Tilica, Calaca
Huesuda, Dientona
Catrina, Pelona
Calavera, Flaca
Ya casi empieza noviembre y se acerca el momento de los recuerdos, las ofrendas, el aroma de las flores, las luces, la música y los gustos de quienes nos dejaron huella cuando se fueron a “la región donde de algún modo se existe”, según las palabras al español del poeta Nezahualcóyotl[1].
Además de ser un momento para disfrutar del chocolate y el pan de muerto, la temporada invita a leer textos literarios que abordan un tema tan complejo. Me viene a la mente la milenaria Epopeya de Gilgamesh y su profundo dolor ante la pérdida. El héroe, invencible en apariencia, llega a estar sumido en la desesperanza al haber visto de cerca la muerte de una persona cercana. Entonces, una mujer le aconseja:
ponte vestiduras bordadas
lávate la cabeza y báñate,
regocíjate contemplando a tu hijito que se agarra a ti,
alégrate cuando tu esposa te abrace… [2]

Es decir, sus palabras le invitan a vivir, así como lo hizo el tlatoani de Texcoco a través de su poesía y también lo hicieron otros poetas nahuas en los Cantares Mexicanos, con traducción de Ángel María Garibay K:
Flor entretejida de amarillo es mi tambor:
hago ofrenda de su palabra cual haz de amarillas flores.
Gózate y alégrate: no siempre es aquí nuestra casa:
tenemos que ir a su casa, oh mi vecino Moteuczomatzin:
es un préstamo la tierra,
son un préstamo las fragantes flores. [3]
En el ámbito de la poesía del siglo XX me concentro en Jaime Sabines y su voz al leer poemas alusivos a la muerte de su padre, a la de su amiga Rosario Castellanos o a la de su tía Chofi. La muerte se llora a través de las palabras, pero ante lo efímero, el chiapaneco también opta por abrazar la vida:
Si sobrevives, si persistes, canta,
sueña, emborráchate.
Es el tiempo del frío: ama,
apresúrate. El viento de las horas
barre las calles, los caminos.
Los árboles esperan: tú no esperes,
es el tiempo de vivir, el único.[4]
Las celebraciones del Día de Muertos conservan este espíritu y ponen en contraste la vida y la muerte, situación que ofrece la posibilidad de hacer reflexiones sobre la existencia. Visitar cementerios y ver la solemnidad con que las familias esperan la visita de sus difuntos o atestiguar cómo se reúnen grupos vecinales para elaborar altares en espacios públicos pueden ser un tema de inspiración para la escritura.
Existe un cuento magnífico de Felipe Garrido, protagonizado por una pareja que recorre los altares en las casas de una pequeña población. Se titula “Día de muertos” y es una joya de la narrativa breve. Forma parte de su libro La musa y el garabato (Fondo de Cultura Económica/Universidad de Guadalajara) y como elementos de los altares destaca la fotografía, las velas, la loza vidriada, los limones reales y el pan, porque, claro, no hay tradición mexicana sin comida de por medio.

Sean de azúcar, amaranto o chocolate, las calaveras son un elemento indispensable de la temporada, no sangrantes ni terroríficas, comestibles, juguetonas, coloridas y hasta hechas de palabras. En estas fechas dedicamos calaveritas literarias a nuestros seres queridos en vida o las usamos como válvula de escape para criticar con humor a las figuras de la política.
En Autlán y en otros municipios, algunas instituciones educativas y culturales promueven la creatividad a través de concursos de calaveras literarias. Su escritura supone el reto del ritmo, la métrica, la rima y la hábil incorporación de temas, léxico y humor, un gran desafío en tiempos en los que muchas actividades de razonamiento se le delegan a la IA. Felicitaciones y reconocimiento para quienes incentivan la escritura creativa.
Ya sea con lecturas que a lo largo de la historia hayan abordado el tema de la muerte o con calaveras literarias que nos pongan en el aquí y el ahora, ojalá esta festividad con sus luces, su comida y sus flores aromáticas nos reactive gratas memorias de quienes nos precedieron, nos haga sonreír con el humor que la acompaña y nos recuerde que este es el momento de vivir, como diría Sabines, el único.
[1] Tomado de: Poemas de Nezahualcóyotl en nahuatl y español – Nahuatl
[2] Tomado de:
https://ia800407.us.archive.org/20/items/La_Epopeya_de_Gilgamesh/Gilgamesh.pdf
[3] Tomado de: https://historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/poesia_nahuatl/085_03_04_01_poemasmimicos.pdf
[4] Tomado de. “Si sobrevives”, por Jaime Sabines | Textos en Poéticous





