“Sus tatuajes, herramientas y objetos
cuidadosamente conservados
sugieren que atribuía significados especiales
al cuerpo y a ciertos objetos.
como otros pueblos del Neolítico, probablemente
practicaba rituales y poseía una visión espiritual del mundo”.
En 1991 trabajaba en comunicación social de la Universidad de Guadalajara, además de cubrir eventos, nos tocaba hacer La Gaceta Universitaria, Recuerdo que vi en un reportaje británico que estaba causando gran revuelo en el mundo científico y no científico: el hallazgo de un hombre asesinado hace 5 mil 300 años y que debido a las condiciones climáticas (y al azar) se encontraba en buen estado de conservación, así como sus objetos personales.
El tema me llamó la atención y lo comenté con la compañera Carmen que era traductora y acordamos hacer una traducción libre de la nota originaria sobre Ötzi. Quedó bien pues era un buen tema, nos dieron la portada de ese número.
Nunca le he perdido la pista, nos conocimos hace 35 años, yo tenía 28 años y él 3 mil 300 aproximadamente. Algo en el tiempo nos une, tan es así que sigue estando en mi pensamiento y en mis oraciones más chéveres.
Lo que más ha sorprendido de Ötzi es que, aunque vivió hace 5 mil 300 años, muchos de sus comportamientos eran profundamente humanos y modernos:
Lo que se sabe con certeza en la actualidad según se consigna en el mundo digital es:
1. Cuidaba su apariencia
- Tenía el cabello y la barba recortados. Los análisis indican que no eran descuidados, sino que habían sido cortados con cierta regularidad.
- Sus ropas estaban elaboradas con gran habilidad: usaba un abrigo de piel, un cinturón, un gorro y zapatos sofisticados con aislamiento vegetal, casi como unas botas de montaña.
2. Se tatuaba

- No parecen ser decorativos. Muchos se ubican en articulaciones y zonas donde sufría dolor, por lo que algunos investigadores creen que eran una forma primitiva de tratamiento terapéutico, parecida a la acupuntura.


3. Tenía conocimientos médicos
- Padecía artritis, problemas dentales y parásitos intestinales.
- Llevaba consigo hongos medicinales que probablemente utilizaba como antibióticos naturales o antiparasitarios.
4. Sabía fabricar tecnología compleja
- Portaba un hacha de cobre, un objeto extremadamente valioso en su época.
- También llevaba herramientas de piedra, un arco en proceso de fabricación y flechas cuidadosamente elaboradas.
- Esto sugiere conocimientos de metalurgia y una importante capacidad de planificación.
5. Su alimentación era variada
- Su última comida incluyó carne de cabra montés y de ciervo, además de cereales.
- Consumía alimentos ricos en grasa, algo muy útil para sobrevivir en las montañas.
6. Seguramente hablaba
Aunque no sabemos qué idioma hablaba, es prácticamente seguro que poseía un lenguaje complejo:
- Pertenecía a comunidades agrícolas organizadas.
- Fabricaba herramientas sofisticadas y comerciaba con otros grupos.
- Para transmitir conocimientos sobre agricultura, caza y metalurgia se requería una comunicación avanzada.
7. Tenía vida social y quizá conflictos
- La flecha encontrada en su hombro indica que murió de forma violenta.
- Tenía heridas recientes en las manos, compatibles con una pelea.
- Es posible que participara en un conflicto, una persecución o una disputa entre grupos.
8. Poseía creencias y simbolismos
- Sus tatuajes, herramientas y objetos cuidadosamente conservados sugieren que atribuía significados especiales al cuerpo y a ciertos objetos.
- Como otros pueblos del Neolítico, probablemente practicaba rituales y poseía una visión espiritual del mundo.
Quizá el descubrimiento más fascinante es que Ötzi deja ver a un ser humano que ya era muy parecido a nosotros: se protegía del frío, cuidaba su aspecto, trataba sus enfermedades, utilizaba tecnología avanzada, pertenecía a una comunidad, tenía conflictos y probablemente amaba, temía y se preguntaba por el sentido de la vida, igual que nosotros hoy. Murió asesinado por la espalda… como el padre de Juan Rulfo.





