Agenda Ciudadana | Un feminicidio bajo “las narices” del gobernador

Por: David Chávez Camacho

Autlán, Jalisco. 29 de abril de 2019. (Letra Fría) El pasado jueves por la mañana, en la puerta principal de Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador del estado, ocurrió un feminicidio. La asesinada, quien ya había denunciado la violencia de que era víctima y contaba con orden de protección, fue identificada como Vanesa Gaytán Ochoa, de 25 años de edad, quien perdió la vida debido a atropellamiento y apuñalamiento por parte de su esposo, Irving Emanuel Ramírez Barajas, de 31 años. Durante los hechos resultó lesionado un policía de guardia en el lugar.

Este asunto tiene un alto valor simbólico, negativo para el gobierno del estado. Si hubiese sido un performance, esa forma de arte, no hubiera resultado mejor realizado. La joven llegó corriendo a la puerta de Casa Jalisco para solicitar apoyo a los guardias, ya que su esposo la perseguía. Éste arribó al lugar en un automóvil, la atropelló y proyectó hacia los maceteros, descendió del vehículo y la apuñaló. Los guardias intervinieron, uno de ellos resultó lesionado en una pierna, impactado por el automóvil, y otro, a quien el violento cónyuge también intentó agredir, se vio obligado a dispararle con su arma. El agresor también falleció.

Hace días, a propósito del movimiento #MeToo, yo, y no sólo yo, señalé la necesidad de que las mujeres tomaran en cuenta la presunción de inocencia, que es uno de los grandes logros de la lucha por los derechos humanos. Pero también señalé la necesidad de que las autoridades y la sociedad toda tomaran en cuenta la presunción de verdad. El #YoSíTeCreo de mujeres en sororidad, y de hombres en solidaridad inteligente, ha de aportar un acompañamiento físico y psicológico muy valioso. Pero el #YoSíTeCreo faltante y urgente, determinante, es el de las instituciones de gobierno.

No es la primera vez que ocurre algo como lo aquí referido, aunque no se recuerda que hubiese ocurrido bajo las narices de la máxima autoridad política estatal. No es la primera vez, y en otras ocasiones se ha victimado también a madres, padres, hijas, hijos u otros familiares de mujeres agredidas. No es la primera vez, y aún se ignora si el gobierno del estado quiera que sea la última. No queda claro que al gobierno estatal le interese en verdad terminar con ésta violencia, y esa difusa actitud gubernamental es también una forma de violencia.

Según registros nacionales oficiales, durante los últimos 12 meses previos al 8 de marzo pasado, 8.1 millones de mujeres casadas o unidas sufrieron algún incidente de violencia de pareja. El dato es importante, pues la mayoría de las violencias de que son víctimas las mujeres ocurren en el ámbito familiar. Jalisco no es la excepción. Es una violencia que va de lo psicológico a lo físico, como el atropellamiento y el apuñalamiento, como ya está visto.

Ahora, la pregunta. ¿Y dónde o haciendo qué estaban la secretaría de Igualdad Sustantiva, la Fiscalía del Estado, el DIF y cuanta institución debe proteger a las mujeres, especialmente a las que han denunciado ser víctimas de violencia? O, por lo menos, aunque sea para aparentar interés, ¿dónde han estado las oficinas de Comunicación Social de éstas dependencias y del mismo gobierno del estado, que no han realizado ni siquiera una campaña mediática que incida en la costumbre vuelta ley, la que hoy sustenta éstas violencias indebidas?

Cuando hay un problema de vida y muerte, simular que se atiende es también misógino y corrupto.

Deja una respuesta