Un espacio en el que vivimos todas y todos, creyentes y no creyentes, personas de todos los continentes, pero también especies animales y vegetales; y para que el desarrollo sea auténtico, debe considerar a todos y ser sostenible a largo plazo.
Frente al Mar Rojo, Moisés toma su bastón y hace que las aguas del mar abran una calzada para huir a un desierto, en donde llueve comida del cielo y brota agua de las rocas. De acuerdo, eso suena a ficción. Pero
Quizá ese sea el reconocimiento que necesiten para no dejar que los espacios caigan en el olvido hasta estar tan deteriorados como la Unidad Revolución, donde la reparación los haga parecer héroes, cuando están cumpliendo una chamba meritoria, y que pudo haberse




