Editorial | Un México intoxicado

en Plumas

Por: Ismael Hernández Barra.

Autlán de Navaro, Jalisco. 04 de junio de 2018. (Letra Fría).- “En un mundo de ciegos, el tuerto es rey”, reza el refrán. Los comicios electorales del 2018 se esperaban complicados en todos los sentidos, las expectativas han sido rebasadas en todo su contexto.

El común denominador de este proceso electoral no se circunscribe a la presentación de las plataformas de las distintas expresiones  políticas; los candidatos se han preocupado y ocupado de construir una campaña de poca altura política, ética y moral de desacreditación de propios y extraños. Todos contra todos, sacándose los “trapitos al sol” de manera por demás ociosa y no menos vergonzosa, conducta que sin duda, pone de manifiesto el nivel de la calidad de participación política que vivimos y aceptamos como ciudadanos y además corresponsables directos de la misma.

Siempre dispuestos a aportar detrás de una máquina, ya sea computadora, Ipad, tableta, laptop o celular, siempre que te permita el acceso a las redes sociales para despotricar sin censura y mucho menos mesura, en contra de tal o cual candidato, candidata o expresión política, sin el menor respeto y muchas veces sin la menor información que permita, después de un análisis acucioso, arribar a una conclusión y decisión informada que abone y privilegie al tema de la cohesión social de la cual tanto adolecemos.

Nos convertimos y autodenominamos poseedores de la verdad absoluta, señalamos y juzgamos a priori. Nos convertimos en juzgadores y vengadores universales, pero sobre todo, anónimos. Porque muchas veces aprovechamos la obscuridad de las redes para detrás de un perfil falso hacer alarde de coraje, valentía e indignación, que no es otra cosa que una manifestación de cobardía en su máxima expresión.

Si como pueblo coincidimos en el modelo de Estado al que aspiramos, entonces busquemos los puntos de coincidencia que nos permita la construcción de un modelo de Estado Nación que efectivamente garantice una calidad de vida digna y que la misma permee en los diferentes estratos sociales.

Esto no es cuestión de partidos políticos ni de creencias religiosas u otra, cualesquiera de las filosofías de vida que sea, porque más allá de las diferencias de pensamiento, respetables todas, vivimos en el mismo país, donde los problemas que aquejan a la sociedad en general, nos golpean a todos los sectores sin distinción alguna ante la mirada indiferente del Estado y su lastimosa justificación y actuación en virtud de las exigencias y demandas sociales.

Con tristeza vemos lo que supone debe ser una discusión generada del análisis de los problemas que aquejan a nuestra sociedad y los mecanismos políticos y jurídicos para lograr los objetivos en los tiempos señalados y establecidos para los efectos, convertidos todos en penosa charlotada.

El Estado, en procesos de esta naturaleza tiene por obligación jurídica difundir información veraz y oportuna, que le permita al electorado tomar la mejor decisión y que sea el pueblo, en razón de su soberanía, quien decida el modelo de gobierno que mejor responda a sus expectativas. Pero lejos de eso, se implementan campañas perversas con información que lo único que hacen es abonar a la ya de por si triste cultura del miedo.

Es verdad que por desgracia, nuestras instituciones han dejado mucho que desear en el desempeño de sus funciones. Son nuestras instituciones y hay que privilegiarlas, en su defecto, hay que agotar las instancias pertinentes para cada caso.

Votar y a ser votado es un derecho Constitucional, no votar no es opción de solución a los problemas de nuestro país. Reflexiona, piensa. VOTA LIBRE, por quien quieras, pero vota.

AJEM

Es Licenciado en Derecho por el Centro Universitario de la Costa Sur de la Universidad de Guadalajara y Maestro en Derecho Ambiental por la Universidad para la Cooperación Internacional de San José, Costa Rica. Es director general en Letra Fría.

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