[Imagen: Letra Fría]

Realidad alterna | La vulnerable humanidad

en Plumas

En esta ocasión, Lulú Cano nos habla de las consecuencias sociales de la pandemia y la apremiante necesidad de darle a esta crisis la importancia que requiere para sobreponerse a los reveses que produzca.  

Por: Lourdes Cano Vázquez

Autlán de Navarro, Jalisco. 8 de abril de 2020. (Letra Fría) Todos estamos arriba del mismo barco, si se hunde, hay que aclarar que nos hundimos todos; lo digo por algunos que desean que todo esto se vaya al demonio sólo para tener el placer de decir “se los dije”. No, en sociedad no funcionan así las cosas, en democracia todos tenemos nuestro momento de participar, y siempre habrá manera de actuar sin desear el fracaso del oponente.

El revés viene de dos frentes; primero el de la pandemia, que apenas empieza a asomar sus estragos en el país. Para muchos no parece ser una amenaza real al tiempo que salen indiscriminadamente a las calles, de vacaciones, de compras; cuando este momento la calle es para quienes no tienen alternativa, como lo son médicos, policías y para quienes les es indispensable salir a conseguir el pan de ese día. Para nadie más.

El segundo viene con la crisis que se avecina tras un paro parcial de la actividad económica, será igual o más desagradable que el golpe del COVID-19; habrá  gente sin empleo, muchas empresas —sobre todo pequeñas y medianas— en números rojos, sin poder pagar nóminas; habrá despidos y muchos negocios cerrarán, lo que implica menor recaudación al Estado y menor capacidad de éste para soportar una crisis con menos presupuesto del esperado.

Estamos a merced de un fenómeno que se sale de nuestras manos, ante el que tenemos pocas herramientas y poco tiempo. En México estamos pagando especialmente la factura de un país con un sistema de salud severamente golpeado y desde años colapsado, con millones de enfermos crónicos y una sociedad poco educada, que no atiende indicaciones, que últimamente está acostumbrada a desafiar a la autoridad.

No hemos entendido que al día de hoy no somos dueños de nuestro tiempo ni tenemos voluntad; es el virus quien tiene el control, el que va a marcar la pauta de nuestra rutina durante los próximos meses. Tampoco hemos abierto los ojos ante el hecho de nuestra vulnerable existencia y de una situación inédita en nuestra época.

El panorama no es alentador, pero saldremos de ésta; sin embargo, es importante tener una noción de la realidad y estar preparados para lo que viene, informarse adecuadamente, atender los datos, leer entre líneas; la nuestra es una sociedad polarizada y con un vacío de liderazgo, por lo tanto habrá que especular al futuro con lo que tenemos en el presente, con el ánimo y la mirada hacia el frente.

LL/LL

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