Agenda Ciudadana| La irresponsabilidad fatal

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 08 de marzo de 2021. (Letra Fría) El más reciente anuncio de medidas preventivas de COVID19, a propósito de las próximas semanas Santa y de Pascua, realizado por el gobierno de Jalisco, tiene un punto que no puede pasar inadvertido: “Los municipios deberán asegurarse de que se cumplan las restricciones y a toda costa evitar aglomeraciones”.

Tal punto es de notarse, por razones hasta ahora decepcionantes. Los municipios han estado ausentes, estacionados en la omisión en distinto grado, respecto a la pandemia. Es común andar por todos los municipios jaliscienses, y observar la carencia de respeto a las medidas preventivas, por ejemplo, del uso de cubrebocas o de la sana distancia, sin que las autoridades municipales hagan acto de presencia como tales, como autoridades.

Lo anterior no se trata sólo de atribuciones, pues en muchos de ellos se creerá que la pandemia es asunto que deben atender las secretarías estatal y federal de Salud. El punto en esto es que, en el caso de enfermedades sociales, como COVID19 y también como dengue o influenza, la participación y coordinación de los municipios con las secretarías de Salud es imprescindible.

Los gobiernos municipales son los más cercanos a las poblaciones locales, a las comunidades y barrios, y su omisión es muy dañina.  Es posible que puedan argumentar la carencia de recursos, pero mucho de lo preventivo se realiza con acciones de concienciación y con ejercicio de la autoridad.

Este problema no es exclusivo de los municipios jaliscienses, lo es para todo el país. El mismísimo gobierno federal, con increíble irresponsabilidad, recurre a la frase “prohibido prohibir” para justificar la floja o nula vigilancia y sanción de las medidas preventivas. Se trata, impensablemente, de un país que enfrenta una pandemia con una frase hippie.

Pero, bueno, nuestra sociedad ya sabe que de los gobiernos es mejor no esperar nada, no sólo para descargar estados de ánimo, sino para hacer lo que se debe hacer, por ejemplo, asumir la responsabilidad desde la sociedad civil y acatar voluntaria y responsablemente las medidas preventivas.

Es igualmente increíble que, ante la proximidad del periodo vacacional de Semana Santa y Semana de Pascua, se espere un repunte de contagios de COVID19. Es decir, sabemos que como sociedad nos comportaremos irresponsablemente y que lo aceptamos como si nada.

El gobierno estatal ya anunció algunas acciones que realizará durante tal periodo, como la aplicación de filtros carreteros y horarios de playa, de cinco de la mañana a cinco de la tarde, o de permiso a bares, hasta las once de la noche. Sin embargo, lo pertinente sería evitar salir de vacaciones.

Lo responsable, y esto es obvio, sería quedarse en casa el mayor tiempo posible, y al salir hacerlo con uso estricto de cubrebocas, conservación de la sana distancia, lavado o desinfección frecuente de manos.  Igual de importante es evitar lugares cerrados y concurridos, y evitar realizar o participar de aglomeraciones, lo que incluye celebraciones religiosas.

Hay personas que no entienden o que no quieren entender. ¿Quién las supervisará y obligará a acatar las medidas preventivas? Lo lógico y efectivo es lo que hicieran los tres órdenes de gobierno, pero no todos lo harán. Otra vez, será la sociedad civil la que tenga que hacerse cargo del problema, como cuando hemos sufrido grandes sismos. Los gobiernos sólo saben hacer política para efectos electorales.

MA/MA

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