y a la alza nacional de MORENA.

Ciudadanía, grupos empresariales locales, políticos en apoyo, grupos campesinos y rurales, además el fuerte apoyo por parte de la Universidad de Guadalajara y su cuerpo intelectual para construir los trazos ideológicos e intelectuales del proyecto de “Refundación” contando con el apoyo de académicos como Javier Hurtado, Luis F. Aguilar, el actual rector Ricardo Villanueva, Xavier Orendain, entre otros.

La construcción programática de un movimiento político, sí, articulado por grupos económicos predominantes en el Estado pero con una fuerte base social (después de la histórica alternancia con el PAN en la gubernatura, MC consolidó la base política más grande y legítima en Jalisco).

Los resultados de la gestión y el intento de institucionalizar el movimiento político de la refundación, se diluyó de una forma tan rápida que incluso parece siniestra. Una vez en la oficina de gobernador, la intención de que Jalisco pudiera recuperar la tradición de liderar un progresismo político a nivel nacional se perdió en cuestión de días y el proyecto de Enrique Alfaro se resumió en una batalla perdida y sin tregua contra el presidente de la república, quien desde un inicio obstaculizó su proyección a nivel nacional.

Cifras históricas que marcan una crisis de seguridad sin precedentes, asesinatos políticos de candidatos durante y antes de la campaña de 2021 que representaban alternancia a MC, el crimen político sin resolver contra la vida de Aristóteles Sandoval (ex-gobernador), politización de proyectos de movilidad urbana (Línea 3, Línea 4, Peribús) para lograr acuerdos con los sindicatos y colectivos de transporte público en la ZMG en el alza a la tarifa, persecución política y económica a la Universidad de Guadalajara, crisis de gobernabilidad en Jilotlán y Tlaquepaque, gasto en comunicación que supera la inversión en programas sociales como #ATodaMaquina, discriminación en protección sanitaria durante la pandemia a grupos socioeconómicos vulnerables, insultar a jaliscienses como lo hizo Emilio González (ex gobernador), infiltración y represión a jóvenes durante marchas y simulación de grupos estudiantiles a favor del gobierno del Estado como el colectivo #Soy456.

La necesidad de una “Refundación” para Jalisco es real, el consenso social y la legitimidad del pueblo para respaldar este proyecto fue real. El respeto y la unión de los mayores grupos políticos y económicos también lo fue. En esta ocasión no podemos decir que la democracia en Jalisco no funcionó, no toca decir que este gobierno fue un reflejo del pueblo y tampoco vale decir que no existió una voluntad por inspirar a futuras generaciones en pensar progresivamente en política, pero si bien, existe una gran paradoja en la democracia, que una gran unión y un gran consenso nos lleva al nacimiento de fuertes grupos o líderes que concentran la voluntad y legitimidad popular, este poder resulta en una necesidad de expandirse cada vez más y en la necesidad se encuentra la perversión de su origen.

Líderes como Enrique Alfaro fueron elegidos y formados por la voluntad general, que estos personajes le den la espalda a todo lo que equivale la democracia no es algo nuevo, lo hemos visto en México y en el mundo, el poder corrompe, pero en el caso del proyecto populista de la refundación de Jalisco, el poder no solo quedó en manos de la corrupción política e ideológica, quedó al lado histórico de gobiernos priistas y panistas que son dignos del México del siglo pasado y que de “nueva política” solo tienen el uso miserable de redes sociales.

EA/MA

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Licenciado en Estudios Políticos y de Gobierno y Diplomado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Guadalajara.

Temas de interés y de investigación: Partidos Políticos, Sistemas Electorales, Procesos de Institucionalización y Comunicación Política.

A partir del 1 de julio de 2021 forma parte de la Red de Columnistas de Letra Fría.

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