El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César venció a los galos.
¿No llevaba siquiera un cocinero?
Bertolt Brecht
Preguntas de un obrero ante un libro
Aunque poco conocido cada 12 de septiembre, en México, se conmemora el Día del Historiador y la Historiadora, una fecha que invita no solamente a reconocer a quienes dedican su vida al estudio del pasado, sino también a reflexionar sobre la importancia que tiene la historia en nuestra sociedad.
La historia suele asociarse con fechas, personajes, guerras y acontecimientos que aprendemos en las aulas. Sin embargo, el trabajo de quienes investigan la historia va mucho más allá de memorizar acontecimientos. El historiador busca comprender cómo hemos llegado a ser lo que somos. Para ello, investiga documentos, fotografías, testimonios, objetos, edificios, paisajes y todo aquello que pueda aportar pistas sobre la vida de las sociedades.
Por eso la historia constantemente se está reescribiendo y nutriendo de la numismática, la arqueología, las crónicas, la arquitectura, archivos entre otras fuentes, directas o indirectas. Es el “oficio de historiar” el que va encontrando los hilos, diría Irene Vallejo la moderna Hipatia, es el historiador (a) quien contextualiza e interpreta, quien se apoya en una teoría y una metodología lo más cercano al método científico aplicado a las ciencias sociales. Es el historiador (a) quien analiza, clasifica y sistematiza la información que obtiene por diferentes métodos, la digitalización de la sociedad y de la academia ha venido a enriquecer esta labor. La historia es un campo sumamente peligroso y atractivo.
Peligroso sobre todo cuando el objeto de investigación es reciente pues “hay muchos vivos”, atractiva porque es inherente a nuestra naturaleza estar vinculados con el pasado, propio y ajeno. Por eso existe una gran cantidad de textos, notas y personas que estarían más bien del lado del “aficionadísmo a la historia” debido tal vez por esa tendencia a la permanencia, al legado, a pesar de lo efímero de nuestra existencia como individuos y como sapiens.
“En México, la conmemoración está relacionada con la fundación de la Academia Mexicana de la Historia, en 1919. Desde entonces, el estudio histórico se ha enriquecido con nuevas preguntas y perspectivas. Hoy sabemos que la historia no solamente se construye desde los grandes acontecimientos nacionales. También está presente en la memoria de los pueblos, en las tradiciones, en las fiestas, en los archivos familiares, en las historias de nuestros barrios y comunidades y en el patrimonio cultural y natural que heredamos.
Por eso, el historiador cumple una función fundamental: preservar la memoria y someterla a una mirada crítica. La memoria recuerda; la historia pregunta, compara, investiga y busca explicar. Ambas están estrechamente relacionadas, pero no son lo mismo.
En tiempos de redes sociales, inteligencia artificial y circulación acelerada de información, la labor del historiador adquiere una nueva relevancia. Vivimos rodeados de discursos sobre el pasado, algunos basados en investigaciones rigurosas y otros construidos a partir de mitos, prejuicios o información falsa. Frente a ello, el conocimiento histórico nos enseña a preguntar: ¿de dónde proviene esta información?, ¿qué fuentes la respaldan?, ¿quién la escribió?, ¿qué otras versiones existen?

Anécdota: hace tiempo varios estudiantes de historia (Facultad de Filosofía y Letras U de G), tuvimos un lamentable incidente de tránsito, detenidos. El amigo que manejaba fue al que esposaron de inmediato. Cuando nos estaban interrogando dijimos la verdad que éramos estudiantes de historia, lo sorpresivo fue que un policía (judicial …judas) le preguntó al asustado muchacho: – ¿ah sí? a ver cabrón quien es el padre de la historia-
- Herodóto respondió Luis..
- ¿Quien? Rugió el tira
- Herodóto repitió Luigi.
El Policarpo se acercó atrevidamente al oído del estudiante y le dijo en voz alta casi a grito: Heródoto, Heródoto…con acento en la primera o. Raro ¿No? Que un policía judicial supiera ese dato y lo peor: tenía razón.
Este cuadro de IA nos ayuda a identificar algunos datos:
| Cultura / época | Personajes o especialistas | ¿Qué registraban? | Importancia histórica |
|---|---|---|---|
| Mesopotamia — desde c. 3000 a.C. | Escribas sumerios | Reyes, guerras, ciudades, genealogías | Primeros registros sistemáticos del pasado |
| Egipto — desde c. 3000 a.C. | Escribas y sacerdotes | Reinados, guerras, genealogías, acontecimientos | Conservación de la memoria del Estado |
| Grecia — s. V a.C. | Heródoto | Pueblos, guerras, costumbres y causas | Considerado “padre de la Historia” |
| Grecia — s. V a.C. | Tucídides | Guerra del Peloponeso, causas y testimonios | Impulso de una historia crítica |
| Mesoamérica — época prehispánica | Tlacuilos | Códices, genealogías, conquistas, tributos, migraciones | Conservación de la memoria histórica mediante imágenes y escritura |
| Mundo maya | Aj tz’ib’ (especialistas de la escritura) | Gobernantes, guerras, alianzas, fechas y rituales | Registro histórico monumental y calendárico |
| Mundo mixteco | Pintores-escribas de códices | Genealogías, matrimonios, conquistas y territorios | Extraordinaria memoria dinástica |
| México, s. XVI-XVII | Alva Ixtlilxóchitl, Tezozómoc, Chimalpahin | Historia de pueblos nahuas y sus gobernantes | Historiografía indígena escrita después de la Conquista |

Antes de que existiera la profesión de historiador, las sociedades ya tenían especialistas encargados de conservar y transmitir la memoria colectiva. En Mesoamérica, los tlacuilos, los especialistas mayas de la escritura y los pintores de códices desempeñaron esa función.
Recordar el pasado no significa vivir atrapados en él. Significa comprender mejor nuestro presente y contar con mayores elementos para construir el futuro.





